sábado, 5 de abril de 2014

Animales fabulosos y registro fósil (2)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida



Dragones, al ataque, por tierra, mar y aire

Hasta principios del siglo XVIII, la mayoría de los habitantes de Europa, incluidas muchísimas de las personas más cultas, creían firmemente en la existencia de todo tipo de dragones.
Algunos naturalistas de reconocido prestigio, de los siglos XVI y XVII, muy respetados en su época y, todavía, recordados en el presente, tales como Ulisse Aldrovandi (1522-1605), Konrad Gesner (1516-1565), Athanasius Kircher (1601-1680) y otros muchos dedicaron bastantes páginas a tratar sobre este tipo de monstruos en sus tratados de zoología.
Según la mitología erudita y popular de aquella lejana época, los dragones se clasificaban en diversas categorías, según sus respectivas caracteristicas, tales como forma, tamaño, medio de residencia, costumbres y necesidades.

Ilustración que encabeza el capítulo titulado "De Dracone", uno de los que componen el tratado enciclopédico de zoología, escrito por Konrad von Gesner, Historiae animalium (1551).
"De Dracone" está dedicado a describir los tres principales tipos de "dragones", supuestamente, existentes en el siglo XVI: la gran serpiente, la gran serpiente alada y el gran monstruo escamoso, bípedo o cuadrúpedo, alado, a veces, cornudo y, generalmente, escupidor de fuego
Imagen: Harry Potter’s World


Se afirmaba, crédulamente, que determinadas clases de dragones habitaban en diversos medios y países del mundo y en ciertos lugares de Europa. Tales aseveraciones se fundamentaban en historias fantasiosas, algunas de ellas derivadas de mitos antiguos y creencias primitivas, en otros casos habían nacido de imaginativas interpretaciones, fabulosas, de los hallazgos de restos corporales de grandes animales, contemporáneos o fósiles.
En tiempos antiguos y modernos, la existencia real de este tipo de monstruos, imaginarios, no era puesta en duda, por casi nadie, a pesar de que siempre había resultado imposible encontrar, observar o capturar vivos a alguno de estos raros animales, incluso, sabiendo en qué medios y en qué lugares del mundo habitaban.

Representación pictórica, del s. XIV, de un paisaje de un supuesto país habitado por dragones. Se muestra una gama amplia de diferentes tipos de dragones: bípedos, cuadrúpedos, con alas o sin ellas
Imagen:
Le mythe du dragon

Como pruebas de la existencia de estas astutas o estúpidas y o terribles bestias, se acostumbraba a presentar, al público, grandes huesos y enormes dientes, esqueletos incompletos, algunos de ellos "petrificados". También se mostraban fragmentos o enormes pellejos completos, peludos, calvos o escamosos, pretendidamente, de procedencia draconiana. En algunos casos, incluso se mostraban sus huesos empotrados o sus marcas, estampadas, sobre la superficie de las rocas...y de las piedras de construcción de algunos edificios, existentes en bastantes lugares de Europa.

Ilustración extraída del libro de Athanasius Kircher, titulado Mundus subterraneus (1665), representando al famoso dragón de la isla de Rodas. Según un relato legendario, habría sido muerto por el valeroso caballero Deodatus de Gozo, en un enfrentamiento, supuestamente, sucedido en 1345.
Imagen: Wilhelm Bölsche:
Drachen - Kapitel 1

En aquellos tiempos, corrían multitud de relatos legendarios, protagonizados por valerosos caballeros, astutos villanos, hermosas princesas, reyes ancianos, santos milagreros y dragones peculiares. Según tales "cuentos" este tipo de animales monstruosos, habían mantenido encuentros y relaciones amistosas, ambiguas o agresivas, con los humanos que habitaban en la proximidad de su guarida o que habían penetrado en el territorio que constituía su "hábitat", según fuera su personal naturaleza, maligna o benigna, su carácter, tolerante o agresivo y sus hábitos alimentarios, herbívoros o carnívoros. Incluso se relataban historias de algunos dragones que habían sido muertos, amansados o, incluso, domesticado, por algunos santos mediante la oración y algunos objetos sagrados...


Grabado xilográfico de principios del s. XVIII ("Hürnen Seyfrid"), representando la lucha de Sigfrido contra el dragón Fáfnir, narrado de forma épica en una leyenda que forma parte de las sagas escandinavas y germánicas. Este episodio fue popularizado a finales del s. XIX por la ópera wagneriana Sigfried, correspondiente al ciclo legendario de los Nibelungos. 
Imagen: Sigfrido héroe germano

El medio, supuestamente, habitado por los dragones podía ser muy variado, se creía que ciertos tipos habitaban habitaban en algunas montañas, en cuyas cavernas tenían su guarida. Se decía que otros habitaban en lo más profundo y oscuro de determinados bosques, otros dragones ocupaban insanos lugares pantanoso, perdedoras ciénagas, ríos y lagos profundos o ciertos lugares del mar. Algunas clases de dragones, al estar dotados de alas se podían desplazar de un lugar a otro, por el aire, volando con más o menos gracilidad.

