miércoles, 13 de mayo de 2026

Folclore paleontológico húngaro (9)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Univ. de Lleida (España)

Interpretaciones fabulosas de grandes huesos y relatos legendarios surgidos en algunas localidades del valle del río Tisza (Hungría) (4)

La mítica guerra de los primeros príncipes magiares contra los gigantes (4)

Los "huesos de gigantes" vencidos por los aristocráticos ancestros, expuestos públicamente como trofeos familiares  por sus descendientes (2) 


Recapitulación

En la entrada de hoy se prosigue con el tema de los supuestos "huesos de gigantes vencidos en combate caballeresco", exhibidos como antiguos trofeos guerreros y como recordatorio de los antiguos servicios defensivos prestados a la comunidad magiar por sus antepasados. 
Se exhibieron, permanentemente o temporalmente, colgados en los muros exteriores o interiores de algunos edificios o edificaciones importantes, en diferentes localidades de los antiguos territorios de la antigua Hungría. 
Se trata de una particularidad cultural tan rara como curiosa y poco conocida, típicamente húngaro, cuya comunicación y exposición se inició en una entrada anterior, publicada el pasado 4 de diciembre de 2025. Puede consultarse en el siguiente vínculo(https://glossopetrae.blogspot.com/2025/12/folclore-paleontologico-hungaro-8.html)

Algunos casos históricos, hoy conocidos, de los primeros hallazgos científicos de grandes huesos fósiles, en Hungría

Con los primeros descubrimientos científicos de grandes huesos de grandes vertebrados del Pleistoceno húngaro, que resultaron interpretados  por personas eruditas, prestigiadas y respetadas, de una forma racional y bastante aproximada a la realidad, la creencia en los llamados "huesos de gigante" empezó a perder credibilidad y respetabilidad. La creencia en los mitos fundacionales magiares y su capacidad de influencia social llegaban a su fin. 

Durante los siglos XVIII y XIX las identificaciones científicas de viejos huesos fósiles de megafauna, no fue muy precisa, pues no se disponía de los conocimientos imprescindibles, en aquella época. Pero al menos sirvió para descartar que pudieran ser auténticos huesos de seres míticos.

Desde el inicio del siglo XX, gracias a los conocimientos aportados a la paleontología por la anatomía comparada, se sabe que los supuestos, antiguamente, "huesos de gigante", en realidad, proceden de de grandes animales prehistóricos como el mamut lanudo  (Mammuthus primigenius Blumenbach), el rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis Blumenbach), el bisonte de estepa (Bison priscus Bojanus), el ciervo gigante  (Megaloceros giganteus Blumenbach) o el alce (Alces alces Linné). 

Según relatan algunos geólogos y paleontólogos húngaros, como Kubacska (1928); Csíky (1987); Kádár-Priszter (1992), en sus trabajos sobre la historia de la paleontología húngara, parece ser que el conde italiano Luigi Ferdinando Marsigli (1658-1730), militar, geógrafo, naturalista, geólogo y botánico, fue el primer autor europeo que citó y figuró, aprincipios del siglo XVIII, en una publicación, la existencia de los huesos fósiles de mamut de Hungría. 

Grabado representando a Luigi Ferdinando Marsili (1658-1730), retratado con atuendo militar y actitud aristocrática.  Imagen: http://badigit.comune.bologna.it/mostre/archeologia/bacheca%203/big/37_ct_01.JPG

En su principal obra sobre el estudio geográfico de la cuenca del río Danubio: "Danubius Pannonico-Mysicus", publicada en 1726, editada en seis volúmenes,  presentó cuatro dibujos que representaban cuatro grandes huesos fósiles con el aspecto de típico de mamut (¿Mammuthus meridionalis?). Suponía Marsigli, erróneamente, que aquelos grandes huesos procedían de cadáveres de elefantes de guerra, de los ejércitos romanos. Suponía que habrían muerto ahogados en el transcurso de alguna antigua batalla ocurrida, en las orillas de los dos ríos, en los que se realizó su hallazgoSegún relataba en el texto el propio Marsigli, aquellos enormes huesos de un supuesto "elefante", se los había comprado a unos pescadores de las marismas de los ríos Tisza y Olt. 

Cubierta del Vol. 1 de de Danubius Pannonico-Mysicus, de  Luigi Ferdinando Marsigli (1658 – 1730). publicado en 1726,

Marsigli ignoraba que aquellos grandes huesos, eran mucho más antiguos de lo que él suponía, muy anteriores a las invasiones romanas. En realidad, se trataba de huesos de animales  prehistóricos, relativamente semejantes a elefantes que se habían depositado en los lechos fluviales, secundariamente, pues procedían de las capas cercanas de loess que formaban los márgenes fluviales, en los que se habían depositado originalmente. Una combinación de agentes geológicos externos los habría removido y desplazado desde su depósito primario u original hasta su yacimiento secundario o actual. 

La Cuenca Panónica húngara es tan rica en restos óseos fósiles de grandes mamíferos del Pleistoceno que, incluso hoy en día, los pescadores fluviales magiares siguen pescando, ocasionalmente, con sus redes, restos óseos de grandes animales de la Edad del Hielo, especialmente de rinocerontes y de mamuts, lanudos, que yacen hundidos en el lecho de los ríos en los que ejercen su oficio.

En 1810 el pastor luterano János Haan descubrió casualmente los restos de un “elefante primitivo” en un barranco de la localidad de Sámsonháza. Haan informó del hallazgo al vicegobernador del condado de Nógrád, quien envió un subcomité para examinar el fósil y autorizar su excavación. Primero, se excavaron los colmillos que sobresalían de la ladera del barranco. También se desenterró el cráneo, junto con la base de los colmillos, y dos o tres fragmentos de los molares que fueron enviados al Museo Nacional, siguiendo las instrucciones del Consejo del Gobernador. 

Retrato de János Haan, en una pintura conservada en los  Archivos de la Iglesia Evangélica de Békéscsaba (Hungría
Imagen: http://bekeswiki.bmk.hu/index.php/Haan_J%C3%A1nos_(1779%E2%80%931855)

Debido a una excavación poco cuidadosa, los huesos, ya de por sí frágiles y casi blancos —como el colmillo de 2,5 metros y el cráneo de aproximadamente 1 metro de largo, se rompieron en pequeños pedazos. En 1851, Haan informó detalladamente sobre la colección a János Salamon Petényi (1799-1855), supervisor de la colección zoológica del Museo Nacional. Haan obsequió a la familia Kubinyi uno de los “hermosos molares” del elefante prehistórico de Sámsonháza que él mismo había encontrado y excavado en 1810.

