viernes, 14 de enero de 2022

Folclore paleontológico italiano (16)

Heraclio Astudillo-Pombo. Universitat de Lleida


Interpretaciones, creencias, relatos legendarios y usos populares de algunos fósiles en las regiones alpinas y pre-alpinas italianas (5)

Determinadas secciones de las pseudoconchas y los moldes internos y externos de ciertos bivalvos megalodóntidos, fueron los fósiles que en la antigüedad hicieron volar la imaginación de los montañeses del norte de Italia (5)

Marcas de pisadas de vaca, de buey, de asno, de caballo, de mula, de cabra, de ciervo y también de Jesús, de la Virgen y del diablo, sobre las rocas triásicas de los Alpes y Prealpes italianos (V)


Megalodóntidos triásicos, interpretaciones fabulosas y relatos etiológicos, en el norte de Italia (4)

Los grandes moluscos lamelibranquios megalodóntidos no fueron los únicos fósiles conocidos y asimilados culturalmente por los habitantes de los territorios alpinos y prealpinos del norte de Italia. Durante siglos habían estado tropezando con otras varias clases de piedras con marcas curiosas o de formas extrañas que interpretaron de la única forma que les era posible en aquella época y en aquella zona. De ellos y de sus interpretaciones populares se tratará en esta y en próximas entradas, pues generaron una gran cantidad de leyendas populares, algunas de ellas muy semejantes entre si, como veremos a continuación.

Leyendas etio-paleontológicas en algunas localidades de la prov. de Belluno, Reg. del Véneto (1)


La huella de la pisada del asno de San Daniel, en Sospirolo

"En la antigüedad, en la margen izquierda del valle del río Misno lejos de la localidad de Sospirolo, existía el castillo de San Daniel, dentro del cual había una iglesia consagrada al santo mencionado en la que había un hermoso retablo. Se cuentan que cuando los bárbaros que habían invadido el norte de Italia, asaltaron y tomaron aquel castillo y estaban en el interior de la iglesia y estaban a punto de tomar el retablo en que se representaba la vida y muerte de aquel Santo. Sucedió un prodigio consistente en que  este santo montado a horcajadas sobre el lomo de un burro apareció milagrosamente en el interior de la iglesia de aquella fortaleza. Se dirigió a todo galope hacia aquel retablo, lo tomó y se lo puso bajo un brazo, luego dio media vuelta y salió al galope del interior de la iglesia del castillo. A continuación el asno de San Daniel dando un salto enorme, salió volando por encima de la muralla en dirección a una montaña en el lado opuesto del valle, a unos dos kilómetros de distancia." 

Superficie pulida de una caliza, por el paso de los materiales pétreos de las morrenas de fondo de lenguas de hielo de antiguos glaciares alpinos, mostrando la sección de las valvas y del molde interno de una concha de un gran bivalvo megalodóntido triásico. La figura resultante recuerda vagamente la forma de la huella dejada por la pisada del casco de un caballo o un asno sin herrar. Vista con la mente fabuladora e ignorante de una persona de hace 300 o 400 años, su interpretación se decantaría fácilmente hacia un posible origen sobrenatural, mediante la intervención de un personaje sobrehumano. Imagen: Adler Mountain Lodge. Alpe di Siusi 

"Allí donde el burro de San Daniel tocó el suelo al caer, en la cima de un cerro llamado "de le Tranze" (de las Huellas), sobre una gran roca quedó marcada la huella equina de una de sus pezuñas, dejando impresa una marca muy característica en forma de pezuña de asno. 

Después de que los bárbaros invasores, huyeran de aquella zona del país, los fieles devotos del santo, construyeron una ermita en el mismo lugar en que había la huella milagrosa, para celebrar este gran prodigio milagroso y rendir culto a tan grande santo." Informante: Arrigo Balladoro (1899)

Dado que nunca han existido asnos voladores hay que pensar que la leyenda del milagro de san Daniel y su asno volador, tal vez fuese inspirada por la interpretación en clave legendaria de una figura sobre una roca, en forma de un casco equino, impresión que en realidad era la sección del molde interno de una concha de megalodon o de conchodon incluido en la matriz de aquella roca. 


