jueves, 4 de diciembre de 2025

Folclore paleontológico húngaro (8)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Univ. de Lleida (España)

Interpretaciones fabulosas de grandes huesos y relatos legendarios surgidos en algunas localidades del valle del río Tisza (Hungría) (3)

La mítica guerra de los primeros príncipes magiares contra los gigantes (3)

Los "huesos de gigantes" vencidos por los aristocráticos ancestros, expuestos públicamente como trofeos familiares  por sus descendientes (1)

Recapitulación

Hoy, prosiguiendo con la divulgación de la influencia cultural ejercida por los restos fósiles de los grandes mamíferos pleistocenos en la sociedad magiar, se presenta una antigua y curiosa costumbre aristocrática de las élites magiares. Consistente en la exhibición de grandes huesos fósiles en determinados lugares, favorables para su fácil visibilidad, en ciertos tipos de edificios. Esta particular exposición pública, creemos que era una forma de declarar implícitamente, unos derechos familiares históricos y una justificación de la posesión de unos privilegios sociales por parte de propietarios, correspondientes a ciertos sectores sociales dominantes en la antigua y moderna Hungría. 

El contenido de la entrada, que hoy se presenta, tiene relación con lo que se expuso y comentó en la entrada publicada el 4 de febrero de 2024: "Interpretaciones fabulosas de grandes huesos y relatos legendarios surgidos en algunas localidades del valle del río Tisza (Hungría)" (1ª parte): https://glossopetrae.blogspot.com/2024/02/folclore-paleontologico-hungaro-4.html

Introducción

En una gran parte de Europa, durante la época medieval y hasta finales del siglo XVII, e incluso mucho más tarde, algunos grandes huesos fosilizados, hallados en diversos lugares eran conocidos con la denominación de "huesos de gigantes". En las zonas de más tardía cristianización se asociaron a gigantes de la antigua mitología regional. En las zonas cristianizadas desde antiguo, la población de esas zonas los consideraba, como auténticos "huesos de gigantes" ahogados durante la gran inundación del Diluvio universal que narraba la Biblia En el caso particular de Hungría se integraron en una tradición explicativa muy particular, relacionada con los mitos fundacionales de esa sociedad.

La mayoría de aquellos grandes huesos procedían de la desarticulación y dispersión de los huesos que constituían los grandes esqueletos de algunos grandes mamíferos prehistóricos, típicos de la llamada "Edad del Hielo", como ciervos gigantes, bisontes esteparios, mamuts y rinocerontes lanudos. En aquellos tiempos, no sabiendo su verdadera naturaleza ni su origen, eran interpretados de manera fabulosa, en clave mítica en relación al soporte ideológico que les proporcionaban su mitología y su cosmogonía particular.

Este era el verdadero aspecto de algunos de los gigantes legendarios cuyos huesos dieron origen a leyendas heroicas y adornaron algunos edificios importantes de Hungría, durante la Edad Media y el Renacimiento, e incluso se expusieron y conservaron hasta el siglo XIX y principios del XX. Reconstrucción artística de un grupo de mamuts de la estepa helada, basada en la información genética del mamut del río Adycha, un linaje antecesor del mamut lanudo, hallado en Yakutia, en Siberia. Ilustración de Beth Zaiken (Centre for Palaeogenetics) Imagen: https://www.agenciasinc.es/Noticias/EL-ADN-mas-antiguo-jamas-secuenciado-revela-un-nuevo-linaje-de-mamuts