Dragón marino serpentiforme, conocido popularmente como "Serpiente de mar". Grabado ilustrativo, en la obra de Olaus Magnus (Olof Månsson) Historia de Gentibus Septentrionalibus, obra publicada en Roma, en 1555. Consta de 22 libros, en los que se informa sobre la geografía, costumbres, tradiciones y leyendas de los pueblos escandinavos y de la Europa nórdica, de esa época. Imagen: Sea serpent

Entre las clases populares, ignorantes y analfabetas, tales creencias legendarias se conservaron hasta inicios del siglo XIX.... e incluso en la actualidad, pues todavía existen algunas personas en el colectivo criptozoológico que defienden la existencia de dinosaurios en lo más profundo de ciertas selvas ecuatoriales, de serpientes de mar y plesiosaurios en los océanos y en algunos lagos. 

Ilustración extraída del libro de Athanasius Kircher, titulado Mundus subterraneus (1665), representando a una cría de dragón bípedo, supuestamente, capturada en Italia, durante el siglo XVI. El ejemplar, una vez disecado, acabó formando parte de la colección del naturalista italiano Ulises Aldrovandi, hacia el año 1605.
Imagen: Wilhelm Bölsche: Drachen - Kapitel 1

Una característica bastante común a este tipo de monstruos, tan populares en siglos y milenios pasados, fue que el aspecto de casi todos ellos, excepto alguna excepción, era típicamente reptiliano, en algunos casos, su fisonomía resultaba bastante dinosauriana y con cierta frecuencia, también estaban dotados de alas quiropterianas, generalmente, demasiado deformes y pequeñas, como para que pudieran permitirles alzar el vuelo.

Otra representación, del s. XVI, de un dragón volador, de dos patas. Según una ilustración basada en la descripción dada por el zoólogo francés Pierre Belonso que afirmaba haber visto tal animal
Imagen: Wilhelm Bölsche: Drachen - Kapitel 1



Cuál pudo ser el origen

Como ya se había anticipado en la primera entrada con la que se iniciaba este nuevo capítulo, sobre fauna fantástica, es posible, que inicialmente fuera imaginada y recreada a partir de la interpretación fantasiosa de ciertos elementos óseos del registro fósil que pudieron ser hallados en diversos países europeos, tal como parece haber sucedido con la mitología clásica greco-romana (véase Adrienne Mayor, 2000). Pero también hay que recordar que las "visiones" alucinatorias de tipo místico, esquizofrénico o psicotrópico y la influencia de la mitología antigua, pudieron haber predispuesto a la gente, a aceptar acríticamente las creencias dracónicas y los relatos que las promovían, así como a modelar bastante su escenografía e iconografía.

Grabado de Lucas Jennis para su Bestiario representando un supuesto enfrentamiento, heróico, con un dragón. Por sus características generales se asemeja a un tipo de semidragón, el lindwurm, pero la presencia de un par de alas indica que se trata de un verdadero dragón.
Imagen: Perception de l’espace montagnard au Moyen Âge

Probablemente, muchos casos fueron el resultado de la astucia comercial, fraudulenta, y de la labia seductora de avispados "vendedores de humo". Relacionados con los fabricantes de monstruos quiméricos, elaborados con partes de diversos animales. Se conocen varios casos documentados e ilustrados que demuestran que algunos embaucadores profesionales se ocuparon de difundir la existencia de tales monstruos, asó como de suministrar los oportunos ejemplares a aquellos ricos coleccionistas que ansiaban poder sorprender a sus amigos, mostrándoles que eran poseedores de supuestos dragones o de parte del cuerpo de un dragón. Este tipo de objetos, únicos por su extrema rareza, que podían incorporarse a las colecciones personales de maravillas y rarezas de la naturaleza que poseían ricos aristócratas, pudientes eclesiásticos y ambiciosos naturalistas, resultaban interesantes, exclusivos, y envidiados. Tales objetos, generalmente, consistieron en huesos de las extremidades, espinazos, cráneos, mandíbulas, dientes, mechones de pelo, pellejos, pieles, conchas, varios tipos de fósiles, etc. que fueron demandados ricos colecionistas, obsesionados, por ser los primeros exhibidores de tales curiosidades de la naturaleza, en sus gabinetes personales, privados pero abiertos a la curiosidad y a la envidia de sus amistades. Tales ejemplares incluyeron huesos de ballena, de elefante, de mastodonte; cráneos y cuernos de rinoceronte, de uro, dientes de narval, de tiburones, de megalodon o de mastodonte, "colmillos" de mamut y de elefante; pieles de cocodrilos del Nilo, de boas y de anacondas, etc., etc.