La huella de la pisada del asno de san Víctor, en Feltre

"En la ciudad de Belluno, escuché hablar de que, en cierto lugar de la vecina localidad de Feltre, existían unas marcas semejantes a huellas de pisadas equinas, grabadas en una roca, atribuidas por la tradición local a las marcas de las pezuñas del burro de S. Víctor. Se hallan cerca del santuario dedicado a S. Víctor, en Anzù lugar muy próximo a Feltrelocalidad de la que S. Víctor es el santo patrón y protector." 

Figura incisa en la roca caliza, con una forma y tamaño bastante semejantes a los de la huella dejada por una pisada de un equino. Corresponde a la sección del molde interno de la concha de un ejemplar adulto de bivalvo megalodóntido, de la especie Conchodon infraliasicus. Este tipo de secciones de aspecto equino, tradicionalmente fueron   interpretadas como la huella dejada por el paso de algún caballo, asno o mulo, mítico, por aquel lugar. Foto original de Attilio Selva
Imagen:  Natura e civiltà

"Otros menos crédulos dicen que no muy lejos del santuario de S. Víctoren una peña que allí hay, se pueden ver muy claramente unas marcas, con la forma de una pezuña de cuadrúpedo, figuras  determinadas por la presencia de unos fósiles de megalodon." Informante: Ettore De Toni  (1899).


Las huellas de las pisadas de las vacas que transportaron las reliquias de S. Víctor y de S. Corona, en Feltre  

En Italia hay muchos casos de iglesias construidas sobre o cerca de peñas con grabados piediformes, atribuidos a humanos o animales legendarios, interpretados como las huellas dejadas por el paso de Jesucrito, la Virgen o algún santo, e incluso de algún animal relacionado con ellos, por algún motivo especial. 
Cerca del santuario de los Santos Víctor y Corona, en Anzù, localidad agregada al cercano municipio de Feltre (prov. Belluno), desde la Edad Media hasta el siglo XX, algunos huecos existentes en unas rocas cercanas, han sido interpretados como las huellas dejadas por el paso de las vacas que transportaron los restos mortales de los dos santos mártires, a los que está dedicado el mencionado santuario. Cada año, el día de la festividad de los santos Víctor y Corona, mártires, la exaltación de sus reliquias atraen a centenares de devotos que acuden en peregrinación desde las localidades cercanas.

Aspecto de un antiguo y lujosos carro de época romana, de cuatro ruedas, tirado por cuatro caballos. Tal vez el carro funerario de la leyenda, aquí relatada, que transportaba el arca con las reliquias de los dos santos se asemejaba al de la imagen.
Imagen. Alamy Stock

Cuenta la leyenda que: "Cuando el carro que transportaba el arca con los restos de los cuerpos  de los dos Santos Mártires, san Víctor y santa Corona, después de cruzar el estrecho desfiladero de Piave, llegó al pie del monte Miesna, cerca de Feltre, en cuya ladera había una pequeña capilla, se encontró con una cuesta extraordinariamente empinada. Los caballos que tiraban del carro, después de intentar ascender por ella, varias veces, no consiguieron moverlo del sitio. Ni los gritos ni los palos de los conductores consiguieron hacerlos avanzar ni un solo paso. Durante las horas siguientes se cambiaron los caballos, se unieron bueyes, el obispo organizó oraciones públicas. Todo fue inútil, el carro no se movió del lugar.
Al amanecer, cuando los hombres ya se habían dado por vencidos, apareció una pobre anciana con dos vacas viejas y delgadas, diciendo que venía desde Anzù y que San Víctor se le había aparecido la noche anterior para encargarle la misión de remolcar el carro con sus reliquias hasta el lugar donde estaba su santuario. A pesar de la burlas de todos los presentes, la anciana sujetó sus dos vacas al carro de las reliquias y las dos bestias empezaron a remolcar el carro hasta que lograron superar la cima de aquella empinada cuesta y conducir las reliquias de los dos santos mártires hasta el lugar de aquella montaña donde posteriormente debería construirse su gran santuario actual. 

Aspecto de las supuestas huellas bovinas dejadas impresas, en la superficie de la roca, por las pisadas de las esforzadas vacas, al pasar por aquel lugar remolcando el carro con las reliquias de los santos mártires. Fotografía de Galdino Rota.