El naturalista y pastor luterano János Salamon Petényi, (1799-1855) fue el primer investigador húngaro en abordar el estudio de restos fósiles de vertebrados autóctonos con un objetivo específico. Este erudito, que poseía una perspectiva sorprendentemente moderna, un excelente criterio y amplias conexiones internacionales, no solo fue el pionero y «fundador de la ornitología científica húngara», sino también el primer investigador verdaderamente cualificado en el campo de la paleontología de vertebrados de Hungía.

En 1834 fue nombrado miembro del departamento de historia natural del Museo Nacional Húngaro, por méritos propios. En 1837 durante su actividad como paleontólogo, logró obtener para el museo grandes huesos vertebrales recogidos en los lechos de los ríos cercanos a la localidad de Prešov

Grabado representando al paleontólogo y pastor János Salamon  Petényi, realizado en 1863 
Imagen: https://en.wikipedia.org/wiki/J%C3%A1nos_Salamon_Pet%C3%A9nyi

En 1843, en la cuarta reunión general de médicos y naturalistas húngaros, celebrada en Timisoara, ganó un premio honorífico en reconocimiento al mérito de su trabajo científico sobre los trabajos de recuperación de grandes huesos fósiles, titulado «Los yacimientos húngaros de huesos de animales prehistóricos y su recuperación». El punto de inflexión en la historia de la paleontología de vertebrados en Hungría fueron los viajes de Petényi a Beremend desde 1847 a 1850 con el propósito de recolectar grandes huesos fósiles.

Usos actualmente conocidos de la antigua exhibición pública de grandes huesos prehistóricos, en ciertos edificios importantes, en diversas localidades de la antigua Hungría

Algunos casos son conocidos por haber sido relatados o citados por ciertos geólogos o paleontólogos húngaros en sus escritos.

El notario, juez, político, geólogo y paleontólogo húngaro Ferenc Kubinyi (1796-1874),  escribió en 1855 en una publicación suya : "Durante la época medieval, renacentista e, incluso más tarde, durante la época barroca, difícilmente se podía visitar una fortaleza, castillo, o incluso monasterio, de prestigio en Hungría, cuyas puertas principales no estuvieran decoradas con huesos de patas, cráneos, vértebras, costillas, mandíbulas, muelas o colmillos, extraordinariamente grandes.

Grabado moderno representando a Ferenc Kubinyi en atuendo común y actitud tranquila
  https://en.wikipedia.org/wiki/Ferenc_Kubinyi

Este tipo de huesos colosales, entonces, eran considerados como auténticos restos óseos de personas reales de un tamaño extraordinariamente grande. Se creía que aquellos huesos enormes habían pertenecido a unos seres enormes, semejantes a los humanos, llamados gigantes. Esta particular costumbre estuvo muy vigente en la antigua Hungría, en los tiempos de la caballería, que fueron  especialmente supersticiosos ". Este tipo de costumbre estuvo especialmente vigente y extendida en Hungría, durante el periodo histórico comprendido entre los siglos XII y XIV, manteniéndose viva, con menor vigor, hasta el siglo XIX.

En 1860, el paleontólogo húngaro Ferenc Kubinyi, junto con "el mayor geólogo y profesor húngaro", húngaro József Szabó de Szentmiklós  (1827-1894), recolectaron nuevos restos  de huesos del "elefante primitivo” de Sámsonháza, en el condado de Nógrád, (Hungría) que no fueron encontrados por Haan.   
Probablemente Kubinyi plasmó su valoración del hallazgo en 1864 en su tesis póstuma sobre Petényi.

Retrato del geólogo József Szabó de Szentmiklós en una fotografía de la época.                                                        Imagen: https://en.wikipedia.org/wiki/J%C3%B3zsef_Szab%C3%B3_de_Szentmikl%C3%B3s                                                                                   
Presumiblemente la interpretación y valoración del hallazgo fue 
realizada por Kubinyi, apareciendo en una publicación de homenaje  póstumo al paleontólogo Janos Petényi, en 1864“El hallazgo del "elefante primitivo" Sámsonháza, en 1810, por János Haan, fue anunciado en los periódicos de todo el país. Considerando la historia de la paleontología de Hungría, esta información fue un hecho notable, en aquel tiempo,  porque ya habían sido encontrados restos de "elefantes" prehistóricos en el lecho del río Tisza, en tiempos antiguos, pero que en aquella época se exhibieron como "huesos de gigantes" en las puertas de castillos, mansiones nobles y monasterios, e incluso se conservaban en el interior de algunas bibliotecas o casas particulares, siendo exhibidos como rarezas especiales. Pero hasta ese momento no existía ningún caso de huesos que se hubieran encontrado enterrados bajo tierra y que se hubieran rescatado de allí. Podemos afirmar con seguridad que este "elefante" prehistórico fue el primero en ser excavado en Hungría, y cuya ubicación y autenticidad fueron comprobadas con precisión y puestas en primer plano en el mundo científico.” (Kubinyi, 1864. 94.)

En 1863, József Szabó (1822-1894), mencionó la existencia de seis grandes huesos prehistóricos  que fueron encontrados "en el río Tisza, en la localidad de Szándá, cerca de Szolnok", en el condado de Nógrád (Hungría), y también otros hallados en Pétervására, en el condado de Heves, (Hungría). Probablemente los hallazgos sucedieron en el siglo XIX, aquellos enormes huesos estuvieron "colgados durante mucho tiempo encima de la puerta princepal del castillo de Keglevich. Hacia la última década del s. XIX, fueron a parar al Museo Nacional Húngaro como regalo del Conde Stjepan Keglevich al director de Museo Nacional Húngaro, Gyula Szeghalmi (1876-1963). 

El geólogo y paleontólogo húngaro András Tasnádi Kubacska   (1902 –1977) en uno de sus estudios dice: "Antiguamente, los grandes huesos de ciertos animales prehistóricos, por un gran error de identificación, por haberlos supuesto como auténticos restos de los gigantes legendarios a quienes se había otorgado una existencia real e histórica, se creyó que eran verdaderos despojos de gigantes antiguos. Fueron colgados en las puertas de las iglesias, encadenados sobre las puertas de los castillos y, también, en la pared de las salas en las que los caballeros celebraban sus reuniones." Esa creencia errónea y las costumbres supersticiosas asociadas a ella, fueron frecuentes en Hungría y también en algunos otros varios países centroeuropeos de su entorno. 

András Tasnadi Kubacska también comenta, en un escrito de 1928, que "el viejo fémur de mamut que estuvo colgado mucho tiemo tras la puerta principal del ayuntamiento de Pásztó, había sido recuperado, en 1845, cerca de la localidad de Szolnok, de las orillas del río Tisza. Siendo enviado, posteriormente, al Museo Nacional Húngaro, como regalo del juez Mihály Szabó y del secretario Antal Kovács, en nombre de ayuntamiento de aquella localidad. Actualmente el hueso fósil se conserva en el Museo de la Tierra y de las Criaturas Antiguas, dependiente del Museo Húngaro de Ciencias Naturales.

