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lunes, 9 de diciembre de 2024

Folclore paleontológico italiano (20)

Interpretaciones, creencias, relatos legendarios y usos populares de algunos fósiles en las regiones alpinas y pre-alpinas italianas (8)

Otros tipos de fósiles asimilados por el folclore italiano en la región de las Dolomitas    


Introducción

La antigua interpretación popular de algunos tipos de fósiles peculiares, por parte de los habitantes del norte de la península itálica, suple y compensa la gran ignorancia naturalista que muestran esas interpretaciones, mediante la aportación de una enorme dosis de imaginación y fantasía. Tales planteamientos interpretativos tan imaginativos, fácilmente, condujeron desde las fabulaciones más ligeras hasta las 
interpretaciones más delirante. Este tipo de interpretaciones populares fabulosas de algunos tipos de fósiles característicos de las zonas alpinas y prealpinas italianas, es el tema que se ha estado mostrando en las entradas anteriores a ésta, durante los años precedentes, mediante la presentación de una abundante y variada gama de casos ejemplares, centrados en la influencia cultural de los restos fósiles de los grandes moluscos bivalvos, triásicos, del grupos de los megalodóntidos

Aspecto característico de la superficie, de fractura reciente, de un gran bloque de roca caliza, mostrando una multitud de restos fósiles, constituidos por las secciones de la pseudoconcha de numerosos ejemplares de grandes 
bivalvos  megalodones. Fotografía tomada en el Área geológica de Orti della Regina, Dolomitas de Brenta, Madonna di Campiglio, Trentino, Italia
Imagen: https://www.lookphotos.com/en/images/13832139-Fossils-on-rocks-at-prehistoric-geological-area-Orti-della-Regina-Brenta-Dolomites-Madonna-di-Campiglio

En el folclore paleontológico de las zonas alpinas y prealpinas del norte italiano, además del folclore relacionado con unas marcas peculiares, impresas en la superficie de las rocas, dotadas con ciertas formas misteriosas ,características, que usualmente fueron interpretadas como huellas dejadas por el paso de unos supuestos personajes míticos, cuyos pies estaban dotados de pezuñas. Seres relacionados, con mucha frecuencia con seres de antiguos mitos paganos, con seres diabólicos del inframundo, aunque tampoco faltaron otras marcas, supuestamente dejadas por las pisadas de ciertos seres celestiales, santos o de sus cabalgaduras, pero todas aquellas marcas y sus autores estaban formando parte del imaginario colectivo de la población dolomítica de siglos anteriores. Este tipo de interpretaciones fabulosas dio origen a la aparición en la población de determinadas creencias irracionales y de prácticas supersticiosas relacionadas, todas muy curiosas y sorprendentes. Algunas de aquellas interpretaciones y creencias se difundieron y conservaron por medio de la invención de una multitud de leyendas populares apropiadas.

Curiosa forma del molde interno de una cierta especie de bivalvo megalodonte, con un extraño aspecto, semejante a la pezuña de un animal cuadrúpedo, de tipo artiodáctilo: cabra, vaca, ciervo, etc..
Imagen: Marco Avanzini

 Todos los productos culturales mencionados surgieron de la interacción y la interpretación fabulosa de ciertos elementos del registro fósil local o comarcal que eran conocidos, consistente en una especie de extrañas marcas o figuras, visibles en la superficie de la roca, a veces en relieve, y mucho más raramente, de unas extrañas piedras con figura de pezuña caprina, bovina o equina. En realidad, se trataba de los moldes internos de las conchas de diversos géneros y especies de bivalvos megalodones, del periodo Triásico, cuyas conchas podían alcanzar un tamaño de hasta 40 cm. 

En la zona alpina y subalpina del norte de Italia, además de los abundantes fósiles megalodóntidos antes citados, también existían y eran conocidos otros tipos de fósiles, menos extendidos y menos abundantes, que con sus formas características consiguieron atraer la atención de los montañeses, habitantes de los altos valles de las montañas de las Dolomítas. Población que al realizar su interpretación de tales fósiles lo hicieron en clave fabulosa, mítica o legendaria, dando lugar a la aparición de creencias populares curiosas y prácticas populares  sorprendentes y la invención de numerosos relatos fabulosos o leyendas populares.


Aspecto del mítico "Rosengarten" ("El Jardín de rosas"), visto a la luz del atardecer: vista del legendario jardín de las hadas, del rey Laurin, espacio mítico que sólo es revelado a los hombres mortales, por la mañana y por la tarde. Imagen: Marco Avanzini


La existencia de fósiles montañeses y la veracidad del relato bíblico del Diluvio universal

Durante los siglos XV a XVIII, los fósiles de osamentas de extraños animales cuadrúpedos o las conchas reconocibles de moluscos bivalvos que eran encontrados en la cima de las montañas italianas, fueron considerados como los restos de diferentes tipos de seres vivos que habían perecido ahogados en el Diluvio Universal y que luego fueron arrastrados y depositados en el interior de los continentes, por efecto de la gran crecida y violencia de las aguas del mar. Estos fósiles hallados en las regiones montañosas fueron usados por los creyentes bíblicos, eclesiásticos y académicos, como auténticas prueba irrefutable de la veracidad de los hechos narrados en el antiguo relato de la Biblia.

En 1741, el médico Franz Ferdinand Giuliani también presentó, entre otros descubrimientos suyos,  "El hallazgo de algunas conchas en las cumbres de varias montañas de Val Pusteria " , en la región de la cordillera de las montañas Dolomitas. Afirmando que la presencia de aquellas conchas era una clara evidencia de existencia del Diluvio Universal, en su "Dissertatio de Fossilibus universalis Diluvii", presentada como parte de un informe de sesión de la Asociación privada de académicos italianos, llamada "Academia Taxiana". 
La época de las Luces fue testigo de la prosperidad de las sociedades académicas en toda Europa, desde las grandes academias estatales hasta los pequeños círculos eruditos. Entre estos últimos también se encontraba la "Societas Academica Literaria", vulgo "Academia Taxiana", que fue fundada en Innsbruck en 1738 por el tirolés Anton Roschmann (1694-1760) y autentificada por estatutos en 1741. La mayoría de los miembros de esta sociedad de eruditos, que existió hasta aproximadamente 1760, eran representantes influyentes de la política, la religión y la educación en Austria, el norte de Italia y el sur de Alemania. 