En ciertas zonas del territorio de la antigua Hungría, especialmente los valles fluviales activos de la cuenca de los Cárpatos, se encontraron este tipo de restos prehistóricos con una frecuencia que resultaba inusual en otras partes de Europa. Ocasionalmente, aparecían desenterrados o semienterrados en ciertos lugares cercanos al curso de los ríos, como podían ser graveras fluviales, canteras de arcilla o loess,  campos de labor en los márgenes y marismas fluviales. Pero sobre todo  hundidos en el lecho y fondo de varios ríos. Los supuestos grandes despojos óseos de gigantes antiguos eran hallados, casualmente, por personas que realizaban sus actividades productivas cotidianas, en sus lugares de trabajo relacionados con los mencionados,  anteriormente. Pero fueron sobre todo los pescadores fluviales que sacaban enganchadas en sus redes tales monstruosas reliquias legendarias. Supuestamente, pertenecían al cuerpo de gigantes muertos en las peleas contra los primeros príncipes magiares, durante los enfrentamientos para conquistar aquel fértil territorio, habitado por gigantes salvajes, feroces y paganos. Los despojos fluviales se explicaban como el resultado del ahogamiento de aquellos gigantes que intentaban huir del combate atravesando el río o como la tumba de aquellos otros gigantes muertos en combate, cuyos cadáveres fueron lanzados al fondo del río por las tropas principescas. 

Representación fantasiosa del legendario enfrentamiento entre un ágil humano armado y un corpulento gigante desarmado. Siendo el luchador humano el héroe de la historia, es previsible cuál será el resultado final del épico combate.
Imagen: https://img.freepik.com/fotos-premium/caballero-medieval-su-espada-salto-lucha-contra-gigante-ilustrador-estilo-arte-digital_926199-3468464.jpg

Históricamente, las primeras tribus magiares, procedentes del Este de Europa, probablemente de la zona de los montes Urales, llegaron a la Cuenca de los Cárpatos y ocuparon el territorio de la actual Hungría a finales del siglo IX periodo conocido como la "conquista de la patria". Los relatos legendarios que reflejaban la antigua conquista del territorio, de una forma muy fantasiosa y heroica, narrando luchas contra los feroces gigantes que habitaban, originalmente, aquel territorio son posteriores al siglo XI, es decir, unos doscientos años más tarde, cuando ya no quedaba ningun testimonio vivo y al parecer ningún documento escrito. El rey húngaro Béla II fue el autor de los primeros libros sobre la historia de los antiguos magiares, cuyos hechos están basados, en su mayor parte, en leyendas populares.

Ilustración del libro de Adrienne Major, The First Fossil Hunters, con la finalidad de mostrar visualmente la relativa semejanza entre el esqueleto humano y el esqueleto de un mamut, cuando la reconstrucción esquelética se realiza orientada por una interpretación mítica. La organización del hallazgo paleontológico se hace distribuyendo los huesos del mamut para que se adapte al esquema corporal de un ser antropomorfo y bípedo. Las enormes dimensiones de los huesos del mamut inspirarían o confirmarían la interpretación en clave mítica del hallazgo paleontológico. Imagen: The First Fossil Hunters, Fig. 3.5, p. 123.

En los primeros tiempos, el hallazgo de aquellos grandes huesos, supuestamente, procedentes de los cadáveres de los míticos gigantes asesinados por sus antepasados, inspiraba tanto miedo como respeto, en los supersticiosos descubridores. Pues temían ser víctimas de las posibles represalias ejercidas por su espíritu residente, cuando el descubridor turbara irresponsablemente o irrespetuosamente su reposo. Por estos motivos supersticiosos, con mucha frecuencia, los grandes huesos prehistóricos, encontrados, casualmente, fueron abandonados, a toda prisa, en el mismo lugar del hallazgo o fueron ocultados rápidamente, mediante un improvisado enterramiento de urgencia. 

Es probable que en ciertas zonas de los territorios de la antigua Hungría, los grandes huesos no hubieran inspirado temor por no haberse relacionado con ciertos seres míticos gigantes de la propia mitología y, en consecuencia, habrían sido ignorados y abandonados en el lugar del hallazgo. Posteriormente, debieron empezar a aparecer ciertas personas importantes, muy interesadas en la posesión de aquellos grandes huesos, dispuestas a pagar u otorgar favores a cambio. 