Aspecto del fémur de mamut encontrado en el río Tisza y posteriormente exhibido en el ayuntamiento de Pásztó, cikgado de una cadenasegún una fotografía de Tasnádi Kubacska de 1928 (Lámina V.) cuando estaba expuesto en el Museo Húngaro de Historia Natural.                Imagen: Különös kövek,  csodás csontok. Kilenc dolgozat a népi geológia köréből (Piedras extrañas, huesos maravillosos. Nueve artículos del campo de la geología popular)

Los supuestos "huesos de gigantes" vencidos, generalmente, consistían en grandes restos óseos fósiles pertenecientes a grandes mamíferos prehistóricos de la Edad del Hielo, habitualmente, eran huesos de mamuts o de rinocerontes, lanudos. En siglos pasados, la posesión de este tipo de huesos fósiles aportaban prestigio social, pues implicaba una supuesta derrota y humillación de un poderoso y feroz gigante antiguo. Esta creencia falsa motivó que se mantuvieran expuesto públicamente en ciertos edificios importantes de diferentes localidades del antiguo territorio de Hungría. Con el cambio de fronteras, posterior a las dos grandes guerras europeas, ha resultado que algunos de aquellos lugares de la antigua Hungría, actualmente, ya no están situadas en los territorios de Hungría, sino en los de Eslovaquia (Tierras Altas) y Rumanía (Transilvania). 

Según A. Kubacska el "hueso de gigante" que se muestra en la fotografía, sujeto con un artefacto de hierro para facilitar su suspensión, era el fémur de un rinoceronte lanudo de la Edad de Hielo, Coelodonta (Tichorhinus) antiquitatis. Hasta pocos años antes de 1928, era exhibido en el ayuntamiento de la ciudad de Győr, en el oeste de Hungría, anteriormente estuvo expuesto en la puerta principal del castillo de la ciudad. Posteriormente fue donado por el municipio al Museo Nacional de Hungría, en Budapest. 
Imagen: Vorzeitliche Tierreste im Deutschen Mythus, Brauchtum und Volksglauben

Aquellas enormes reliquias óseas del pasado lejano que se exhibieron colgadas en los muros, suspendidas o sujetas por medio de unas fuertes correas o gruesas cadenas de hierro. Enormes huesos fósiles de diferente naturaleza zoológica se mostraron, generalmente, suspendidos en puntos elevados para que resultaran fácilmente visibles. Fue muy habitual colocarlos sobre las puertas principales de entrada, unas veces en el interior del edificio (castillo, palacio, iglesia, etc.)  y otras en el exterior, también se colocaron en el exterior  de ciertas edificaciones (puerta de muralla o de torres). En otros casos, los grandes huesos fósiles, de función emblemática, se expusieron en ciertas piezas interiores, dedicadas a un uso específico, como fueron las salas de reunión  de los caballeros nobles. Con la caída del viejo mito fundacional magiar, su antiguo prestigio se  se devaluó y su función se desvaneció, por lo que posteriormente algunos de aquellos huesos emblemáticos, de uso nobiliario, fueron desplazados a lugares menos aristocráticos, de uso civil o cultural, como ayuntamientos, gabinetes de Maravillas de la Naturaleza, museos de Historia regional o museos de Ciencias Naturales, bibliotecas privadas, etc.

Continuará

lunes, 2 de marzo de 2026

El registro fósil en la heráldica municipal europea (46)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO

Heráldica municipal en algunas localidades de la Cuenca Hullera de la región Nord-Pas de Calais (1)


Introducción

En la última búsqueda de heráldica paleontológica europea, en la Red, se descubrieron varios blasones municipales franceses relacionados con los helechos fósiles conservados en los esquistos carboníferos que confinan las capas del carbón de hulla de la región francesa de Nord-Pas de Calais. En la entrada de hoy se inicia su presentación y se resume muy brevemente el contexto geológico, cultural y social relacionado con la minería del "carbón de piedra" de esa zona de Francia.

Durante los últimos tres siglos, la economía de la región del Norte de Francia estuvo muy ligada a la minería del carbón mineral (hulla). Fue a principios del siglo XVIII cuando el pionero Jacques Desandrouin, fundador de la Compañía Minera de Anzin, comenzó con sus primeras excavaciones mineras, a cielo abierto, en la región de Valenciennes. Un siglo después de aquellos inicios, pioneros, una doceava parte de la región estaba ocupada por una infinidad de minas que explotaban una enorme veta de carbón de hulla de 120 kilómetros de largo y hasta 12 km de ancho. El territorio minero ocupaba una franja que iba desde la frontera con Bélgica hasta cerca de la costa atlántica. Pero como todo tiene un comienzo y un final y, en este caso particular, el final de la minería en la cuenca hullera de la región Nord-Pas de Calais llegó el 21 de diciembre de 1990. Ese día cerró el último pozo que aún seguía activo.

Mapa representando la extensión y localización de las regiones norteñas francesas de "Nord" y "Pas de Calais" (en color gris): la zona de la Cuenca Hullera aparece en color burdeos. Imagen: modificada a partir de la original, La minería del carbón en Europa: https://cesbor.blogspot.com/2017/10/la-mineria-del-carbon-en-europa.html

La Cuenca minera de la región Nord-Pas de Calais
 es notable por la forma en que la extracción del carbón ha configurado su paisaje a lo largo de unos tres siglos, desde 1700 hasta finales de la segunda mitad el siglo XX. El yacimiento hullero abarca 120.000 hectáreas y comprende 109 elementos mineros: pozos de minas (el más antiguo data de 1850), castilletes, montacargas y ascensores, escombreras (algunas de ellas ocupan una superficie de 90 hectáreas y sobrepasan los 140 metros de altura), infraestructuras ferroviarias para el transporte del carbón, estaciones de ferrocarril, barrios de casas de obreros y pueblos mineros con viviendas sociales, residencias de propietarios y administradores, escuelas, iglesias, dispensarios, centros comunitarios, comisarías de policía, oficinas de compañías mineras, sedes municipales y otros edificios. 
El sitio es una muestra de los esfuerzos realizados desde mediados del siglo XIX hasta los años sesenta del siglo XX para crear ciudades obreras modelo y, al mismo tiempo, constituye un testimonio de un periodo importante de la historia de la industria minera europea. También proporciona un ejemplo de las condiciones laborales de los trabajadores de las minas y de la solidaridad obrera generada por ellas.