La presencia de valvas de Clamys... más de lo mismo

En 1473, el veneciano Marino Sanuto,"el joven" (1466-1536), de diecisiete años de edad, describiendo, en sus "Diarios", el viaje que lo llevó a cabo desde Belluno hasta Agordo, dijo que "... lejos de Civilal me encontré una montaña, en cuya cima se pueden ver algunas rocas, en las que vislumbré algunas conchas marinas incrustadas...”.  Probablemente el lugar citado por Sanuto se encontraba cerca de Sedico o de Orzes, lugares donde emergen en el terreno rocas con abundantes restos de valvas de Clamys, un tipo de conchas bivalvas de aspecto muy similar al del actual Pecten (vieiras o concha de Santiago). 

Aspecto de las valvas fosilizadas de una concha de Chlamys varia, separadas del sustrato rocoso que, anteriormente, las contenía. Su parecido con las valvas de "vieira" o "concha de Santiago", permiten atribuirle un origen marino a cualquier persona que conozca la fauna costera del Mediterráneo.  Imagen: De Donder Shells.  https://dedondershells.com/product/8482/

Sanuto para explicar la causa de aquel raro fenómeno, se apresuró a justificar la presencia de aquellas conchas, utilizando la opinión más extendida en aquella época: "Se dices que la llegada de estas conchas petrificadas sucedió en el tiempo n el que la gran inundación del Diluvio universal cubrió las montañas más altas del mundo..."


La presencia de amonitas 

Los "moldes internos" de la cavidad interior de las conchas espirales de los moluscos cefalópodos triásicos, de tipo ceratítido,
 o las impresiones externas o "moldes externos" en las rocas, con su característico aspecto y forma de cuernos de carnero, que aparecían incrustados en algunas superficies rocosas o sueltos, debieron atraer pronto la atención de los pastores montañeses. Aquellas extrañas piedras de forma tan peculiar por su semejanza con los cuernos de los sementales de sus rebaños de ovejas, no pasaron inadvertidas, ya que por su oficio estaban familiarizados con la forma característica de los cuernos enrollados de las machos de las ovejas domésticas (Ovis orientalis aries). Pero su insólita naturaleza pétrea, en vez de córnea, les debió causar una gran perplejidad, llegando a pensar que su presencia en las rocas de aquellas montañas, tal vez se debería a alguna causa prodigiosa, interpretando su presencia en el medio montañés como producto de la intervención de algún personaje mítico o legendario. Pudiendo llegar a creer que, debido a su origen prodigioso o sobrenatural, aquella clase de piedras podrían poseer alguna virtud benéfica. Se le supusieron algunas capacidades protectoras para el ganado ovino, pudiendo usarse tales piedras para defender a las ovejas contra ciertos males propios de su especie. Siendo usadas como preventivo contra las amenazas latentes, introduciendo aquellos "cuernos de carnero" petrificados ("corni de montone") en el interior de los establos y corrales, lugares en los que se mantenía encerrado el rebaño, en ciertas épocas, para guarecer a los animales

Aspecto de la cabeza y cornamenta de un carnero doméstico. La forma del enrollamiento y los relieves de los cuernosde los carneros, resultan relativamente semejantes a la forma de los ammonites. Imagen: iStock: https://media.istockphoto.com/id/576560880/es/foto/oveja-macho-de-cola-larga.jpg?s=612x612&w=0&k=20&c=rUWd-8FHfp58VQquMVlnZ7DAPz04iR-jFVo9zrq24Fo=

Como  el carnero era el animal sagrado, emblema del dios egipcio Ammón, al dios se le representaba, a veces, con cabeza de este animal y, a veces, con cabeza y rostro humano, pero con un par de cuernos enrollados, típicos de su animal emblemático. La fusión de dos divinidades: Amón y Zeus o Júpiter en una sola, dio origen a una nueva divinidad: Zeus o Júpiter Amón.

El rostro del dios pagano Zeus Amón o Júpiter Amón, representado en uno de los paneles de terracota policromada, en un templo romano del siglo I d.C. Como puede apreciarse en la fotografía, se le representaba con unos cuernos muy enrollados, típicos del carnero doméstico. Esos cuernos han dado su nombre a los amonitas, un tipo de cefalópodos fósiles. Objeto conservado en el Museo Barracco, en Roma. 
Imagen: My Favourite Planet Group on Facebook. http://www.my-favourite-planet.de/english/middle-east/turkey/pergamon/pergamon-photos-02-019.html

En la antigüedad clásica, en el sur de Europa, se creía que dormir con un "caracol dorado", colocado bajo la almohada, proporcionaba sueños proféticos, a quienes pusieran en practica esta creencia. Con el firme convencimiento de que, durante el sueño nocturno podrían conocer ciertos acontecimientos que sucederían en el futuro. Soñarían con hechos importantes para su vida personal o con sucesos importantes para su comunidad. Estos "caracoles dorados", en realidad, eran el molde interno de una concha de ammonites, constituido por pirita no oxidada.

En épocas posteriores, en la Europa cristiana, los amonitas fueron vistos como serpientes  enrolladas, petrificadas milagrosamente, descabezadas y con la cola en el centro del enrollamiento circular. Usados como amuletos protectores, repelentes contra mordeduras de animales venenosos o como remedio contra su veneno.

Aspecto del molde interno fosilizado de un ejemplar de Ceratites nodosus. Un tipo de ammonítido que vivió en los mares del Ladiniense (Triasico) hace cerca de 240 millones de años. Colección del Museo Malacológico Malakos (Italia)
Imagen: https://artsandculture.google.com/asset/cephalopoda-ceratites-nodosus-brugui%C3%A8re-1789/vAGC9-FsLeBAtw?hl=en


La presencia de belemnitas 

Los escasos "rostros" de los primitivos belemnites, es decir, los restos fósiles de las conchas internas, existentes en el interior del cuerpo de ciertos tipos de moluscos cefalópodos prehistóricos, antepasados de los calamares y las sepias actuales, que vivieron durante el Triásico superior, fueron interpretados antiguamente como una clase de piedras celestescaídas del cielo, por causas extraordinarias y por tanto dotadas de virtudes.