Gravado mostrando el museo de Ferrante Imperato, que ilustraba su obra Dell'Historia Naturale, publicada en Nápoles en 1599. En el techo se puede ver, suspendida, una piel de cocodrilo, de modestas dimensiones, rellena de paja.
Imagen: Join us to make a “Cabinet of Wonders”


Tampoco deben descartarse como causa de las extendidas creencias dracónicas, además de la credulidad supersticiosa, tan natural y extendida en siglos pasado, la información procedente de algunos avistamientos casuales y confusos, de grandes animales, terrestres, acuáticos o voladores, por parte de viajeros a tierras lejanas y navegantes en océanos exóticos.
Los "observadores" ocasionales y fugaces, solían ver aquellos seres extraordinarios que, inconsciente y ardientemente, ansiaban avistar. Avistamientos excepcionales que en muchos casos se realizaron en condiciones de escasa visibilidad, estados de conciencia alterados e incluso en condiciones de intoxicación etílica o muscarínica.
A pesar de que las descripciones solían resultar, inconsistentes y contradictoriasy por tanto muy poco fiables, para las personas de buen juicio, para la mayoría de la gente vulgar eran testimonios seguros e irrefutables, proporcionados por afortunados testigos de excepción que solían adquirir un poco de fama y sacar algo de dinero, contando su emocionante experiencia ante auditorios embelesados.


Una de las muchas ilustraciones, representando al Hydrarchos sillimani de Albert Koch, publicadas, a mediados del siglo XIX, en Norteamérica y Europa, relacionadas con las múltiples exhibiciones que de la serpiente marina, se llevaron a cabo. Grabado procedente de The Iconographic Encyclopedia of Science, Literature, & Art y editada por Spencer Fullerton Baird, 1851
Imagen:
Alabama Heritage

Los dragones han sido una fuente inagotable de cuentos y leyendas, en todos los países de Europa, sin excepción. Desde tiempos remotos, se han inventado relatos legendarios que narran enfrentamientos, casi siempre mortíferos, para alguno de los dos tipos de contendientes, humanos y dragones. Pueden estar protagonizados por campesinos o villanos, plebeyos, por valerosos caballeros o por astutos artesanos que se enfrentaron a alguno de los diversos tipos de dragones que, según la fantasía de la época, se creía que existían en determinados lugares.



"San Jorge y el dragón", magnifica pintura de Vittore Carpaccio (circa 1460 - 1525/1526), representando una popular leyenda conocida en toda Europa, cuyo protagonista forma parte del santoral y del imaginario colectivo cristiano. En esta pintura se han expresado multitud de detalles paisajísticos, muy sugerentes....
El dragón legendario, adquiere en la infinidad de representaciones pictóricas y escultóricas, realizadas en los últimos mil años, infinidad de formas, tamaños, colores y actitudes.
Imagen: La cueva del Coco



Fuentes:

- Bölsche, Wilhelm. 1929. Drachen. Sage und Naturwiffenfchaft. Kosmos, Stuttgart,
- Friebe, J. Georg.
1996. Das Drachen-Bestiar.
- Friebe, J. Georg. 1996. Drachen Literatur
- Turconi, Gianluca, 2008 Il Mito dei Draghi Terre di confini
- VV.AA. Dragón Wikipedia.
- VV.AA.
Dragones Discovery chanel  

- VV.AA. Dragons, Mythes et Légendes (I)
- VV.AA. Dragons, Mythes et Légendes (II)
- VV.AA. Dragons, Mythes et Légendes (III)

sábado, 15 de marzo de 2014

Márquetin, Enología y Paleontologia (10)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida.


Registro fósil y comercialización vinícola, en la Europa extra-ibérica (Octava parte)

Vinos europeos relacionados con vertebrados, prehistóricos, no dinosaurianos (5) 



Paleoictiovinos (2)

Unos vinos italianos relacionados con los celacantos fósiles (2ª parte)


Recapitulación:

En la entrada del pasado 4 de diciembre de 2013 se inició la presentación de los vinos de la peculiar bodega biodinámica, italiana, Dolomytos que hoy va a concluirse.


El vino Skythos

Es el otro vino de la bodega Dolomythos que tiene una triple vinculación con el registro fósil, de la comarca, es el Skythos, producido entre el 2004 y el 2007, su denominación corresponde al nombre griego utilizado para denominar a los escitas.
Las dos etiquetas de este vino, también, aparecían "iluminadas" con una figura "ictínea", pero no se trataba de una creación artística del genial Rainer Zierock, sino de una figura recortada y repujada en una lámina de metal dorado. Se trata del denominado "pez de Vettersfelde", en alusión a la aldea, entonces, alemana en que fue encontrado, el 7 de octubre 1882, mientras un agricultor excavaba una zanja de drenaje en su campo, a tan solo 30 cm. de profundidad, junto con muchos otros objetos, formando un conjunto arqueológico de gran valor histórico y económico.