Representación artística del aspecto que pudo haber tenido una selva cálida, húmeda y pantanosa del periodo Carbonífero, 
hace unos trescientos millones de años. Un particular ecosistema terrestre primitivo, dominado por unos vegetales gigantes muy típicos de esa época y ambiente, cuya materia orgánica muerta y enterrada, en ciclos paleogeográficos sucesivos, con el paso de millones de años, acabaría dando origen a diversas capas de carbón mineral de hulla o de antracita, según las particulares condiciones geológicas de fosilización. En la imagen aparece sobrevolando una enorme libélula del género Meganeura. Pintura de 1942 del paleoartista moravo Zdeněk Burian (1905-1981), apodado "el pintor de los mundos perdidos".  Imagenhttps://historiasnaturales.net/2021/11/15/senderismo-carbonifero/

Blasón de la localidad de Estevelles, Francia

Estevelles es un pequeño municipio francés situado en el departamento del Pas-de-Calais , en la región de Hauts-de-France. El municipio forma parte de la aglomeración territorial-administrativa de Lens-Liévin. En la actualidad es una antigua comunidad minera con dos millares de habitantes, que forma parte de una red regional de antiguas poblaciones mineras relacionadas con la extracción de carbón de hulla. En el año 1931, la Compañía Minera de Courrières abrió en Estevelles la mina con los pozos n.º 24-25, siendo esta mina una de las últimas en cerrarse (1990-1991), de todas las existentes en la cuenca minera de las regiones de Nord-Pas de CalaisMuchas de las localidades de la cuenca hullera, tras haber cesado la actividad minera, la más importante económicamente, en la segunda mitad del siglo XX, han aprovechado parte de las viejas instalaciones mineras, adaptándolas para acoger actividades de turismo minero-industrial que generan empleo local.

En el caso particular del blasón municipal de la localidad francesa de Estevelles, en la región de Pas de Calais, hay que informar que los elementos heráldicos con vinculación paleontológica, no aparecen representados en el interior del escudo, sino ubicados fuera del espacio heráldico principal. Constituyen los adornos exteriores del blasón y que aunque resultan muy visibles: dos ramas vegetales, verdes, curvadas, cruzadas en su extremo inferior, resultan muy difícilmente reconocibles e identificables.

Aspecto del blasón municipal de Estevelles (Pas de Calais), con sus correspondientes adornos heráldicos: dos ramas vegetales y una medalla militar. En el caso del blasón colectivo de esta localidad francesa, solamente nos interesa su ornamentación periférica, las dos ramas vegetales, puesto que son los únicos elementos heráldicos que están relacionados con el registro fósil de la localidad

ImagenEstevelles. Notre village. Bulletin Municipal,  Décembre 2023  http://cdn1_3.reseaudesvilles.fr/cities/67/documents/9qi4dozluwtylvb.pdf

La apariencia general de las dos ramas verdes que enmarcan el escudo de Estevelles, manifiesta el claro aspecto de la organización foliar de un vegetal común (espermatófito). Es decir, tiene el aspecto de una planta "moderna", con verdaderas flores y semillas típicas, es decir, una fanerógama. Pero resulta que los vegetales a los que representan esas dos ramas verdes no son fanerógama

Aspecto de la implantación de los frondes de la copa de un helecho arborescente actual, (Dicksonia antarctica), según una vista parcial. Se puede apreciar la forma característica de los frondes o ramas de los helechos arborescentes, muy distinta de la representada en los adornos del blasón municipal. Imagen: Urban Jungle:   https://www.urbanjungle.uk.com/product/dicksonia-antarctica-tree-ferns-from-30cm-to-2m-of-trunk-and-3l-pot-sizes/

La información consultada asegura que esas dos ramas verdes cruzadas, representan dos ramas o frondes de helecho arborescente paleozoico, de hace entre 541 y 252 millones de años. Por lo tanto, deberían representar de una manera más realista y fiel, las características que son típicas y propias de un vegetal "antiguo", es decir, el de un pteridófito, una clase de plantas, primitivas, sin flores verdaderas ni semillas típicas. 

Si la información consultada sobre la naturaleza botánica de esos adornos vegetales heráldicos es correcta, entonces, se debe concluir que el artista heraldista que ha dibujado el blasón, parece haber hecho una pésima representación gráfica del aspecto típico de cualquier especie o género común de helechos fósiles o actuales. O que se ha tomado excesivas libertades formales al hacer la representación, por que no podemos creer que no se haya tomado la molestia de documentarse, mínimamente, sobre el asunto. 

Fragmento de un fronde de helecho fósil carbonífero, su aspecto no concuerda en nada con el de las ramas vegetales ornamentales del blasón de Estevelles. Fotografía de Rafael Wiedenmeier Imagen: https://www.istockphoto.com/es/foto/helecho-f%C3%B3sil-gm1424643780-469314115

Incluso en el improbable caso de que pudiera tratarse de un tipo particular de helechos, denominados "helecho con semillas", es decir, un vegetal de tipo "pre-espermatófito", es decir vegetales primitivos precursores de las angiospermas modernas, su apariencia general seguiría siendo la típica de un helecho común, y más concretamente la de alguna clase de helechos fósiles. Puesto que las verdaderas plantas angiospermas, las  fanerógamas, aparecerán 150 millones de años más tarde, a finales del Jurásico, hace entre 200 y 145 millones de años.

Aspecto de otra clase de helecho fósil carbonífero, en este caso se trata de un fragmento de un fronde. Pero su aspecto no concuerda en nada con el aspecto de las dos ramas vegetales ornamentales del blasón de Estevelles. Fotografía de Rafael Wiedenmeier. 
Imagen: https://media.istockphoto.com/id/1302287437/es/foto/helecho-f%C3%B3sil.jpg?s=612x612&w=0&k=20&c=luW-TTqeRFv8Lhy10qTSHnSJ7Pfph5bd0TKWLhkyByA=

Volvamos a la heráldica paleontológica

Con la incorporación de este adorno heráldico, en la periferia del blasón municipal de la  localidad francesa de Estevelles, se pretendía aludir a la importancia económica y social de la actividad minera en el municipio. Además, con la representación de esas dos emblemáticas ramas vegetales se pretendía recordar una vieja costumbre minera típica de la región. Se cuenta que, a veces, los mineros encontraban incrustadas en la roca de los esquistos carboníferos, de algunas galerías de la mina de carbón, unos hermosos y raros fragmentos de ramas de helechos fosilizadas. Las extraían con cuidado, como una rara curiosidad de la naturaleza antigua, las recogían y se las llevaban a casa como un trofeo. Posteriormente usaban estas muestras paleontológicas como elementos decorativos en el ámbito doméstico,  como  testimonios representativos de su arriesgada actividad laboral subterránea. 