Dibujo esquemático representando, arriba, el cuerpo completo del animal con la posición del esqueleto interno. Debajo, dos vistas, arriba, lateral y debajo, en vista inferior. Dibujo de 
Antonio del Ramo Jiménez
Imagen: Fósiles de la Región de Murcia.  https://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=c,365,m,108&r=ReP-27337-DETALLE_REPORTAJESABUELO

Por su forma cilíndrica y punta aguda se les denominó "clavos del trueno" ("chiodi del tuono"), "piedras del rayo o del relámpago" ("pietre del fulmine"), esto se debía a que tras las fuertes tormentas eléctricas acompañadas de abundantes lluvias, que erosionaban y lavaban la superficie del terreno, este tipos de fósiles resultaban mucho más visibles que anteriormente, por lo que los campesinos atribuían su presencia a los fenómenos meteorológicos previos. También se le llamó "dedos del diablo" ("dita del diavolo") por su supuesta relación con el origen del rayo, temido fenómeno celeste de efecto destructor, mortífero e incendiario. 

Aspecto de diversos ejemplares de rostros de belemnites, de varios géneros, los de arriba, a la izquierda, y los dos de la derecha conservando su fragmocono, hecho bastante infrecuente, lo normal es encontrarlos, como los dos de abajo, a la izquierda, o mucho más fragmentados . Imagen: https://www.lyellcollection.org/cms/10.1144/pygs.54.3.147/asset/c477252f-6ac2-41b3-be85-c5968afb8ba4/assets/images/large/0540147_fig15.jpg

Se creía que si estas piedras extraordinarias, eran tratadas adecuadamente por sus propietarios, por efecto de su virtud mágica, podrían evitar la caída de un rayo sobre la casa que lo contenía o sobre la persona que lo transportaba. También se creyó que podían ser amuletos protectores, muy eficaces contra el mal de ojo, pues se suponían capaces de neutralizar los hechizos, repeler las pesadillas nocturnas o, incluso, sanar las llagas y la pleuresía. 
En tiempos modernos, durante la primera guerra mundial, algunos soldados italianos del norte peninsular llevaron al campo de batalla, un rostro de belemnites cosido en el interior de sus guerreras. Un amuleto que sus madres, esposas, hermanas o novias habían cosido, con la esperanza de que aquel objeto, supuestamente prodigiosos, fuera capaz de desviar la trayectoria mortal de las balas del fuego enemigo. Posiblemente su antigua relación con la protección contra el impacto del rayo y su forma de bala, ayudaron a que algunas personas supersticiosas lo identificaran como un amuleto protector muy apropiado para la ocasión bélica.


La presencia de valvas de Daonella

Al trabajar en los campos de cultivo del área de Wengen, en la región de Alta Badia, a veces, los campesinos desenterraban, casualmente, un tipo de losetas de piedra laminar (esquisto) en cuya superficie se podían ver unas figuras brillantes, en forma de abanicos, con radios dorados, otras veces los radios del "abanico" eran de coloración rojiza o amarillenta o estaban vacíos, sin brillo ni coloración. También se podía hallar esa misma clase de figuras radiadas en el interior de esas piedras, una vez que las losetas habían sido divididas en capas más delgadas o láminas, después de separarlas, cuidadosamente, con el filo de un cuchillo.

Aspecto de las 
características improntas fósiles, dejadas por las valvas aplastadas del bivalvo pelágico Daonella lommeli. Estas figuras fueron interpretadas antiguamente como una representación mágica de la luz y la energía calorífica desprendida por el sol radiante, tan benéficas para la vida y economía humana. Fotografía de David Bressan. 
Imagen: The Fossils Of The Dolomites - From Myth To Science.  https://www.forbes.com/sites/davidbressan/2016/08/19/the-fossils-of-the-dolomites-from-myth-to-science/#7f39ec3625d9 

Antiguamente, los viejos habitantes ladinos de aquellos altos valles, creían que este tipo de figuras radiadas, doradas, coloreadas de rojo o amarillo o descoloridas, eran una forma mágica de impresión pétrea representando al sol radiante, rodeado de rayos de luz solar. Según la interpretación mítica de aquella gente, el astro rey, cada día, tras su puesta de sol dejaba grabada esa marca en aquella clase de piedras, como representación suya. En realidad, se trataba de los restos fosilizados de las valvas de un bivalvo marino triásico.

Al ser consideradas como representaciones del sol, pero también de su luz y de su calor, se consideraba que eran piedras benéficas y protectoras, por lo que se llevaban a las casas y a las granjas, para beneficiarse de su capacidad defensiva contra los malos espíritus y sus malas influencias: aparición de enfermedades y producción de accidentes.
Los habitantes de aquellos altos valles alpinos, en su dialecto ladino los llamaron  soredli , es decir,  "pequeños soles", petrificados. Hasta el siglo XIX, no supieron aquello que eran realmente, pues fueron identificados científicamente como las valvas de un tipo de conchas bivalvas, alargadas y con la superficie externa rayada radialmente que durante su fosilización habían quedado incrustadas con pirita o con óxidos de hierro. 

Aspecto "radiante" de una concha completa de Daonella lommeli, completamente extendida, con sus dos valvas abiertas. Ejemplar incluido en un esquisto, procedente de la zona de Wengen, expuesto en el Museum Gröden, en la localidad surtirolesa de Ortisei (St. Ulrich in Gröden, en alemán y Urtijëi, en ladino). Fotografía de  Wolfgang Moroder  Imagen: Wikimedia: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Daonella_Lommeli_Museum_Gr%C3%B6den.jpg

Esta clase de fósiles, con un ancho de 5 cm.  denominados científicamente Daonella lommeli,  sirven a los geólogos, como indicadores o marcadores cronológicos, por lo que permiten conocer la antigüedad geológica de aquellos estratos de rocas, de la zona de Wengen, que los contienen, indicando que pertenecen al periodo del Ladiniano o Ladiniense inferior, del Triásico medio, con una antigüedad de 237 a 228 MA


La presencia de crinoideos 

A los fragmentos individualizados y agrupado en forma de pequeños apilamientos de los tallos fosilizados de crinoideos del género Encrinus, que aparecían incrustados en la superficie de algunas rocas o sueltos en el terreno por haberse desprendido de ellas, debido a que tenían sección circular, su aspecto era el de unos cilindros de poca altura. Por su aspecto y semejanza, en el dialecto local se les llamó "Ciajos", es decir,  "quesos". El queso cilíndrico era un producto muy común en estas zonas de montaña, con una larga tradición ganadera y quesera.