Al adquirir valor y existir compradores, los viejos y grandes huesos empezaron a ser recuperados, almacenados y limpiados, para luego ser vendidos al mejor postor. Algunos de aquellos compradores interesados en la adquisición de grandes huesos, serían intermediarios de nobles aristócratas que querían poder mostrarlos públicamente, como un antiguo trofeo familiar, con el que impresionar e influir a sus visitantes y súbditos. La exposición de aquellas viejas osamentas como gigantescas reliquias de unos supuesto gigantes vencidos en antiguos combates, creemos que se habría realizado con la finalidad de convertirlas en un recordatorio evidente de unos, supuestos, enfrentamientos audaces y victorioso contra poderosos y peligrosos enemigos, gigantescos, sucedidos en el pasado lejano. 

Obviamente, aunque los grandes huesos expuestos se usaban como pruebas, aludían a unos hechos totalmente imaginarios. Aquellos grandes huesos pretendían constituirse en un viejo testimonio, visible, de unos antiguos hechos heroicos legendarios, relacionados con ciertos mitos fundacionales magiares. Como habría sido la supuesta guerra contra los feroces y malvados gigantes que habitaban aquellas tierras antiguamente, previamente a su derrota y ocupación por las primeras tribus magiares, tal como narraban los relatos tradicionales. Personajes y hechos inventados, eran recogidos por leyendas populares magiares, como personajes y hechos totalmente verídicos y realmente históricos. Relatos fantásticos que, en siglos posteriores, fueron creídos por la sencilla e ingenua población magiar, vasalla de los señores descendiente de aquellos supuestos héroes de los primeros tiempos de conquista y colonización del territorio. Convencidos, la mayoría, que tenían una deuda de gratitud con los descendientes de los conquistadores de la patria magiar.

Ilustración realista representando el verdadero y único enfrentamiento posible entre humanos y auténticos gigantes. Cuyos huesos podrían haber adornardo, simbólicamente,  muchos siglos más tarde, algunos edificios importantes de Hungría, para dar credibilidad a relatos legendarios de mitos fundacionales.  Imagen: https://elmamutdetultepec.com/el-mamut-gigantes-de-la-prehistoria/

Los grandes huesos legendarios, hallados en distintos lugares y  épocas, consistentes en tibias, fémures, cúbitos, radios, costillas vértebras, mandíbulas, dientes o cráneos de grandes animales prehistóricos de la "Edad del Hielo" solían ser expuestos en lugares elevados, en los que resultaran bien visibles. Se mostraban suspendidos con gruesas cadenas de hierro o fuertes correas de cuero, como para demostrar que estaban bien sujetos y fuertemente aprisionados  por el poder de sus propietarios. Se mostraban retenidos de tal forma que la retención pudiera inspirar confianza y dar la apariencia que, en tal estado y situación, estaban completamente dominados y resultaban totalmente inofensivos. Puesto que dominados por una especie de conjuro mágico-físico, los espíritus de los antiguos gigantes no podrían recuperar el control sobre aquellos viejos huesos para poder soltarse de sus ataduras, pudiendo escapar del lugar o atacar a los humanos que estuvieran cercanos a ellos

Aspecto de una enorme vértebra dorsal de mamut lanudo (Mammuthus primigenius), encontrado en el Mar del Norte, Países Bajos. Pleistoceno. Aprox. 20.000-50.000 años. Ancho: 21 cm. Altura: 17 cm. Peso: 877 gr.  Si su tamaño servía para calcular el tamaño del cuerpo del gigante, al que supuestamente pertenecía, resultaría un humanoide de un tamaño colosal.  Imagen: https://www.paleo-passion.com/en/mammals/5552-mammoth-tooth-mammuthus-primigenius-18.html?srsltid=AfmBOoo4k1MYVXUKcou7YQatv50D90iBKV9UPNPRL7KCJ_DgDRJun9PZ