Es posible que muchos de los mejores ejemplares paleontológicos, extraídos con fines domésticos, acabaran siendo incorporados, antes o después, al comercio de fósiles. Pues el coleccionismo paleontológico es muy antiguo y la recolección y comercialización no profesional de fósiles, también. Las escombreras de las minas de hulla de la región, eran y son otro lugar de acceso, más o menos, libre y con mucho menos riesgo para la integridad del recolector que las galerías subteráneas. Constituyendo una fuente alternativa de muestras paleontológicas, donde poder encontrar fragmentos de fósiles carboníferos de menor tamaño, pero al que deben recurren los recolectores, coleccionistas o investigadores, cuando las minas ya no están activas desde hace bastante tiempo.

La existencia de los helechos fósiles de la Cuenca hullera de la región Nord-Pas de Calais son conocidos desde mediados del siglo XIX. En 1828, Alexandre Brongniart, químico, botánico, mineralogista, y zoólogo francés, representó la figura de algunos vegetales fósiles provenientes de las minas hulleras de Anzin, en su importante obra "Histoire des Végétaux fossiles"

La "Guide paléontologique dans le terrain houiller du Nord de la France", de Paul Corsin   (1932) constituye, sin duda alguna, la obra de base para todo aquel que desee conocer la flora fósil de las cuencas hulleras de la regiones de Nord – Pas-de-Calais, en el norte de Francia, con sus descripciones precisas y sus excelentes ilustraciones.

Según los estudios realizados por R. Coquel (1993), las plantas fósiles con aspecto de helecho, recogidas en las escombreras de las minas de la Cuenca hullera de la región francesa de Nord-Pas de Calais, serían las siguientes:

Plantas prespermafitas (preangiospermas o helechos con semillas): Alethopteris sertiNeuralothopteris schlehaniNeuropteris tenufoliaParipteris gigantea, Paripteris linguaefoliaLinopteris subbrougniarti, "Graines" : Trigollocarpus et Hexagonocarpus, Mariopteris spp. Cordailes spp. 

Plantas pteridofitasPecopteris aspera, Pecopteris pennaeformis, Pecopteris plumosa-dentata, Sphenopteris spp., Eusphen0pteris striata 

Ejemplar de helecho fósil carbonífero conservado en las colecciones del Museo del Centre Historique Minier de Lewarde, inaugurado en 1984, en las reformadas antiguas instalaciones de la antigua mina Delloye, en la localidad de  Lewarde.

Imagen: Centre Historique Minier Lewarde:   https://www.chm-lewarde.com/wp-content/uploads/2016/09/FossilecollectionsCentreHistoriqueMinier-768x432.jpg

En cuanto a la fecha de legalización del escudo municipal de la localidad de Estevelles  (Pas de Calais), se carece de datos precisos y fidedignos, pero por informaciones indirectas, parece ser que el blasón municipal de esta localidad francesa habría sido aprobado, legalmente, hacia el año 1999.

Vista aérea de la zona de Estevelles y de sus alrededores. En primer término, la escombrera de acumulación de materiales estériles extraídos del subsuelo por la actividad de la mina carbonífera de Estevelles. Ésta, como las demás escombreras de la región, constituyen un testimonio  paisajístico, emblemático de la actividad extractiva de las localidades mineras de la subcuenca de Lens. Tras la escombrera se ven los núcleos urbanos de las localidades de Estevelles, Vendin-le-Viel, Annay, Lens… y otras varias escombreras que hoy forman parte del paisaje y del  patrimonio minero regional.

Imagen: Arnaud Chanteloup: https://www.facebook.com/photo/?fbid=10234675171832768&set=a.1073682474607

Colecciones  Geológicas del Centre Historique Minier de Lewarde

El pozo Delloye o Joseph Delloye de la Compañía Minera Aniche es una antigua mina de carbón en la cuenca carbonífera de Nord-Pas-de-Calais, ubicada en Lewarde. En 1973 tras catorce años de cierre, el sitio se convirtió en el Centro de Historia Minera de Lewarde. La compañía minera de carbón decidió crear un museo minero bajo el impulso del Sr. Alexis Detruys, Secretario General de la Cuenca Minera Nord-Pas-de-Calais, y se eligió el sitio del pozo Delloye. El Museo del Centro de Historia de la Minera abrió sus puertas en 1984.

Con la  fundación del museo se creó una colección de fósiles de carbón. Se recuperaron aproximadamente 1600 fósiles de diversas minas de la cuenca carbonífera, y 64 piezas excepcionales se exhiben permanentemente en la exposición « Los orígenes del carbón: El  Carbonífero ». En 2017, la colección se enriqueció gracias a una donación de la litoteca del Servicio Geológico de Francia (BRGM), compuesta por varios cientos de núcleos de perforación en numerosos sondeos de prospección y muestras geológicas extraídas de diversos lugares de la cuenca carbonífera, realizados a petición de las diversas Minas de Carbón de Nord-Pas-de-Calais.

Pedazo de hulla procedente del subsuelo de la cuenca hullera del Norte y del Paso de Calais, conservado y expuesto como testimonio de la última ascensión de carbón fósil, desde el fondo del pozo, el 21 de diciembre de 1990. Esta muestra es conservada como un recuerdo del último día de trabajo y del cierre de la explotación minera del carbón en la región  del Norte y del Paso de Calais, una actividad económica iniciada en 1720. El Centro conserva en sus colecciones el último trozo de carbón extraído de la cuenca de ese día, o mejor dicho, varios ejemplares de los numerosos trozos de carbón extraídos, ese último día, en las diferentes explotaciones de la región.

Si bien el 21 de diciembre de 1990 es una fecha simbólica, por el cierre de todas las minas activas, en realidad, la compañía minera de carbón realizó importantes trabajos en los meses posteriores para rellenar los pozos, controlar la atmósfera y sellar los accesos. Así, el 29 de agosto de 1991, en el pozo número 25 de Estevelles, Michel Poilevé, entonces Director de Servicios Técnicos y de Seguridad, encargado del cierre y la seguridad de los pozos, realizó el último descenso posible y, en homenaje a su padre y por amor a la historia de la minería del carbón, recogió el último trozo de carbón que se extrajo del fondo.

Por ello, el Centro de Historia de la Minería se complace especialmente en poder conservar este objeto único. El último testigo de tres siglos de explotación del carbón en el Norte y el Paso de Calais, así como el pico que servía para extraerlo.