Miles de millones de piezas de las que formaban el tallo de Encrinus, llamadas entroques o troquitas, se fueron acumulando en el fondo del mar, tras la muerte y descomposición de los crinoideos que posteriormente, con el paso del tiempo, fosilizaron. 
Imagen: Muschelkalkmuseum Hagdorn Stadt Ingelfingen

La presencia de este tipo particular de fósiles, constituidos por los  artejos pedunculares de crinoideo, de contorno circular, fue muy común en las rocas triásicas del territorio situado entre Val Badia y Val Gardena. 


La presencia de equínidos

Antiguamente, se creía que los erizos de mar fósiles (fig. 2) no eran piedras vulgares, sino que se trataba de piedras que habían caído desde el cielo en determinadas circunstancias particulares . En algunos lugares se creía que habían bajado acompañando a un rayo ("pietre del fulmine"), a un trueno ("pietre del tuono") o con la lluvia ("pietre della pioggia"). Esta creencia popular se debía al hecho de que tras las fuertes tormentas eléctricas que iban acompañadas de abundantes lluvias, cuya escorrentía erosionaban y lavaban la superficie del terreno, este tipos de fósiles resultaban mucho más visibles que anteriormente, la responsabilidad de esta aparición súbita de tales piedras, era atribuida por los campesinos a los fenómenos meteorológicos producidos previamente.

La simetría penta-radiada de los equinodermos, determina que el sistema ambulacral de los equínidos sea un conjunto de 
cinco surcos, más o menos profundos y largos, que en conjunto forman una figura estrellada de cinco puntas. La presencia de esta figura astral en el dorso de los erizos de mar fósiles, favoreció la idea intuitiva de que podrían ser una clase de piedras extraordinarias que habrían caído del cielo, lugar en donde se habrían formado, en relación con las estrellas. 

Típico aspecto de panecillo petrificado de un equínido fósil, fotografiado sobre una lámina de un libro antiguo, con una ilustración de equinoideos fósilesImagen: Marco Avanzini 

Debido a la figura dorsal estrellada y a su supuesto origen estelar, los erizos de mar fósiles fueron considerados por la gente vulgar como auténticas "piedras de la buena estrella" es decir, "piedras de la buena suerte", razón por la que eran buscadas con interés y recogidas con alegría, para llevarlas a casa, como protección contra la mala suerte. Siendo distribuidas en diversos lugares estratégicos como protección contra rayos, enfermedades, accidentes, malos espíritus, brujas, etc.

También fueron tomadas en consideración, interpretadas y asimiladas culturalmente, por la población de la zona, las abultadas radiolas o espinas de ciertos géneros de erizos de mar de tipo cidaroideo, debido a la peculiaridad de su forma y tamaño. Tales radiolas, son grandes (4 cm. longitud), de forma muy globosa y con un pequeño peciolo en un extremo, estas características las asemejan a pequeñas botellas, como las que antiguamente usaban los campesino. Podían encontrarse en las mismas capas geológicas en las que los caparazones de erizos marinos. Debido a la singularidad de su aspecto, este tipo de fósiles, fueron llamados, en el dialecto local, "Bozes", es decir, "botellas". 

Aspecto de una espina fosilizada de erizo de mar de la especie Cidaris dorsata, de 4 cm. longitud. Este tipo de fósiles fueron considerados como antiguas pequeñas botellas usadas por los enanos de tiempos antiguos, que se habían petrificado. Fotografía de Michael Wachtler. Imagen: Dolomythos:   https://www.dolomythos.com/it/lexikon/geschichte-dolomiten.asp

Este tipo de fósiles eran relativamente comunes en los terrenos de cierto lugar denominado "Prati di Stuores", correspondientes a la base del Carniense (Triásico superior)situado entre Val Badia y Val Gardena, cerca de Pralongià, en el municipio de Livinallongo, en los Dolomitas de Ampezzo.


Fuentes

- Avanzini, Marco & Wachtler, Michael (1999). Dolomiten: Reisen in die Urzeit. Athesia-Tappeiner Verlag. Bolzano, pp. 12-14. (p. 14 ) (“Dolomitas: viaje a los tiempos prehistóricos”)
- Avanzini, Marco & Kustatscher, Evelyn (2016). Giganti di pietra: alle radici dei miti. In Nani e giganti. Studi Storico Culturali Castel Roncolo, vol. 10, cap. 1. Fondazione Castelli di Bolzano. Ed. H. Rizzolli.
- Bellucci, Giuseppe (1920). Folk-lore di guerra, Unione Tipografica Cooperativa Perugia [collana Tradizioni Popolari Italiane, n. 6].
-Bressan, David (2016). The Fossils Of The Dolomites - From Myth To Science (1). 19 de agosto de 2016, 18. agosto 2019
https://www.forbes.com/sites/davidbressan/2016/08/19/the-fossils-of-the-dolomites-from-myth-to-science/#7f39ec3625d9
-Bressan, David (2016) The Fossils Of The Dolomites. From Myth To Science (2).  http://www.bressan-geoconsult.eu/the-fossils-of-the-dolomites-from-myth-to-science/
Valentini, Gianfranco (1953). Folklore e legenda della Val di Fassa. Licino Cappelli Editore, Bologna. 
- Wachtler, Michael (2005). Fossili delle Dolomiti e le spiegazioni fornite dalla mitologia, in La storia delle Dolomiti. Athesia Spectrum,

sábado, 15 de julio de 2023

Folclore paleontológico italiano (19)

Heraclio Astudillo-Pombo. Universitat de Lleida

Interpretaciones, creencias, relatos legendarios y usos populares de algunos fósiles en las regiones alpinas y pre-alpinas italianas (8)

Determinadas secciones de las pseudoconchas y los moldes internos y externos de ciertos bivalvos megalodóntidos, fueron los fósiles que en la antigüedad hicieron volar la imaginación de los montañeses del norte de Italia (9)

Marcas de pisadas de vaca, de buey, de asno, de caballo, de mula, de cabra, de ciervo y también de Jesús, de la Virgen y del diablo, sobre las rocas triásicas de los Alpes y Prealpes italianos (IX)