Aspecto del pececillo de oro que ilustraba la etiqueta principal del vino Skythos, de la bodega Dolomythos, del 2007.
Imagen: detalle de recorte de captura de pantalla: Weinlese

Se trata de un objeto de gran tamaño puesto que mide 41 cm de longitud, por 15 cm anchura y 0,5 de grosor que pesa 608, 5 gr., Al parecer está elaborado con una aleación de plata y oro, de 18 quilates. 
Por su estilo parece ser típico de la orfebrería escita, de hace unos 2.500 años.  
En 1883, A. Furtwingler, del Museo Arqueológico de Berlín, consideró que, por su estilo tan particular, éste y los demás objetos hallados en ese escondrijo, debían sera obras de arte escita, tal vez realizadas por orfebres griegos, con destino al mercado escita o, bien, realizadas por orfebres escitas, imitando el estilo griego, y más específicamente, el estilo Jónico.

Según Cirlot, especialista en simbología, el "pez de Vettersfelde" sería una representación del llamado "pez cósmico".


El celacanto como emblema de la bodega Dolomytos

Además de una primera motivación, verdaderamente, paleontológica, muy coherente desde el punto de vista geográfico y geológico, es muy posible que puede haber existido una segunda razón, no explicita, ni racional, para elegir el celacanto, un pez fósil, como logo de la marca Dolomytos, conociendo la mentalidad antroposófica y biodinámica de Rainer Zierock y, también de Margrit Hubmann, su compañera de aventuras y copropietaria de la bodega. Veamos en qué pudieron consistir:
En primer lugar, desde la psicología arquetípica, el pez se interpreta como un símbolo de la verdad oculta que es desconocida a las personas comunes. Que deberá ser descubierta con paciente trabajo, atrapada con sigilo y extraída con habilidad, del medio en el que se halla oculta. Cuando la verdad oculta, es sacada a la superficie por el "pescador-filósofo" brilla, intensamente iluminando su inteligencia, además de servirle para alimentarse y vigorizarse con ella, a partir de ese descubrimiento personal.

En segundo lugar, los celacantos, actuales, son considerados y denominados "fósiles vivientes" pues se trata de peces muy raros, cuantitativamente, muy antiguos, cronológicamente y muy primitivos, evolutivamente. Este tipo de animales podrían representar, muy bien, la resistencia a las adversidades y al paso del tiempo.... un deseo apropiado para cualquier empresa comercial y muy especialmente para aquellas que hayan tenido que iniciase durante las últimas décadas, pero también para un producto perecedero como el vino, cuya calidad inicial muy sensible a los cambios ambientales. Desde una mentalidad mágica como es la antroposófica, el celacanto podría ser una especie de símbolo-amuleto que podría conjurar ambos peligros.

El nombre de este vino: Skythos, es el de una clase de copas, utilizadas por los antiguos griegos para beber vino. Recuérdese que Rainer Zierock era fílósofo, especializado, en las escuelas filosóficas de la antigua Grecia clásica. 

Aspecto de la decoración del interior de una copa
griega para consumir vino, se trata de un kylix o cílica del griego κύλιξ "copa". Con una concavidad relativamente poco profunda y muy ancha, levantada sobre un pie y con dos asas dispuestas simétricamente. Se ha representado al dios
Dionysos, navegando entre delfines, 
en un barco sobre cuyo mástil se emparra una vid cargada de fruta etílica. Pintura del estilo Ático con figuras negras, de unos 2.530 años de 
Imagen: Exequias

Lo que caracteriza al vino Dolomytos, obtenido de las añadas de de 2004 a 2007, en sus dos variedades, blanco (Weiss) y tinto (Rot) es que presentaban unas etiquetas muy "especiales", ilustradas con unos dibujos a la acuarela, diseñado y realizado por el propio filósofo-enólogo bio-dinámico Rainer Zierock. 
En la etiqueta principal, entre otros muchos signos que resultan incomprensibles para los no iniciados en los procedimientos y creencias personales de Rainer Zierock, aparecía la figura de un pez, pretendidamente, la de un celacanto. Un simpático pez, con sus ojitos abiertos y una leve sonrisa, que por su aspecto parece tener poco que ver con la actual Latimeria y menos aún con sus ancestros fósiles....... Pero, hasta los mejores artistas plásticos figurativos, a veces, se toman ciertas libertades creativas.

Etiqueta del vino Dolomytos, en la parte superior, aparece una multitud de figuras y signos, indescifrables, cargados de simbolismo esotérico, más propios de la antigua alquimia mágica que de la moderna vitivinicultura. 
Imagen: recorte de captura de pantalla en Vini e più

En la etiqueta posterior, que aquí no se ha mostrado, con menor carga esotérica, también aparecía un pescado, nadando en el seno de un medio acuático que, morfológicamente, nada tiene que ver los celacantos actuales o fósiles.