Solían exponerse, tanto en el exterior como en el interior de algunos edificios importantes que eran de acceso público, tanto civiles como militares o religiosos. Generalmente, se situaron cerca de las puertas principales de acceso al interior de castillos y fortalezas, palacios, ayuntamientos e iglesias, ya fuera en el exterior o en el interior, del edificio. Habitualmente, fueron suspendidos sobre la puerta principal de entrada, pasando por debajo de ellos al entrar o salir

Al parecer de algunos autores, la exhibición de tales despojos óseos, de gigantes legendarios, se hacía como una forma de intentar conjurar el poder del mal espíritu y dominar o reducir el temor supersticioso que sentia la gente común, de aquella época, cuando estaba en la proximidad de aquellos enormes restos óseos expuestos. Puesto que, supuestamente, procedían de unos seres malignos de condición sobrehumana y naturaleza salvaje. Los mismos autores dicen que también podía ser con la finalidad de que la gente pudiera demostrarle un cierto respeto funerario, a los supuestos espíritus que habitaban en aquellos huesos

Aspecto impresionante de una tibia, parcialmente conservada, perteneciente a un mamut lanudo (Mammuthus primigeniusde gran tamaño. Encontrada en Alemania, en la región de Mannheim. Aprox. 30.000-50.000 años de antigüedad. Longitud: 61 cm. Peso: 6,28 Kgr. Calcular el tamaño de un gigante humanoide a partir del tamaño de su, supuesta, tibia era una operación de proporcionalidad, relativamente, sencilla. Esta tibia está conservada profesionalmente, con su aspecto original, sin restauración ni reposición de partes perdidas. Imagen: https://tamfossils.com/es/LOS-PRODUCTOS/tibia-grande-de-mamut-lanudo-61-cm/

En mi opinión personal, creo que la exhibición de los colosales despojos óseos, legendarios, seguramente, se habría hecho con unos determinados propósitos estratégicos de dominación pública. Principalmente con fines rememorativos  y propagandísticos, con la intención de recordar a los  súbditos, que pasaban por el lugar y podían verlos expuestos, que eran el resultado de las gestas heroicas y  victorias conseguidas por sus audaces antepasados. Puesto que habían tenido que luchar contra aquellos seres gigantescos, violentos y peligrosos, poderosos antiguos habitantes de su patria. Tales victorias habrían sido conseguidas con enorme riesgo y valor por los antepasados de las clases aristocráticas dominantes, que exhibían, orgullosamente, aquellos trofeos óseos, unas supuestas reliquias de antiguos enemigos gigantescos y feroces.

Enorme quinta vértebra cervical de un rinoceronte lanudo (Coelodonta antiquitatis). Encontrado en el Mar del Norte, Países Bajos. Aprox. 20.000-50.000 años. Altura: 17 cm. Ancho: 16 cm. Peso: 623 gr. Una identificación errónea de la naturaleza y de la procedencia de una muestra no puede conducir a una acertada interpretación.
Esta vértebra está conservada profesionalmente, sin restauración artificiosa. 
Imagen: https://tamfossils.com/es/LOS-PRODUCTOS/desconocido-17-cm/

 Aquellas enormes osamentas, expuestas, servirían para recordarles que tenían una deuda de gratitud con aquella familia noble, por haber puesto en peligro su vida al haber conquistado aquel territorio o por haberlo defendido de la dominación de unos peligrosos enemigos. También, pudo ser como una forma sutil de mostrar y recordar el destino fatal y miserable de los enemigos vencidos. Además de servir tal ostentación como recordatorio y justificante de la antigua gesta familiar, causa de que se hubieran convertido en líderes de su pueblo y sus descendientes  merecieran seguir ostentaban el poder político y militar, gozando del respeto, obediencia y tributos de sus súbditos.