Megalodóntidos triásicos, interpretaciones fabulosas y relatos etiológicos, en el norte de Italia (7)

Leyendas etio-paleontológicas de la región de Friuli-Venezia-Giulia

En el transcurso de las investigaciones etnopaleontológicas en la zona norte de Italia, también se consiguió localizar dos relatos populares de tipo legendario, de contenido ideológico semejante, en la región italiana nororiental de Friuli-Venezia-Giulia. En esas dos narraciones populares los protagonistas de ambos relatos fueron la Santísima Virgen de Castelmonte y el Diablo. El origen de la presencia de una figura en relieve semejante a la forma de la huellas dejada por la pisada de un pie humano fue atribuida al pie de la Virgen María mientras que las semejantes a huellas de pisadas de pezuñas de cabra, vaca o caballo fueron atribuidas a los pies del Diablo. Tales marcas son bien visibles en la superficie de la roca y bien conocidas por los lugareños, pero su origen es absolutamente natural y realmente fueron formadas por efecto de la erosión y disolución diferencial, sobre los restos fósiles de las valvas de las primitivas conchas y moldes internos de los bivalvos megalodóntidos, fue interpretada en clave religiosa-fantasiosa. 

Las pisadas del Diablo del Monte Canin

En la superficie de las rocas calizas triásicas del altiplano calizo y cárstico del Monte Canin, anejo al Monte Forato, en el valle de Conca Prevala, en la Provincia de Udine, en la región de Friuli-Venezia-Giulia, existe una enorme cantidad de figuras semejantes a las marcas dejadas por las pisadas de cabras, vacas y caballos. Tales huellas están distribuidas de una forma caótica, como si un rebaño enloquecido de ese tipo de animales hubiera estado correteando de aquí para allá, sin un destino determinado. La imaginación popular encontró la explicación al fenómeno observado, inventando una leyenda que justificaba su interpretación fantástica, totalmente subjetiva,  puramente legendaria y dentro del contexto de la religiosidad popular.
El Monte Forato (2498 m.) debe su nombre a la existencia de una gran ventana natural (10 x 7.5 m.) que, según la leyenda popular, abrió el diablo cuando chocó contra la pared rocosa del monte, en su alocado y furioso intento de acortar camino a gran velocidad, para llegar antes que la Virgen, al lugar en el que se habían reunido sus devotos para empezar a construir el Santuario de Castelmonte, en un lugar elevado de una montaña cercana a la localidad de Cividale y que aquel día habían acordado iniciarse la construcción del templo.

Caricatura del Demonio corriendo a toda velocidad con cara de de miedo, temiendo allegar tarde y perder su competición con la Virgen. Se puede apreciar que muestra sus típicas pezuñas caprinas.  Imagen obtenida por recorte de una captura de pantalla de una viñeta del dibujante Rod Anderson ilustrador del Christian Post.
Imagen: https://www.christianpost.com/cartoon/crowder-makes-the-devil-run.html

Según cuenta la leyenda, antes mencionada, el Diablo corrió a toda velocidad por esta zona montañosa, iba enloquecido por la furia rabiosa que sentía hacia la Virgen y se movía completamente atolondrado por el apresuramiento de querer llegar el primero, antes de que llegase la Virgen al lugar donde sus devotos iban a levantarle un santuario en el que pretendían rendirle culto en el futuro. Pues el Diablo se había propuesto impedir que se pudiera llevar a término el proyectado santuario mariano. Pretendía conseguirlo acudiendo al lugar con la apariencia humana de un paisano crítico con la obra y dedicarse a fastidiar a los constructores con continuas preguntas y molestias para que se distrajesen o se hartaran de su trabajo y acabaran por marcharse del lugar, sin haber concluido su trabajo constructor. También se había propuesto intentar engañarlos con astutas mentiras y medias verdades para desanimarlos en sus motivos para levantar el santuario mariano o participar en la construcción y, de esta manera, conseguir hacerlos desistir de sus propósitos constructores, de esforzarse físicamente o de contribuir económicamente en la materialización de su idea piadosa de levantar un templo en honor de la Madonna

Aspecto de la imagen sedente de la "Madonna di Castelmonte" con el niño Jesús sentado en su regazo. El Santuario de Castelmonte no tiene su origen en las apariciones locales de la Virgen, sino que surge espontáneamente tras la caída del Imperio Romano, situado en medio de un pequeño grupo de casas, sobre un promontorio rocoso antiguo punto de observación y vigilancia militar, en los confines orientales de Italia, a principios del siglo V. A mediados del siglo VI, los longobardos llamaban a esta advocación local: "Santa Maria delle Grazie" o "Madonna del Bosco"; luego "Madonna del Monte" y, posteriormente tras la construcción del Castillo defensivo de este punto estratégico, "Madonna di Castelmonte".
En el siglo VII, entre los primeros peregrinos venidos de lejos, acuden desde Cividale y se instalan en el santuario las monjas benedictinas.
Texto e imagen: Madonna di Castelmonte presso Cividale
http://preghiere.blogspot.com/2006/05/madonna-di-castelmonte-presso-cividale.html

Por todos aquellos lugares por donde se suponía que pasó corriendo el Diablo, enloquecido por la furia y aguijoneado por la prisa para llegar el primero, antes que la Virgen, y de que empezase la construcción de su santuario, se decía que quedaron impresas en la superficie de las rocas las marcas dejadas por sus pezuñas diabólicas, unas veces en forma de huellas de pisadas de caballo, otras en forma de pisadas de vaca y la mayoría en forma de pisadas de cabra.



Una pisadas de la Virgen y varias del Diablo en el camino al santuario de  Castelmonte

La segunda leyenda también hace referencia a una competición de velocidad entre la Virgen de Castelmonte y el Diablo, compitiendo por alcanzar la cima de Castelmonte.


Según cuenta la leyenda: «Un día, sobre el Puente del Diablo (1), en Cividale, el Diablo desafió a la Virgen María. Se paró frente a ella y le propuso el siguiente desafío: “Vamos a ver quién de los dos es capaz de llegar primero a la cima de Castelmonte. Quien gane la carrera tendrá en su poder las almas de los habitantes de la ciudad de Cividale”. Nuestra Señora aceptó el desafío y los se alejaron volando desde este puente a toda velocidad en dirección a la cima de Castelmonte.