Algunas observaciones y curiosidades, complementarias

Al tratarse de un producto biodinámico, están prohibidan las técnicas y tecnologías vitícolas y vinícolas, racionales, modernas o científicas por lo que están excluidos los planteamientos tècnico-científicos actuales. 
Todo el procesos vitivinícola se basa en la pretensión de conseguir influir, favorablemente, sobre diversas fuerzas astrales y telúricas. Según los biodinámicos, tales objetivos pueden conseguirse mediante prácticas vitivinícolas ancestrales y absurdos rituales, acompañados de formulas y símbolos esotéricos. con los que se espera que el cultivo resulte mucho más productivo y de mayor calidad. 
saludable y que la fermentación resulte en consonancia.En honor a la verdad, hay que decir que los métodos de producción vitivinícola, biodinámicos, al igual que puede suceder con los métodos orgánicos, ecológicos o biológicos, no perjudican la calidad organoléptica de la uva, ni la del vino. Teóricamente, se trata de procedimientos productivos ancestrales, propios de épocas preindustriales. La principal diferencia es que estos métodos de producción encarecen el precio del producto elaborado y que sus consumidores son personas con inquietudes trascendentes.
Aspecto de los restos fósiles de un tipo de celacantos, una clase de peces hallados en las rocas del Triásico medio y superior, en la comarca prealpina, italiana, en donde se sitúa la finca vitivinicola productora.
Imagen: El Celacanto, Un Fósil Viviente


Rainer Zierock, fallecido en la primavera del 2009, era un alemán, de Stuttgart, licenciado en filosofía que, posteriormente, se graduó en enología por la Universidad de Montpellier (Francia), zona en la que se inició en el estudio práctico del cultivo de la viña y de la producción del vino. 
Zierock estaba muy vinculado a la antroposofía, por influencia de su padre, un antropósofo profesor de filosofía, esta circunstancia le estimuló a reconvertirse en viticultor y enólogo biodinámico. Más tarde, a partir de sus propias experiencias, se reconvirtió en enólogo consultor y asesor en viticultura biodinámica, dedicándose a aconsejar a los viticultores que querían reconvertir sus negocios para iniciarse en los métodos biodinámicos de producción de vino, ya fuese por razones de obtener vinos, armoniosos, no agredir el medio ambiente o simplemente, crear un nuevo producto comercial con demanda creciente. 
En los últimos años, la demanda de vino biodinámico, ha crecido notablemente y sigue creciendo, impulsada por el temor a la excesiva artificialidad de algunos vinos, denominados, vulgarmente, "químicos" y por las preferencias de ciertos consumidores, inclinados a consumir productos considerados o publicitados como totalmente "naturles". Muchos de los consumidores de esta clase de vinos, son gastrónomos, sofisticados o snobs o vinculados a movimientos "alternativos", tales como naturistas, vegetarianos, neopaganos, "niueichianos", etc. 
Visitar la bodega, situada en un túnel excavado en la roca de la ladera de una montaña alpina y la personalizada residencia de la Dra. Margret Hubmann y del Prof. Rainer Zierock (fallecido en 2009), diseñada y adornada con abundantes referencias y elementos esotéricos, puede resultar una visita bastante pintoresca para cualquiera, incluídos los peregrinos esotéricos. Muy especialmente para aquellos visitantes que sean escépticos por estar dotado de mentalidad racionalista o disponer de formación científica que los hace resultar poco impresionables ante los "milagros agronómico-cósmico-telúricos", que determinan las fabulosas cualidades de estos vinos, según sus productores y promotores.



Aspecto del Aromagrama, un invento esotero-enológico del prof. Zierock, con el que se pueden identificar los cinco componentes que determinan el aroma del vino. Además, sirve para actuar y controlar sus cinco causas determinantes del aroma. Todo ello es posible mediante el uso de la estrella de los magos, pitagórica, pentagrama, pentalfa, pentángulo, etc. etc..
Imagen: Weinlese.it


El prensado de la uva se realiza en una prensa de piedra, situada en la parte alta, al inicio de la galería que al estar excavada con pendiente descendente, permite que el mosto fluya por gravedad hasta el interior de los toneles, de madera de alerce, en cuyo interior se produce la fermentación y transformación en vino. El embotellado es totalmente manual-manual

 En una valoración del Dolomytos 2007, el experto se quejaba del alto contenido en azufre de un vino biodinámico, ya que contenía 125 mg / litro de azufre libre y 250 en total. Un vino que estaba en los límites de la potabilidad y casi tóxico. Pero esta característica, probablemente, le convierta en un vino hecho para durar décadas, hasta unos treinta años, según sugieren los productores.

Caja de embalaje, de carton, en forma de prisma de base pentagonal (pentagrama). Las botellas, se envuelven en papel, en el que aparecen impresos los signos y frases que aparecen en las etiquetas de las botellas. Todo ello con la finalidad de que el transporte y conservación del vino, resulte exitosa
Imagen: Weinlese.it



Fuentes:

- Anónimo. Dolomytos. Vini e piu
- Anónimo. Dolomytos rot. Dallmayr

 - Cirlot, J. C. 1971. "The cosmic fish", in Dictionary of Symbols. Routledge, London
- Gori, v. 2012. "Dolomytos 2007. Può un vino biodinamico avere 250mg di solforosa?"  Intravino. 07/08/ 2012  
- Egger, Ingrid. 2010. "Weingut Ansitz Dolomytos". Weinlese 36. 09/09/ 2010
-
Lops, Lucia 2005. "Rispolverando i Celacanti!" Celacantidi (Crossopterigi) dalle Dolomiti. PaleoItalia, 13. Novembre 2005. Società Paleontologica Italiana, Modena 