Enorme costilla de mamut lanudo  (Mammuthus primigenius), extraída del permafrost de la taiga de Siberia (Rusia), incluida en sedimentos del Pleistoceno superior. Imagenhttps://rocksolidfossils.com/products/woolly-mammoth-rib-bone-genuine-fossil-siberia?srsltid=AfmBOopUAA2NwT0Cgo1kQ9j_s6KaOc3qASErnArNivdrg-4mSuhLq0Id

Algo semejante y equivalente sucedía con algunos grandes huesos expuestos en las iglesias. Reliquias atribuidas interesadamente a despojos de feroces dragones cavernarios, habitantes de montañas y cordilleras. Pero en estos supuestos casos de restos óseos de dragones vencidos por humanos, quienes habían eliminado a unos supuestos dragones monstruosos, habían sido ciertos personajes santos, eclesiásticos de siglos anteriores, con frecuencia obispos. Quienes de manera milagrosa había conseguido amansar, expulsar o dar muerte a feroces y sanguinarios dragones mediante el uso de objetos consagrados o de oraciones. Siempre se trataba de unos supuestos feroces y activos devoradores de ganado, cosechas, e incluso, de personas.

Fantasiosa representación artística del legendario enfrentamiento de Clemente de Metz con el voraz dragón de la periferia de aquella ciudad. Clemente fue enviado por san Pedro apóstol para evangelizar a los paganos de Metz, allí fundó la iglesia de San Clemente alrededor del año 280. San Clemente, además de evangelizar, consiguió eliminar, milagrosamente, al dragón y también, salvó a sus habitantes de los estragos de las enfermedades epidémicas y de la muerte. Imagenhttps://www.mv-bracelet.com/clement-de-metz/

 Por lo tanto, en estos casos, la deuda de gratitud adquirida por los supuestos feligreses beneficiados por la eliminación milagrosa del monstruo, sería con la Iglesia y, más concretamente, con los administradores eclesiásticos de aquel templo. Lugar en el que, a veces, se conservaban reliquias de sus restos mortales y alguna imagen suya, a la que se prestaba gran veneración popular, convocando romerías y estimulando cuantiosos donativos y limosnas. 

En ocasiones los "huesos de dragón" correspondían a huesos o cráneos de los enormes osos de las cavernas (Ursus spelaeus), muertos durante su estancia de hibernación en el interior de algunas las cavernas de los Cárpatos. Sus esqueletos se habían conservado, durante milenios, en el interior de ciertas cuevas, siendo hallados casualmente, muchos siglos más tarde, por ocupantes ocasionales, como pastores, cazadores, bandidos o anacoretas que los atribuyeron a los míticos dragones cavernarios. Darles muerte no era una proeza que pudiera realizar cualquier persona común.

Esqueleto, bastante bien conservado, de un oso de las cavernas (Ursus spelaeus) musealizado en la cueva del Oso en Chişcău (Rumania). Fotografía de Zátonyi Sándor.  Imagen: https://es.wikipedia.org/wiki/Ursus_spelaeus

En cuanto a la suposición de algunos autores de que se trataría de una forma popular de mostrar respeto funerario hacia los restos corporales del gigante difunto, quizás, también pudiera ser una forma de manifestación de la existencia de un antiguo prejuicio supersticioso, según el cual había que comportarse con dignidad y respeto hacia los restos corporales del difunto por haber sido, en vida, la residencia de su espíritu o alma, con la que guardarían relación después de muertos. Tanto si pertenecían a humanos comunes cristianos como a gigantes antiguos paganos, vencidos y humillados en combate, con la finalidad de que sus espíritus no pudieran sentirse agraviados y se enfurecieran. Puesto que en aquella época aún se conservaba la antigua creencia de que los espíritus de los difuntos permanecían conectados con sus restos mortales y podían percibir las ofensas e irritarse, reaccionando de manera malévola, pudiendo causar perjuicios a los vivos, de diversas maneras. Antiguamente, a los gigantes míticos o legendarios se les creía personajes históricos, reales y verdaderos, y en consecuencia sus "malos espíritus" si eran ofendidos, querrían y podrían vengarse sobre los humanos ofensores, por las ofensas recibidas y percibidas por sus restos mortales.

Continuará