Mapa de la cuenca minera de Nord-Pas de Calais, en la actualidad, mostrando las adaptaciones realizadas en sus antiguas instalaciones para conseguir que el antiguo patrimonio minero pueda atraer y explotar el turismo cultural relacionado con la minería del carbón. 
Imagen: La minería del carbón en Europa: https://cesbor.blogspot.com/2017/10/la-mineria-del-carbon-en-europa.htmlhttps://cesbor.blogspot.com/2017/10/la-mineria-del-carbon-en-europa.html

Fuentes

Anónimo. Cuenca minera de la región Nord-Pas de Calais. Lista de la UNESCO del Patrimonio Mundial: https://whc.unesco.org/es/list/1360

Anónimo. Jean-Jacques Desandrouin. Wikipedia: https://fr.wikipedia.org/wiki/Jean-Jacques_Desandrouin

Juric, Daniel (2017). ESTEVELLES (ETÈFE) (Pas de Calais)INSEE n° 6231.1.  L'Armorial des villes et villages de France: https://armorialdefrance.fr/page_blason.php?ville=9545

Coquel, R. (1993). A la découverte des plantes fossiles du Houiller sur les terrils du nord de la. France. Bull. Soc. Bot. N. Fr. 46 (1-2), 1993: 1-5 https://societebotaniquenord.wordpress.com/wp-content/uploads/2016/11/tome-46-19931.pdf 

jueves, 4 de diciembre de 2025

Folclore paleontológico húngaro (8)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Univ. de Lleida (España)

Interpretaciones fabulosas de grandes huesos y relatos legendarios surgidos en algunas localidades del valle del río Tisza (Hungría) (3)

La mítica guerra de los primeros príncipes magiares contra los gigantes (3)

Los "huesos de gigantes" vencidos por los aristocráticos ancestros, expuestos públicamente como trofeos familiares  por sus descendientes (1)

Recapitulación

Hoy, prosiguiendo con la divulgación de la influencia cultural ejercida por los restos fósiles de los grandes mamíferos pleistocenos en la sociedad magiar, se presenta una antigua y curiosa costumbre aristocrática de las élites magiares. Consistente en la exhibición de grandes huesos fósiles en determinados lugares, favorables para su fácil visibilidad, en ciertos tipos de edificios. Esta particular exposición pública, creemos que era una forma de declarar implícitamente, unos derechos familiares históricos y una justificación de la posesión de unos privilegios sociales por parte de propietarios, correspondientes a ciertos sectores sociales dominantes en la antigua y moderna Hungría. 

El contenido de la entrada, que hoy se presenta, tiene relación con lo que se expuso y comentó en la entrada publicada el 4 de febrero de 2024: "Interpretaciones fabulosas de grandes huesos y relatos legendarios surgidos en algunas localidades del valle del río Tisza (Hungría)" (1ª parte): https://glossopetrae.blogspot.com/2024/02/folclore-paleontologico-hungaro-4.html

Introducción

En una gran parte de Europa, durante la época medieval y hasta finales del siglo XVII, e incluso mucho más tarde, algunos grandes huesos fosilizados, hallados en diversos lugares eran conocidos con la denominación de "huesos de gigantes". En las zonas de más tardía cristianización se asociaron a gigantes de la antigua mitología regional. En las zonas cristianizadas desde antiguo, la población de esas zonas los consideraba, como auténticos "huesos de gigantes" ahogados durante la gran inundación del Diluvio universal que narraba la Biblia En el caso particular de Hungría se integraron en una tradición explicativa muy particular, relacionada con los mitos fundacionales de esa sociedad.

La mayoría de aquellos grandes huesos procedían de la desarticulación y dispersión de los huesos que constituían los grandes esqueletos de algunos grandes mamíferos prehistóricos, típicos de la llamada "Edad del Hielo", como ciervos gigantes, bisontes esteparios, mamuts y rinocerontes lanudos. En aquellos tiempos, no sabiendo su verdadera naturaleza ni su origen, eran interpretados de manera fabulosa, en clave mítica en relación al soporte ideológico que les proporcionaban su mitología y su cosmogonía particular.

Este era el verdadero aspecto de algunos de los gigantes legendarios cuyos huesos dieron origen a leyendas heroicas y adornaron algunos edificios importantes de Hungría, durante la Edad Media y el Renacimiento, e incluso se expusieron y conservaron hasta el siglo XIX y principios del XX. Reconstrucción artística de un grupo de mamuts de la estepa helada, basada en la información genética del mamut del río Adycha, un linaje antecesor del mamut lanudo, hallado en Yakutia, en Siberia. Ilustración de Beth Zaiken (Centre for Palaeogenetics) Imagen: https://www.agenciasinc.es/Noticias/EL-ADN-mas-antiguo-jamas-secuenciado-revela-un-nuevo-linaje-de-mamuts

En ciertas zonas del territorio de la antigua Hungría, especialmente los valles fluviales activos de la cuenca de los Cárpatos, se encontraron este tipo de restos prehistóricos con una frecuencia que resultaba inusual en otras partes de Europa. Ocasionalmente, aparecían desenterrados o semienterrados en ciertos lugares cercanos al curso de los ríos, como podían ser graveras fluviales, canteras de arcilla o loess,  campos de labor en los márgenes y marismas fluviales. Pero sobre todo  hundidos en el lecho y fondo de varios ríos. Los supuestos grandes despojos óseos de gigantes antiguos eran hallados, casualmente, por personas que realizaban sus actividades productivas cotidianas, en sus lugares de trabajo relacionados con los mencionados,  anteriormente. Pero fueron sobre todo los pescadores fluviales que sacaban enganchadas en sus redes tales monstruosas reliquias legendarias. Supuestamente, pertenecían al cuerpo de gigantes muertos en las peleas contra los primeros príncipes magiares, durante los enfrentamientos para conquistar aquel fértil territorio, habitado por gigantes salvajes, feroces y paganos. Los despojos fluviales se explicaban como el resultado del ahogamiento de aquellos gigantes que intentaban huir del combate atravesando el río o como la tumba de aquellos otros gigantes muertos en combate, cuyos cadáveres fueron lanzados al fondo del río por las tropas principescas. 

Representación fantasiosa del legendario enfrentamiento entre un ágil humano armado y un corpulento gigante desarmado. Siendo el luchador humano el héroe de la historia, es previsible cuál será el resultado final del épico combate.
Imagen: https://img.freepik.com/fotos-premium/caballero-medieval-su-espada-salto-lucha-contra-gigante-ilustrador-estilo-arte-digital_926199-3468464.jpg

Históricamente, las primeras tribus magiares, procedentes del Este de Europa, probablemente de la zona de los montes Urales, llegaron a la Cuenca de los Cárpatos y ocuparon el territorio de la actual Hungría a finales del siglo IX periodo conocido como la "conquista de la patria". Los relatos legendarios que reflejaban la antigua conquista del territorio, de una forma muy fantasiosa y heroica, narrando luchas contra los feroces gigantes que habitaban, originalmente, aquel territorio son posteriores al siglo XI, es decir, unos doscientos años más tarde, cuando ya no quedaba ningun testimonio vivo y al parecer ningún documento escrito. El rey húngaro Béla II fue el autor de los primeros libros sobre la historia de los antiguos magiares, cuyos hechos están basados, en su mayor parte, en leyendas populares.