Vista del " Ponto del Diavolo" sobre el río Natisone, en Cividale del Friuli, al fondo la torre del campanario de la Catedral dedicada a Santa Maria Assunta. Fotografía original de Aconcagua. Imagen: Wikipedia:   https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/5d/Cividale_0904_Duomo_and_Ponte_del_Diavolo.jpg

Cuando la Virgen volaba en dirección a la cima de la montaña paró una sola vez a descansar muy brevemente, descendiendo sobre el terreno en un lugar a medio camino de la cima (Mezzomonte). Paró tan brevemente que solamente tocó el suelo con uno de sus dos pies, quedando marcada sobre la superficie de la roca sobre la que descendió, la huella del contacto de uno de sus dos pies.


Vista aérea del complejo religioso del Santuario della Beata Vergine di Castelmonte flanqueado por las casas de la aldea de Prepotto. Conjunto levantado sobre la cima de una montaña de 618 m. de altitud, en los Prealpes Julianos, hace bastantes siglos. Imagen:
https://www.travelinpink.com/wp-content/uploads/2020/12/Castelmonte-Sanctuary-005-scaled.jpeg

El Diablo volaba furioso por que veía que iba por detrás de la Virgen, y conseguía adelantarla por mucho que se esforzase, además notaba que estaba agotado, por lo que tuvo que parar varias veces su vuelo, y descender a descansar sobre el suelo, por este motivo las huellas de sus pezuñas quedaron marcadas en varios lugares y aún son visibles sobre la superficie de algunas rocas, situadas junto al camino que desde Cividale asciende hasta el santuario de La Madonna de Castelmonte.

Una de las diversas representaciones de las diferentes apariencias horribles que puede adoptar el Diablo, en este caso, el de un ser quimérico alado capaz de volar y de apariencia terrorífica.
Imagen: maldición del trono carmesi.:https://maldicion-del-trono-carmesi.fandom.com/es/wiki/Diablillo

El Diablo volaba rápido, pero cuando aterrizó se encontró con la Virgen que ya había llegado antes y lo estaba esperando con cara de guasa. Al verse derrotado, el Diablo enfureció y se alejó para luego lanzarse sobre el suelo abriendo un profundo agujero en el terreno, por donde se hundió en dirección al infierno. En el cercano Monte Spich, aún puede verse el abismo perforado por choque del Diablo enfurecido, que es llamado en el dialecto friulano local “bùse del Diàul” y "buco del Diavolo", en italiano, es decir Agujero del Diablo.


La interpretación científica es mucho menos épica

En realidad, todas las marcas con formas semejantes a diversas huellas de pisadas y diferentes interpretaciones populares legendarias, corresponden a las secciones, según planos con diferentes orientaciones, de los restos fosilizados de las conchas de una clase de grandes bivalvos marinos megalodóntidos que vivieron durante el Triásico superior (Rético) cuando estas rocas constituían los sedimentos del fondo marino litoral. Habitaron en el fondo de mares de clima tropical, en ambientes litorales de plataformas carbonatadas de baja profundidad y escasa energía, nutriéndose por medio de la filtración de la materia orgánica que estaba en suspensión en el agua de aquel mar cálido, tranquilo y poco profundo.

Aspecto de detalle de Superficie de un estrato calizo con restos fósiles de Megalodontidae, resaltados por efecto de la erosión diferencial (Conca Prevala, Grupo Monte Canin, Alpes Julianos). (Foto original de R. Ferrari). La mancha rojiza de la derecha, corresponde a una moneda de 5 céntimos usada para dar una idea aproximada del tamaño real de la sección de la concha del bivalvo megalodóntido. 
Imagen: Sopra e sotto il carso, 11, novembre: https://www.fsrfvg.it/sopraesotto/Sopra-e-sotto-il-Carso-2015-11.pdf

Según algunos autores, pertenecerían a grandes bivalvos del género Megalodon y según otros del género Conchodon. Los restos más abundantes pertenecen a la especie Megalodon gümbeli, quizás el representante más conocido del grupo megalodóntido, una especie de gran "almeja", cuyos restos son fácil de encontrar en esta zona tanto en forma de molde interno como en en forma de sección transversal de la concha (más o menos ortogonal a la línea de bisagra).
Son los restos de grandes moluscos bivalvos cuya disolución diferencial hace destacar las conchas con respecto a la matriz rocosa consolidada. Siendo principalmente restos de Megalodontidae con caparazones de 10-20 cm y de Dicerocardidae, en matriz bioclástica rica en fragmentos de crinoideos.


Notas

(1) El viaducto recibe tal denominación por que su construcción se atribuye al diabólico e infernal constructor. Según contaba otra leyenda popular local, fue construido por el mismísimo Diablo en una sola noche. 
La leggenda del ponte del Diavolo: https://www.cividale.com/it/la_leggenda_del_ponte_del_diavolo
Tal vez, algunos de los bloques de piedra caliza utilizados para su construcción, mostraban las figuras de los fósiles incrustados en la piedra, la típica marcas con figura de huella de pezuña caprina, bovina o equina, atribuidas por la imaginación popular al pie del Diablo. De esta interpretación pudieron pudieron haber deducido que eran las huellas dejadas por los pies de su infernal constructor, mientras cortaba y apilaba los bloques de piedra....


Fuentes

- Anónimo. La Leggenda. Santuario della Beata Vergine di Castelmonte.  https://www.santuariocastelmonte.it/it/leggenda# 
- Anónimo. Santuario della Beata Vergine di Castelmonte. Wikipedia.  https://it.wikipedia.org/wiki/Santuario_della_Beata_Vergine_di_Castelmonte
Anónimo. Santuario di Castelmonte / Stara Gora desde Cividale del Friuli.  https://climbfinder.com/es/subidas/santuario-di-castelmonte-stara-gora-cividale-del-friuli
Del Guercio, Gelsomino (2018)I frati di Castelmonte abitano dove si sfidarono il Diavolo e la Madonna. https://www.sanfrancescopatronoditalia.it/notizie/religione/i-frati-di-castelmonte-abitano-dove-si-sfidarono-il-diavolo-e-la-madonna-43699 
- Ferrari, Roberto & Graziuso, Gabriella (2015). Con il Diavolo e la Madonna tra i Megalodon di Conca Prevala. Sopra e sotto il carso, 11, novembre: https://www.fsrfvg.it/sopraesotto/Sopra-e-sotto-il-Carso-2015-11.pdf
-  FVG La leggenda dell'impronta della Madonna.  http://fvgincamper.blogspot.com/2016/11/leggende-impronta-madonna.html 

domingo, 17 de octubre de 2021

Folclore paleontológico húngaro (2)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Univ. de Lleida