Como testimonio de este increíble prodigio, a lo largo de todo el camino recorrido por los dos humildes animales, aparecieron  impresas sobre algunas rocas del camino las huellas de sus pezuñas bovinas, como recuerdo de la fe y compromiso de su propietaria y prueba del esfuerzo realizado por sus dos vacas, en la realización de una tarea tan difícil como importante. Aquellas huellas, impresas milagrosamente, aún permanecen estampadas en las rocas hasta el día de hoy."
En otras versiones de la leyenda, además de las huellas de las vaca, también quedó marcada la huella de la punta de la vara en la que se apoyaba la anciana, mientras guiaba el carro de las reliquias hacia su destino.


Las huellas de los pies de Nuestro Señor, de la Virgen y del burro, en Sottandre

"Cerca de la localidad de Forno di Zoldo, a una hora y media de camino, a pie, partiendo desde Belluno, hay un lugar llamado Sottandre, en ese lugar, y más precisamente a la derecha del sendero que conduce hacia la cima del Monte Punta (1530 m), hay numerosas marcas de huellas impresas sobre las rocas de la ladera. Las huellas situadas a la derecha del observador, tienen la forma, de círculos, ligeramente aplanados en los polos [forma vagamente semejante a huella de una pezuña de équido], y las huellas de la izquierda,  tienen forma rectangular, con sus esquinas redondeadas [forma vagamente semejante a huella de pisada de pie humano].  La tradición popular dice esto sobre ellas:  Cuando Nuestro Señor Jesucristo y Nuestra Señora viajaban por el mundo, les acompañaba un asno. Un día en que habían estado caminando, durante varias horas, por estos accidentados senderos montañosos, para descansar del arduo esfuerzo de cruzar estos montes, se detuvieron en el lugar más confortable que encontraron y, precisamente, ese lugar fue Sottandre. Después de descansar un rato, disfrutando del hermosos paisaje, reanudaron su camino, pero quisieron dejar un recuerdo visible de su satisfación por su agradable estancia en aquel lugar, en el que habían podido aliviar del  cansancio del viaje sus piernas y pies. De manera que hoy día se pueden ver, sobre las rocas de aquel lugar, las huellas dejadas por los pies de Nuestro Señor, los de Nuestra Señora y por las las pezuñas del asno que los acompañaba."

"Muy cerca del mencionado lugar de  Sottandre, yo mismo pude encontrar algunas otras marcas del mismo tipo, que se pueden ver fácilmente y que son de formas y dimensiones muy similares a las mencionadas anteriormente, pero como no pueden ser vistas de inmediato por los caminantes que transitan aquel camino, resultan desconocidas para la gente común. Mientras que las huellas primeramente mencionadas, al estar junto al camino, atraen y ocupan toda la atención e interés de la población, mientras que las otras son totalmente ignoradas. De tal manera que no tienen ningún relato asociado que pretenda explicar su origen." Informante: Eduardo Casal. Belluno, agosto de 1898.

Una sección vertical de los moldes internos de las conchas de megalodones del tipo de la fotografía, o las impresiones externas de su concha (molde externo), de aspecto y dimensiones apropiadas (25-35 cm.), podrían haber generado en la superficie de las rocas unas figuras o depresiones que podrían haber sido interpretadas como una figura representando un par de pies humanos con los talones juntos o como un par de huellas dejadas por sus pisadas. Identificarlos con los de algún personaje sagrado benéfico, serían la opción más deseada y conveniente por su influjo protector sobre la comunidad. Imagen: I Lancelli, una famiglia di recuperanti : https://www.cortinamuseoguerra.it/i-recuperanti/ 

Algunas de las especies de moluscos bivalvos megalodóntidos llegaron a producir unas conchas gigantescas, cuyas diversas secciones dieron origen a infinidad de figuras. Algunas semejantes a huellas dejadas por el paso de distintos tipos de animales o personajes míticos. Algunos de los moldes interno o externo de este tipo de conchas, de grandes dimensiones, tienen formas y tamaños adecuados para inducir confusión en la mente de las personas ignorantes y crédulas, con tendencia natural a las explicaciones e interpretaciones fantasiosas. El aspecto vagamente piediforme induciría a este tipo de observadores a compararlas e identificarlas con las huellas dejadas por pisada de pies humanos o sobrehumanos. Este podría ser el caso de las huellas de Sottandre, en Forno di Zoldo. 