- Melendo, Jordi. 2009. "Nicolas Joly. El 'ayudante de la naturaleza'". Viticultura Biodinámica. El Mundo. elmundovino.com. 29/07/2009
- Redfern, David, (2011). A study of Scythian gold jewellery manufacturing technology and its comparison to Greek techniques from the 7th to 5th Centuries bc. Royal Holloway, University of London
- Teibler, Claudia & Dorner, Maria. 2011."Im Reich des Dyonisos" Alps Magazine, 5, 10-11/2011. (55-67)
- vv.aa.  Agricultura biodinámica. Wikipedia
- vv.aa. "Coelacanthimorpha". Wikipedia


lunes, 24 de febrero de 2014

Grandes huesos fósiles, mitos y leyendas de gigantes (1)

Por Heraclio Astudillo Pombo. DMACS-UdL

Los gigantes en los mitos y en la literatura de la antigüedad (1ª parte)

Introducción a la perspectiva mítica y legendaria 

La creencia en gigantes fue una antiquísima interpretación de ciertos hallazgos osteológicos, paleontológicos y/o arquitectónicos y ciertas observaciones antropomórficas mal interpretadas, en unos tiempos en los que la humanidad no disponía de recursos intelectuales para alcanzar otras perspectivas, más racionales y más modernas.
Tales creencias mítico-legendaria se mantuvieron vigentes y de forma bastante generalizada, hasta mediados del siglo XVIII, entre muchas de las personas que participaban de los conocimientos y creencias, propios de las clases sociales más cultas de las ciudades y países de toda Europa.
Tal situación motivó y mantuvo enconadas controversias, por toda Europa, entre los gigantófilos, defensores de la realidad de los gigantes, y los gigantófobos, contrarios a la realidad de los gigantes. 
Las disputas que son conocidas, documentalmente, se sabe que existieron ya en tiempos de la Grecia clásica, entre filósofos de la Escuela jónica, de Mileto y de Éfeso (Asia menor, actual Turquía), que defendían una concepción del mundo de tipo materialista, es decir, física, naturalista y racionalista y filósofos irracionalistas, predominantes en esa época (s. VI a. C.), que defendían una concepción del mundo de tipo mítico, mágico y panteísta. 
El conflicto entre ambas concepciones, contrapuestas, se extendió, evolucionando y manteniéndose, bajo enfoques distintos, persistiendo hasta los tiempos de la Ilustración y aún más allá, como sucede en la actualidad, entre algunos sectores de creyentes, situados al margen de la ciencia.  


Cubierta del libro de J. Torrubia.  Aparato para la Historia Natural española. Imprenta de los herederos de D. Agustín Gordejuela. Madrid. 1754.  
En esta obra general se trata insistentemente y en diversas ocasiones, sobre el origen diluviano de los fósiles y sobre los huesos de gigante hallados en Europa y en las colonias españolas en América. En la traducción alemana de 1773, Torrubia mantiene el mismo discurso.
Imagen: Galería de paleontólogos españoles

Un buen ejemplo de tal situación de enfrentamiento entre representantes de tales facciones contrapuestas, fue el caso de dos eminentes y eruditos eclesiásticos, españoles. Fray Benito Jerónimo Feijoo, ilustrado y racionalista y fray José Torrubia naturalista, precursor de la moderna  paleontología española, pero demasiado influido por mitos cristianos y paganos. Ambos mantuvieron durante algunas décadas, enfrentamientos por medio de razonamientos, argumentos y contrargumentos, publicados en diversos medios, atacando o defendiendo la posibilidad o la imposibilidad de la existencia de gigantes, en tiempos antiguos o modernos. 
Feijoo escribió una extensa colección de ensayos titulada Teatro crítico universal, o Discursos varios en todo género de materias para desengaño de errores comunes, publicada desde 1726 hasta 1740. Su objetivo era intentar demostrar que muchas creencias populares, asumidas como ciertas, eran falsas y convencer mediante razonamientos basados en la lógica científica de la época. Algunos de ellos combaten la insensata credulidad en gigantes.
Torrubia, autor del Aparato para la Historia Natural española, publicado en 1754,    insistente en diversas ocasiones, sobre el origen diluviano de los fósiles y sobre los hallazgos de "huesos de gigante" no sólo en Europa, sino también en las colonias españolas en América. En la traducción alemana del Aparato, publicada en 1773, seguía manteniendo sus ideas. Pero lo más interesante, para el tema que nos ocupa, es que escribió un tratado titulado "Gigantologia Spagnola Vendicata", argumentando y defendiendo la realidad de la existencia de los gigantes.  El libro  fue publicado, en Italia, en 1760 dado que en España predominaban las posiciones críticas y contrarias a la existencia de gigantes. Este libro de Torrubia fue el manual de todos los gigantólogos europeos, durante todo el s. XVIII.