Interpretaciones legendarias de varios tipos de fósiles y los correspondientes productos culturales populares derivados. En Ipolytarnóc, distrito de Losonc, condado de Nógrád. (2)


Huellas petrificadas de pisadas de diversos vertebrados terrestres, inductoras de folclore
 
Hace aproximadamente 21 millones de años, el mar poco profundo que anteriormente cubría el territorio de la zona de Ipolytarnóc, se retiró (regresión marina) y el paisaje se transformó completamente. El agua de los rápidos arroyos que bajaban de la montaña hacia el mar directamente, ahora tenían interpuesta una gran llanura plana, desde el pie de las montañas hasta la línea de costa. Por este motivo, ahora, los antiguos arroyos tuvieron que discurrir hacia el mar describiendo numerosos meandros, generando cursos lentos, ondulantes o trenzados, situación que contribuyó a crear una zona pantanosa, con algunas lagunas que constituirían abrevaderos para la fauna, más adelante. Con el tiempo, aquel territorio inicialmente yermo, fue colonizado por vegetación y con el tiempo acabó convirtiéndose en una densa selva tropical, constituida por una exuberante vegetación de variada flora que daría cobijo a una rica fauna. Estos seres vivos, terrestres, vivieron hace 17 millones de años.


Aspecto de la "Sala de las Huellas" o del "Estanque Petrificado", las pasarelas de madera conducen al visitante 
por un itinerario para que pueda ver diversos tipos de huellas fósiles. La iluminación intensa y rasante resalta el relieve de la superficie rocosa, haciendo visibles las diferentes huellas petrificadas. En los paneles murales iluminados que se ven al fondo, aparecen representaciones de la fauna vertebrada que deambuló por este lugar, dejando impresas sus huellas en el blando barro de los márgenes de arroyos y lagunas prehistóricas. 
Imagen:

En el antiguo barro blando de aquella antigua zona costera húmeda, de tipo pantanoso, hoy  totalmente litificado, convertido en una finísima calciarenita y calcilutita, se encuentra una multitud de huellas fosilizadas de pisadas de animales prehistóricos. Fueron estampadas por diversos tipos de vertebrados prehistóricos terrestres, hay huellas de animales herbívoros de aspecto semejante a las de alce, ciervo y rinoceronte. También se han hallado otras de animales carnívoros, depredadores de los anteriores, como el "felino dientes de sable" o el "perro oso". También se han encontrado huellas de pisadas de reptiles del tipo varano y de aves y otros muchos rastros fósiles, pero están tan mal conservados que no han podido ser identificados. 
Se han hallado e identificado unas 3.000 huellas individuales, dejadas por el paso de 11 especies distintas de vertebrados terrestres que habitaron el lugar hace 17 millones de años. 

Reconstrucción zoológica, a escala real, de una familia de rinocerontes miocenos de la icnoespecie Rhinoceripeda tasnadyi, cuyas huellas de pisadas fosilizadas aparecen estampadas en la roca arenisca, sedimentada en medio lacustre continental, próximo a la antigua zona costera de Ipolytarnóc.
Imagen: Alchetron

La catástrofe volcánica de Ipolytarnoc, como en la antigua erupción del Vesubio, comenzó con una suave erupción de tipo pliniano, por este motivo no es de extrañar que en la literatura turística se denomine a esta zona  "Antigua Pompeya Húngara". La siguiente erupción del volcán fue precedida por un rocío de fino polvo, cuya capa más baja, de color marrón amarillento se acumuló en la superficie del antiguo terreno, acompañada de una condensación simultánea de humedad del aire, favoreciendo la preservación de las huellas de plantas más hermosas para la posteridad. Luego se produjo la explosión eruptiva que tumbaría todos los árboles de mayor altura, seguida de una terrible avalancha volcánica de toba de riolita, que enterraría todo aquel hábitat primitivo, con todos los seres vivientes que habitaban allí y no pudieron escapar.

Visitante del Parque Natural Paleontológico de Ipolytarnóc, fotografiado junto a una reconstrucción zoológica, a escala real, del mayor depredador de la zona, denominado "perro oso" (
Bestiopeda maxima), uno de los diversos carnívoros miocenos que frecuentaron la llanura aluvial en la que dejaron estampadas las huellas fósiles de sus pisadas, a partir de las cuales se le identificó y reconstruyó su aspecto.                            Imagen: Comenius University in Bratislava.                                                                                        El primer naturalista que descubrió huellas de pisadas de animales prehistóricos en la base del árbol gigante de Ipolytarnóc, fue Hugo Böckh. Quien en 1900 hizo extraer una enorme losa de piedra de 4x4 m, conteniendo numerosas huellas de pisadas de animales prehistóricos que fue transportada a Budapest. Donde todavía se exhibe, en una sala de conferencias del Instituto Geológico Húngaro (HGI), conocida por tal motivo como la "Sala de las Huellas".

László Kordos (1985) identificó 11 icnoespecies de animales vertebrados, fundamentalmente mamíferos y aves, basándose en el estudio y comparación de todas las huellas conocidas en ese momento. 
Las icnoespecies de aves más comunes son la Ornithotarnocia lambrechti de tamaño  mediano con tres huellas y la Tetraorniothopedia tasnadii de tamaño similar que dejó cuatro huellas, mientras que Aviadactyla media se caracteriza por huellas rectas en forma de varilla. Huellas del pequeño pájaro cantor Passeripeda ipolyensis están presentes, pero no son tan comunes como las de las otras aves. 