El sr. Rolando Lancedelli, un famoso  buscador, recolector y coleccionista de fósiles de Cortina d'Apezzo, posando tras una muestra de diversos ejemplares de bivalvos megalodóntidos gigantescos del género Dicerocardium, hallados y preparados por el mismo. Recogidos todos en la zona de las Dolomitas d’Ampezzo, más concretamente en Val Travenanzes.

Imagen: I Lancelli, una famiglia di recuperanti:   https://www.cortinamuseoguerra.it/i-recuperanti/ 

Hay que recordar al lector un caso parecido que fue publicado en este blog el pasado 3 de abril de 2021. En la cripta de la capilla de "la Madonnina de Sommaprada", en el barrio de Conca Verde, a poca distancia del centro de la localidad de Rovetta, se expone una losa de piedra, en la que se conservaban estampadas las huellas de los pies de "la Madonna de Sommaprada", según defiende la tradición popular de esa localidad bergamasca.

 

Fuentes

- Anónimo. Le Legende. Metochion-Santuario dei santi martiri Vittore e Corona a Feltre: https://monasterosantabarbara.it/metochia-n-santuari/metochion-santuario-dei-santi-martiri-vittore-e-corona-a-feltre
- Anónimo. Le leggende dei Santi Vittore e Corona. Feltre: https://www.dolomiti.it/it/libri/le-leggende-dei-santi-vittore-e-corona
- Balladoro, Arrigo (1899). L'asino di S. Daniele (Belluno). Impronte maravigliose in Italia. Archivio per lo studio delle tradizioni popolari. Dir.  Giuseppe Pitrè, ‎Salvatore Salomone-Marino). Vol. XVIII. Palermo-Torino. Edit. Carlo Clausen. 
- Casal, Eduardo (1899I piedi della Madonna e de l’asino (Sottandre). Impronte maravigliose in Italia. Archivio per lo studio delle tradizioni popolari. Dir.  Giuseppe Pitrè, ‎Salvatore Salomone-Marino). Vol. XVIII. Palermo-Torino. Edit. Carlo Clausen.   
- De Toni, Ettore (1899). Il piede dell’asino di S. Vittore (Feltre). Impronte maravigliose in Italia. Archivio per lo studio delle tradizioni popolari. Dir. Giuseppe Pitrè, ‎Salvatore Salomone-Marino). Vol. XVIII. Palermo-Torino. Edit. Carlo Clausen.
- Roda, Anna (2014). I protettori di Feltre. Cultura Cattolica, 1/02/2014:  https://www.culturacattolica.it/attualit%C3%A0/mostre-e-luoghi/luoghi/i-protettori-di-feltre

viernes, 19 de noviembre de 2021

El registro fósil en la heráldica municipal europea (37)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida.

Blasones municipales, de algunas localidades europeas que se muestran orgullosas de su patrimonio paleontológico (Parte trigésimoquinta....)


Introducción

Volvemos sobre el tema de los escudos cívicos de localidades europeas con figuras heráldicas de origen paleontológico. En esta ocasión se presentan dos localidades francesas cuyos escudos muestran una representación de un ammonite. 
Desgraciadamente para nuestros intereses de conocimiento propio y difusión popular del registro paleontológico local, apenas han podido hallarse datos geológicos ni paleontológicos, de alguna utilidad práctica. Datos absolutamente necesarios para los fines de avaluación y argumentación paleontológica y cultural que son muy necesarios, en esta sección de heráldica paleontológica. Datos imprescindibles para justificar, argumentar o desautorizar, sobre una base paleontológica, el correcto uso de un determinado tipo de figura heráldica en un determinado lugar del territorio. En el caso particular de los dos escudos municipales que hoy nos ocupan, la representación heráldica de la figura de un ammonite. 