En Francia, a principios del s. s XVII, se dio un caso semejante, a partir del hallazgo de unos grandes huesos, en una explotación de arena de Saint Romans, en el Bajo Delfinado (Francia). Supuestamente, habían sido encontrados dentro de un sarcófago de piedra, de 10 m., con la inscripción " Teotobocus Rex" que además de los gigantescos huesos, contenía cincuenta medallas o monedas con la efigie del general y cónsul, romano, Cayo Mario que en el año 102 A. C. venció al ejército formado por los teutones y sus aliados cimbrios y ambrones, en la batalla de Aquae Sextae (la actual Aix-en-Provence, Francia). 
Una vez reconstruido el pretendido esqueleto del rey de teutones, cimbrios y ambrones,  resultó que medía 7,5 m. de altura.
Se inició una polémica entre médicos, cirujanos y anatomistas, sobre la verdadera naturaleza de los huesos encontrados cerca del castillo de Chaumont. Dividiéndose en dos bandos, el de los gigantófilos que los atribuían a humanos gigantes y el de los gigantófobos que los atribuían a antiguos elefantes, rinocerontes... ballenas.
Nicolas Habicot cirujano, gigantófilo  y Jean Riolan "le Jeune", anatomista gigantófobo, se enzarzaron en una disputa que duró cinco años y generó la publicación de varios folletos de contenido defensivo-ofensivo.

Cubierta de libro Gygantostheologie ou Discours des os d'un geant, escrito por Nicolas Habicot, médico y cirujano francés, gigantófilo acérrimo, publicado en 1613. También es autor de Antigigantologie, ou Contrediscours de la grandeur des géans, otro libro de la misma temática, publicado en 1618

Imagen: Drouot catalogue
 
A pesar de todos los avances sociales y culturales alcanzados a partir de la Revolución Industrial, la creencia en gigantes, resistió entre las personas de las clases populares, especialmente en los ambientes rurales, hasta mediados del siglo XIX, dado que participaban de los conocimientos y creencias, propios épocas anteriores, mucho más atrasadas. 

Cubierta de Gigantologie. Histoire de la Grandeur des Geants, libro escrito por Jean Riolan "le Jeune", médico-cirujano y gigantófobo, publicado en 1618. También es autor de Gigantomachie pour respondre à la Gigantostologie, otro libro de la misma temática.
Imagen: Google Books

A pesar de todos los avances sociales y culturales alcanzados durante el s. XX, en la actualidad, aún quedan gigantófilos, en ciertos grupos en las modernas sociedades industrializadas. Se trata de de crédulos creyentes, más o menos marginales, que defienden la existencia de gigantes, en la antigüedad, contra todas las pruebas y evidencias mostradas por los estudios científicos provenientes de ámbitos tales como la arqueobiología, la biomecánica, la paleontología, la anatomía comparada, la bioestadístca, etc. oponiéndose con teorías basadas en creencias indemostradas, muchas de ellas de base conspiranóica y tendencias psicopatológicas o de base mitológico-profética y tendencia mesiánica-apocalíptica, en cuyo apoyo se aportan indicios de prueba, de nulo valor científico.


Grabado representando una pareja de indios patagones, recibiendo un regalo de un marinero europeo para ganarse su simpatía. La representación gráfica de estos dos individuos de la etnia sudamericana, tehuelche, está muy exagerada. Es posible que el ilustrador nunca hubiera estado en Patagonia y se basó en las descripciones de algún marinero de memoria poco fiable, por su tendencia a exagerar la magnitud de sus experiencias o a distorsionar sus recuerdos.
Imagen: Patagonian giants

La mayoría de los gigantólogos y gigantófilos contemporáneos forman parte de tres grupos  sociales característicos, relacionados con la defensa a ultranza de ideas absurdas, basadas en relatos fantásticos que pretenden demostrar mediante el recurso a hechos únicos de los cuales sólo han sido testimonio ciertos individuos "elegidos" y la presentación de indicios o pruebas creadas, al efecto, o producto de interpretaciones erróneas y tendenciosas  de sucesos atípicos, infrecuentes o poco conocidos o las afirmaciones de personas "iluminadas" que gozan de autoridad profética o superioridad intelectual. 


- Los criptozoólogos que manifiestan una fe ciega en ciertos relatos legendarios en los que se citan a seres de aspecto humanoide de gran talla, como el Yeti o el Big foot. Idea basada en raros e increíbles avistamientos de tales seres, realizados por los habitantes de la zona o por viajeros. 

Esquema para dar una idea, aproximada, de las dimensiones, relativas, de los seres representados por sus siluetas. El "big foot" es el primero por la izquierda (1 pie= 0,3 m.).

Imagen: How Bigfoot Works

Este tipo de "visiones fugaces" y relatos incoherentes sobre un tipo de fauna inexistente, están relacionadas con la firme creencia de que existen seres extraordinarios, aún no descubiertos por la ciencia, por el mero hecho de que viven en lugares remotos, difiilmente accesibles e inexplorados, en los que habitan y se ocultan seres de tamaño considerable, a pesar de lo que sólo han sido vistos, alguna rara vez, por los nativos. 
Algunas veces la creencia criptozoólogica, se ver reforzada y apoyada con el descubrimiento en el interior de zonas selváticas de nuevas especies animales, de talla considerable, antes desconocidas y también por determinados hallazgos paleontológicos, modernos, como sería en el caso que nos ocupa, el hallazgo de los restos de Gigantophitecus.