Las huellas fosilizadas de mamíferos que son más comunes, son las estampadas por algunos herbívoros, de diversas dimensiones y grupos zoológicos. Incluyen las huellas redondeadas y de tres dedos de un tipo de rinocerontes prehistóricos, tanto de adultos como de juveniles, de la icnoespecie  Rhinoceripeda tasnadyi, así como las de otros ungulados más pequeños, unas de tipo cérvido pequeño, denominado Pecoripeda hamori  y otras más grandes correspondientes a un gran cérvido denominado Megapecoripeda miocaenica.    
                                                                                                                      
Reconstrucción zoológica, a escala real, de un felino de dientes de sable (Carnivoripeda nogradensis), encaramado sobre un tronco, en actitud de estar al acecho de alguna presa. Otro de los animales identificados a partir de las características morfológicas de las impresiones de sus pisadas.              Imagen: A magyar Jurassic Park                                                                                         Numerosos carnívoros vivieron aquí hace 20 millones de años. Entre ellos, las huellas más grandes pertenecen a la rara Bestiopeda maxima, ilustrada por primera vez por Abel (1935). Asombrosamente frescas y distintas son las tres huellas de un solo individuo de  Carnivoripeda nogradensis, las huellas borrosas de Bestiopeda tarnocensis y las huellas de las garras de un peculiar mustélido, Mustelipeda punctata. 

Dibujo esquemático mostrando las características básicas del aspecto de algunas de las huellas fósiles de diferentes clases de animales, estudiadas por L. Kordos (1985)                                                          Imagen; Prehistoric mammals of Ipolytarnóc, Hungary

Antiguamente, los lugareños de Ipolytarnóc se refirieron a esta zona rocosa del barranco de Borókás, de superficie desnuda, relativamente plana y lleno de huellas de extrañas pisadas, como "el estanque petrificado" (Kőmedencze). 
Algunas personas observadoras habían observado que, en cierta época del año, a la hora del crepúsculo la luz rasante y dorada del sol, hacía aparecer unas figuras. Reconocían en las figuras estampadas en la superficie de piedra de aquel lugar las formas de diversas clase de huellas petrificadas de diversos animales, pero de animales entonces completamente desconocidos en la región.

En este caso, se han podido hallar dos interpretaciones legendarias y sus breves leyendas populares, inventadas por algún lugareño, y luego aceptadas por los demás, para explicar de manera fabulosa, la forma más comprensible y creíble, hace unos siglos, el origen de las abundantes marcas de pisadas de animales desconocidos, que eran visibles impresas en la superficie de aquella roca pelada. 

Según el relato de una de aquellas dos leyendas populares, "Aquellas marcas eran de la época del Diluvio y las habrían dejado impresas la multitud animales que descendieron del Arca de Noé. Tal cosa habría sucedido cuando se retiraron las aguas de la bíblica Gran Inundación, por que el Arca embarrancó en aquel lugar y cuando la multitud animales que había en su interior descendieron a tierra, al salir del Arca tuvieron que moverse sobre el blando terreno embarrado que la rodeaba".  

El "Arca de Noé en el monte Ararat" una pintura al óleo, sobre madera, de Simon de Myle. Sin fecha, posiblemente hacia 1570. El artista ha representado una infinidad de animales, en el momento de abandonar el interior del Arca, en la que se habían mantenido encerrados durante 40 días. 
Imagen: El País

Según el breve relato de la otra leyenda popular que ha podido ser localizada "Aquel conjunto confuso y desordenado de huellas de pisadas, de extrañas formas animalescas, eran el resultado de las reuniones de las brujas de la comarca con el Diablo y sus demonios. Pues en ciertas noches del año, que eran festivas para todos ellos, solían reunirse en aquel lugar para celebrar la festividad bailando, quedando sobre la superficie de piedra aquellas marcas de extraña figura"

Grabado antiguo en madera, representando una reunión nocturna de brujas y demonios, bailando en algún lugar recóndito del campo, para celebrar festivamente su encuentro. Es una ilustración del libro 'Reino de las tinieblas: o la historia de los demonios, espectros, brujas, apariciones, posesiones, disturbios y otros delirios sobrenaturales', de Nathaniel Crouch, publicado en Londres en 1728.
Imagen: The Day

También se ha podido encontrar una creencia irracional, una práctica supersticiosa y una costumbre popular tradicional, puesta en práctica para conjurar la aparición de desavenencias graves e irresolubles entre los miembros de las parejas recién casadas.

Los habitantes de Ipolytarnóc creían que si los novios, el día de su boda, tras celebrase la ceremonia de su matrimonio, bailaban sobre aquella superficie de piedra pelada, en la que estaban estampadas las huellas de muchos animales antiguos, a la hora del día en la que los rayos del sol poniente las hacían visibles, sus lazos conyugales serían tan resistentes como aquella roca y sus pasos por la vida se mantendría unidos, como estaban unidas en aquella superficie de piedra aquellas huellas petrificadas.
De manera que fue costumbre que los recien casados, sus familiares y amigos, acompañados de músicos, se desplazaran hasta aquel lugar para bailar y cumplir con la tradición.
Además, se decía que de esta manera los descendientes, mantendría eternamente el recuerdo de sus antepasados fallecidos, pues cada vez que volviesen a bailar sobre aquella superficie de piedra, su recuerdo retornaría. 
Con frecuencia, cuando una superstición es compartida por todos los miembros de la comunidad, esa creencia absurda e irracional puede servir para unir a las personas y fortalecer la conservación de sus tradiciones ancestrales. 


Fuentes

- Anónimo. Ősmaradvány mítoszainkIpolytarnóci Ősmaradványok.
- Anónimo. Ősmaradvány mítoszok Ipolytarnócról.  https://www.osmaradvanyok.hu/hu/smaradvany-mitoszaink
- Anónimo. Ipolytarnóci Ősmaradványok Természetvédelmi Terület. Wikipedia   
Anónimo. A vulkáni katasztrófa: https://www.osmaradvanyok.hu/hu/a-vulkani-katasztrofa
- Anónimo (2019). Ilyen volt az Ipolytarnóci Ősmaradványok 1976-ban. Nógrád-Hont 01/09/2019: https://nogradhont.hu/helyi-hirek/2019/01/ilyen-volt-az-ipolytarnoci-osmaradvanyok-1976-ban 
- Hágen, András; Horváth, Dóra & Stromp, Márk (2014). Az ipolytarnóci ősemlősök sebessége, in Fehér B. (szerk.) (2014): Az ásványok vonzásában. Tanulmányok a 60 éves Szakáll Sándor tiszteletére. Herman Ottó Múzeum és Magyar Minerofil Társaság, Miskolc, pp. 105–114