Ilustración del libro de Adrienne Major, The First Fossil Hunters, con la finalidad de mostrar visualmente la relativa semejanza entre el esqueleto humano y el esqueleto de un mamut, cuando la reconstrucción esquelética se realiza orientada por una interpretación mítica. La organización del hallazgo paleontológico se hace distribuyendo los huesos del mamut para que se adapte al esquema corporal de un ser antropomorfo y bípedo. Las enormes dimensiones de los huesos del mamut inspirarían o confirmarían la interpretación en clave mítica del hallazgo paleontológico. Imagen: The First Fossil Hunters, Fig. 3.5, p. 123.

En los primeros tiempos, el hallazgo de aquellos grandes huesos, supuestamente, procedentes de los cadáveres de los míticos gigantes asesinados por sus antepasados, inspiraba tanto miedo como respeto, en los supersticiosos descubridores. Pues temían ser víctimas de las posibles represalias ejercidas por su espíritu residente, cuando el descubridor turbara irresponsablemente o irrespetuosamente su reposo. Por estos motivos supersticiosos, con mucha frecuencia, los grandes huesos prehistóricos, encontrados, casualmente, fueron abandonados, a toda prisa, en el mismo lugar del hallazgo o fueron ocultados rápidamente, mediante un improvisado enterramiento de urgencia. 

Es probable que en ciertas zonas de los territorios de la antigua Hungría, los grandes huesos no hubieran inspirado temor por no haberse relacionado con ciertos seres míticos gigantes de la propia mitología y, en consecuencia, habrían sido ignorados y abandonados en el lugar del hallazgo. Posteriormente, debieron empezar a aparecer ciertas personas importantes, muy interesadas en la posesión de aquellos grandes huesos, dispuestas a pagar u otorgar favores a cambio. 

Al adquirir valor y existir compradores, los viejos y grandes huesos empezaron a ser recuperados, almacenados y limpiados, para luego ser vendidos al mejor postor. Algunos de aquellos compradores interesados en la adquisición de grandes huesos, serían intermediarios de nobles aristócratas que querían poder mostrarlos públicamente, como un antiguo trofeo familiar, con el que impresionar e influir a sus visitantes y súbditos. La exposición de aquellas viejas osamentas como gigantescas reliquias de unos supuesto gigantes vencidos en antiguos combates, creemos que se habría realizado con la finalidad de convertirlas en un recordatorio evidente de unos, supuestos, enfrentamientos audaces y victorioso contra poderosos y peligrosos enemigos, gigantescos, sucedidos en el pasado lejano. 

Obviamente, aunque los grandes huesos expuestos se usaban como pruebas, aludían a unos hechos totalmente imaginarios. Aquellos grandes huesos pretendían constituirse en un viejo testimonio, visible, de unos antiguos hechos heroicos legendarios, relacionados con ciertos mitos fundacionales magiares. Como habría sido la supuesta guerra contra los feroces y malvados gigantes que habitaban aquellas tierras antiguamente, previamente a su derrota y ocupación por las primeras tribus magiares, tal como narraban los relatos tradicionales. Personajes y hechos inventados, eran recogidos por leyendas populares magiares, como personajes y hechos totalmente verídicos y realmente históricos. Relatos fantásticos que, en siglos posteriores, fueron creídos por la sencilla e ingenua población magiar, vasalla de los señores descendiente de aquellos supuestos héroes de los primeros tiempos de conquista y colonización del territorio. Convencidos, la mayoría, que tenían una deuda de gratitud con los descendientes de los conquistadores de la patria magiar.

Ilustración realista representando el verdadero y único enfrentamiento posible entre humanos y auténticos gigantes. Cuyos huesos podrían haber adornardo, simbólicamente,  muchos siglos más tarde, algunos edificios importantes de Hungría, para dar credibilidad a relatos legendarios de mitos fundacionales.  Imagen: https://elmamutdetultepec.com/el-mamut-gigantes-de-la-prehistoria/

Los grandes huesos legendarios, hallados en distintos lugares y  épocas, consistentes en tibias, fémures, cúbitos, radios, costillas vértebras, mandíbulas, dientes o cráneos de grandes animales prehistóricos de la "Edad del Hielo" solían ser expuestos en lugares elevados, en los que resultaran bien visibles. Se mostraban suspendidos con gruesas cadenas de hierro o fuertes correas de cuero, como para demostrar que estaban bien sujetos y fuertemente aprisionados  por el poder de sus propietarios. Se mostraban retenidos de tal forma que la retención pudiera inspirar confianza y dar la apariencia que, en tal estado y situación, estaban completamente dominados y resultaban totalmente inofensivos. Puesto que dominados por una especie de conjuro mágico-físico, los espíritus de los antiguos gigantes no podrían recuperar el control sobre aquellos viejos huesos para poder soltarse de sus ataduras, pudiendo escapar del lugar o atacar a los humanos que estuvieran cercanos a ellos

Aspecto de una enorme vértebra dorsal de mamut lanudo (Mammuthus primigenius), encontrado en el Mar del Norte, Países Bajos. Pleistoceno. Aprox. 20.000-50.000 años. Ancho: 21 cm. Altura: 17 cm. Peso: 877 gr.  Si su tamaño servía para calcular el tamaño del cuerpo del gigante, al que supuestamente pertenecía, resultaría un humanoide de un tamaño colosal.  Imagen: https://www.paleo-passion.com/en/mammals/5552-mammoth-tooth-mammuthus-primigenius-18.html?srsltid=AfmBOoo4k1MYVXUKcou7YQatv50D90iBKV9UPNPRL7KCJ_DgDRJun9PZ

Solían exponerse, tanto en el exterior como en el interior de algunos edificios importantes que eran de acceso público, tanto civiles como militares o religiosos. Generalmente, se situaron cerca de las puertas principales de acceso al interior de castillos y fortalezas, palacios, ayuntamientos e iglesias, ya fuera en el exterior o en el interior, del edificio. Habitualmente, fueron suspendidos sobre la puerta principal de entrada, pasando por debajo de ellos al entrar o salir

Al parecer de algunos autores, la exhibición de tales despojos óseos, de gigantes legendarios, se hacía como una forma de intentar conjurar el poder del mal espíritu y dominar o reducir el temor supersticioso que sentia la gente común, de aquella época, cuando estaba en la proximidad de aquellos enormes restos óseos expuestos. Puesto que, supuestamente, procedían de unos seres malignos de condición sobrehumana y naturaleza salvaje. Los mismos autores dicen que también podía ser con la finalidad de que la gente pudiera demostrarle un cierto respeto funerario, a los supuestos espíritus que habitaban en aquellos huesos