Representación de una escena prehistórica, en la que un grupo de Homo erectus intenta cazar Gigantopithecus blackii , esta escenificación está en la parte más antigua del parque temático "Sauriergarten Großwelka" dedicado a la exhibición de reproducciones de dinosaurios y otros asuntos prehistóricos, en Bautzen-Kleinwelka (Alemania). Fotografía de Frank Vincentz.
Imagen: Gigantopithecus Wikipedia

- Los ufólogos, creyentes en la certeza de que existen civilizaciones superavanzadas tecnológicamente que habitan en planetas lejanísimos, algunas "razas" tendrían aspecto humanoide, estatura sobrehumana y estarían dotadas de una inteligencia muy superior a la humana.  Creen en la realidad de que esos gigantes, desde hace milenios, son capaces de realizar grandísimos viajes interplanetarios. Ese tipo de visitantes, extraterrestres, gigantes habrían podido crear las especies humanas por medio de la modificación genética de ciertas especies de simios antropomorfos o que habrían sido quienes instruyeron a los hombres, prehistóricos, en los rudimentos de la filosofía, las artes, la medicina, la técnica y la ciencia. Incluso, gracias a su avanzada tecnología, habrían construido diversos monumentos megalíticos, distribuidos por todo el mundo.

Fotomontaje que sigue circulando por Internet desde el año 2004, especialmente en páginas web y blogs de iluminados bíblicos y conspiranóicos ufolófilos,  de todo género y nacionalidad. Imagen utilizada, entre otros muchos fotomontajes, como prueba irrefutable de la existencia de gigantes. Tales hallazgos arqueológicos de sus restos... siempre son hechos desaparecer por los intereses, bastardos, de gobiernos materialistas y de instituciones científicas darwinistas. :D
Imagen: "Giant Skeletons" Fuel Web Hoax
 
- Los ultraortodoxos literalistas de las tres grandes religiones momoteístas, mantienen la creencia en gigantes, antediluvianos y hasta postdiluvianos. Ya que son citados en algunos pasajes de diferentes relatos de los que constituyen los textos míticos, incluidos en los libros más sagrados que son propios de cada una de las tres grandes religiones bibliófilas: las Sagradas Escrituras judáicas, el Corán musulmán y la Biblia cristiana. De tales gigantes se mencionan sus características físicas, su actitud, comportamiento y relaciones con los humanos, en diversas ocasiones y circunstancias.


Imágenes mostradas por documentos creacionistas, mostrando unos grandes fémures como pruebas irrefutables, según sus promotores, de la existencia de gigantes antediluvianos que perecieron durante el Diluvio.
Imagen: 

Por supuesto, en las culturas antiguas, de tipo animista o politeísta, de toda Europa, también son citados los gigantes, descritas sus características físicas, su actitud, comportamiento y relaciones con los humanos, en diversas ocasiones y circunstancias.

Las creencias ancestrales en gigantes, debió surgir hace muchos miles de años, por efecto de la visión de algún suceso extraordinario o de observaciones,  interpretadas incorrectamente por influencia de la mitología comunitaria, la falta de acceso a fuentes de información y la falta de conocimientos sobre el tema. Tal situación ha favorecido la fantasía y la irracionalidad, generando a lo largo de los siglos, multitud de narraciones míticas, infinidad de relatos extraordinarios, incontables cuentos maravillosos y centenares de leyendas populares. 
En la trama narrativa de los relatos de ese tipo, siempre aparecen como co-protagonistas o como simples personajes secundarios, unos colosales oponentes, monstruosos por su constitución más o menos humanoide,  por su talla colosal, su fuerza descomunal y sus malvados instintos, a este tipo de monstruos tendrán que enfrentarse los humanos, haciendo uso de su astucia. 

Ilustración de Carl Offterdinger (1829 - 1889) para el cuento "Das tapfere Schneiderlein" o "Siebene auf einen Streich" ("El sastrecillo valiente" o "Siete de un golpe") que formaba parte del libro "Mein erstes Märchenbuch" (Mi primer libro de cuentos de hadas). 
Un astuto sastre consigue eliminar a dos gigantes que aterrorizaban la comarca y, como premio, casarse con la hija del rey.
Escondido en la copa de un árbol, dirige las acciones de un estúpido gigante, en su propio beneficio

Los gigantes suelen ser, en general, enemigos más salvajes, forzudos, malvados, impíos y crueles que inteligentes, por lo que suelen acabar vencidos por, dioses, santos o ciertos héroes humanos. En general, los gigantes han tenido un papel muy destacado, en los relatos fantásticos, como enemigos viscerales de los humanos y de sus dioses, son raros los relatos que incluyen gigantes buenos, amigos de los dioses, y amistosos con los humanos.