Aspecto impresionante de una tibia, parcialmente conservada, perteneciente a un mamut lanudo (Mammuthus primigeniusde gran tamaño. Encontrada en Alemania, en la región de Mannheim. Aprox. 30.000-50.000 años de antigüedad. Longitud: 61 cm. Peso: 6,28 Kgr. Calcular el tamaño de un gigante humanoide a partir del tamaño de su, supuesta, tibia era una operación de proporcionalidad, relativamente, sencilla. Esta tibia está conservada profesionalmente, con su aspecto original, sin restauración ni reposición de partes perdidas. Imagen: https://tamfossils.com/es/LOS-PRODUCTOS/tibia-grande-de-mamut-lanudo-61-cm/

En mi opinión personal, creo que la exhibición de los colosales despojos óseos, legendarios, seguramente, se habría hecho con unos determinados propósitos estratégicos de dominación pública. Principalmente con fines rememorativos  y propagandísticos, con la intención de recordar a los  súbditos, que pasaban por el lugar y podían verlos expuestos, que eran el resultado de las gestas heroicas y  victorias conseguidas por sus audaces antepasados. Puesto que habían tenido que luchar contra aquellos seres gigantescos, violentos y peligrosos, poderosos antiguos habitantes de su patria. Tales victorias habrían sido conseguidas con enorme riesgo y valor por los antepasados de las clases aristocráticas dominantes, que exhibían, orgullosamente, aquellos trofeos óseos, unas supuestas reliquias de antiguos enemigos gigantescos y feroces.

Enorme quinta vértebra cervical de un rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis). Encontrado en el Mar del Norte, Países Bajos. Aprox. 20.000-50.000 años. Altura: 17 cm. Ancho: 16 cm. Peso: 623 gr. Una identificación errónea de la naturaleza y de la procedencia de una muestra no puede conducir a una acertada interpretación.
Esta vértebra está conservada profesionalmente, sin restauración artificiosa. 
Imagen: https://tamfossils.com/es/LOS-PRODUCTOS/desconocido-17-cm/

 Aquellas enormes osamentas, expuestas, servirían para recordarles que tenían una deuda de gratitud con aquella familia noble, por haber puesto en peligro su vida al haber conquistado aquel territorio o por haberlo defendido de la dominación de unos peligrosos enemigos. También, pudo ser como una forma sutil de mostrar y recordar el destino fatal y miserable de los enemigos vencidos. Además de servir tal ostentación como recordatorio y justificante de la antigua gesta familiar, causa de que se hubieran convertido en líderes de su pueblo y sus descendientes  merecieran seguir ostentaban el poder político y militar, gozando del respeto, obediencia y tributos de sus súbditos.

Enorme costilla de mamut lanudo  (Mammuthus primigenius), extraída del permafrost de la taiga de Siberia (Rusia), incluida en sedimentos del Pleistoceno superior. Imagenhttps://rocksolidfossils.com/products/woolly-mammoth-rib-bone-genuine-fossil-siberia?srsltid=AfmBOopUAA2NwT0Cgo1kQ9j_s6KaOc3qASErnArNivdrg-4mSuhLq0Id

Algo semejante y equivalente sucedía con algunos grandes huesos expuestos en las iglesias. Reliquias atribuidas interesadamente a despojos de feroces dragones cavernarios, habitantes de montañas y cordilleras. Pero en estos supuestos casos de restos óseos de dragones vencidos por humanos, quienes habían eliminado a unos supuestos dragones monstruosos, habían sido ciertos personajes santos, eclesiásticos de siglos anteriores, con frecuencia obispos. Quienes de manera milagrosa había conseguido amansar, expulsar o dar muerte a feroces y sanguinarios dragones mediante el uso de objetos consagrados o de oraciones. Siempre se trataba de unos supuestos feroces y activos devoradores de ganado, cosechas, e incluso, de personas.

Fantasiosa representación artística del legendario enfrentamiento de Clemente de Metz con el voraz dragón de la periferia de aquella ciudad. Clemente fue enviado por san Pedro apóstol para evangelizar a los paganos de Metz, allí fundó la iglesia de San Clemente alrededor del año 280. San Clemente, además de evangelizar, consiguió eliminar, milagrosamente, al dragón y también, salvó a sus habitantes de los estragos de las enfermedades epidémicas y de la muerte. Imagenhttps://www.mv-bracelet.com/clement-de-metz/

 Por lo tanto, en estos casos, la deuda de gratitud adquirida por los supuestos feligreses beneficiados por la eliminación milagrosa del monstruo, sería con la Iglesia y, más concretamente, con los administradores eclesiásticos de aquel templo. Lugar en el que, a veces, se conservaban reliquias de sus restos mortales y alguna imagen suya, a la que se prestaba gran veneración popular, convocando romerías y estimulando cuantiosos donativos y limosnas. 

En ocasiones los "huesos de dragón" correspondían a huesos o cráneos de los enormes osos de las cavernas (Ursus spelaeus), muertos durante su estancia de hibernación en el interior de algunas las cavernas de los Cárpatos. Sus esqueletos se habían conservado, durante milenios, en el interior de ciertas cuevas, siendo hallados casualmente, muchos siglos más tarde, por ocupantes ocasionales, como pastores, cazadores, bandidos o anacoretas que los atribuyeron a los míticos dragones cavernarios. Darles muerte no era una proeza que pudiera realizar cualquier persona común.

Esqueleto, bastante bien conservado, de un oso de las cavernas (Ursus spelaeus) musealizado en la cueva del Oso en Chişcău (Rumania). Fotografía de Zátonyi Sándor.  Imagen: https://es.wikipedia.org/wiki/Ursus_spelaeus

En cuanto a la suposición de algunos autores de que se trataría de una forma popular de mostrar respeto funerario hacia los restos corporales del gigante difunto, quizás, también pudiera ser una forma de manifestación de la existencia de un antiguo prejuicio supersticioso, según el cual había que comportarse con dignidad y respeto hacia los restos corporales del difunto por haber sido, en vida, la residencia de su espíritu o alma, con la que guardarían relación después de muertos. Tanto si pertenecían a humanos comunes cristianos como a gigantes antiguos paganos, vencidos y humillados en combate, con la finalidad de que sus espíritus no pudieran sentirse agraviados y se enfurecieran. Puesto que en aquella época aún se conservaba la antigua creencia de que los espíritus de los difuntos permanecían conectados con sus restos mortales y podían percibir las ofensas e irritarse, reaccionando de manera malévola, pudiendo causar perjuicios a los vivos, de diversas maneras. Antiguamente, a los gigantes míticos o legendarios se les creía personajes históricos, reales y verdaderos, y en consecuencia sus "malos espíritus" si eran ofendidos, querrían y podrían vengarse sobre los humanos ofensores, por las ofensas recibidas y percibidas por sus restos mortales.

Continuará