Ante la falta casi absoluta de datos científicos de contexto geológico y paleobiológico, que informan sobre la procedencia paleogeográfica, la edad geocronológica, la identidad paleontológica, etc., nos resulta totalmente imposible poder atribuirle una familia, género o especie particular. Tampoco se les puede atribuir una antigüedad geocronológica precisa a ninguno de los dos ammonites emblemático de las dos localidades francesas, Saint -Huruge y Sainte-Verge que aparecen en sus respectivos escudos municipales. 
Lamentablemente no se han podido hallar fuentes informativas heráldicas ni paleontológicas que nos habrían podido ayudar a contextualizar socialmente y a justificar geollógicamente la presencia de sendos ammonites.


Saint-Huruge (Francia)

Saint-Huruge es un municipio francés situado en el departamento de Saône-et-Loire , en la región de Borgoña-Franco Condado.

El registro fósil del Dpto. francés de Saône-et-Loire es extremadamente rico en fósiles de ammonites, motivo por el que resulta bastante lógico que un municipio de aquella región pueda representar en su escudo cívico, alguna figura representando gráficamente este tipo de cefalópodos fósiles, como una señal de identidad territorial.

Aspecto del blasón municipal de la localidad de Saint-Huruge con las 3 figuras de ammonites dispuestas en su campo superior
Imagen: Heraldry-wiki

De todas maneras, no podemos argumentar mucho más de lo ya dicho, ya que nos ha resultado totalmente imposible poder encontrar alguna documentación que informe sobre algún motivo particular, de ámbito local, por el cual los responsables del municipio decidieron escoger a este tipo de fósiles como emblema de la localidad o símbolo identitario del territorio municipal. 
Por supuesto, tampoco se ha podido encontrar ninguna fuente de información, que nos aportara alguna explicación que nos permitiera saber de qué especie o género particular de amonitas se trata.
Como dicen los castizos, cuando algo es insuficiente pero no puede obtenerse más: "Esto es lo que hay".
También se desconoce la fecha en que este escudo cívico fue propuesto, adoptado o aprobado legalmente.





Sainte-Verge (Francia)

Sainte-Verge es un pequeño municipio del Centro-Oeste de Francia, situado en el departamento de Deux-Sèvres, en la región de Nueva Aquitania. Se encuentra a tres kilómetros al norte de la ciudad de Thouars, topónimo que inspiró la denominación biogeocronológica "Toarciense". El Toarciense o Toarciano es una división de la escala temporal geológica, es la última edad y piso del Jurásico Inferior, primera época del período Jurásico. Esta edad se extiende de 182,7 ± 0,7 hasta 174,1 ± 1,0 millones de años atrás, aproximadamente.
​ El Toarciense sucede a la edad Pliensbachiense y precede a la Aaleniense del Jurásico Medio.

Escudo indiviso, sobre fondo rojo sangre, presenta en la parte alta una reja o rastrillo sarraceno "de oro" (amarillo) y en su parte baja un ammonite "de plata" (blanco), aquí representado, incorrectamente en color gris, quizás para que resultase más fiel a la realidad geológica.


Aspecto del escudo municipal de Sainte-Verge (Deux-Sèvres)
Diseño particular del heraldista Daniel Juric. En la parte inferior resulta bien visible y reconocible la figura de una amonita.
Imagen:
L'Armorial de France


Alcide D. d'Orbigny, famoso naturalista, explorador, malacólogo y paleontólogo francés, es reconocido en Sainte-Verge, debido al trabajo de investigación paleontológica que realizó en la localidad en 1849. Estuvo buscando y recolectando fósiles en una cantera rica en "fósiles guía", cercana a la granja Rigollier, entre Vrines (de la comuna de Sainte-Radegonde) y Pompois (de la comuna de Sainte-Verge), para poder establecer y definir la etapa geológica o estratotipo o perfil tipo, característico del Toarciense.

Panel informativo de la Reserva Natural del Toarciano, visible en el interior de la cantera de Groies, en el que se muestran diversas reconstrucciones de fauna marina de la época Toarciense, cuyos restos fósiles se hallan contenidos en la roca caliza de esta cantera. Fotografía de Pierre Thomas. 

Desde 1987, la localidad posee en su término un importante sitio de interés geológico, de referencia e importancia mundial, denominado Reserva Natural del Toarciense. Este espacio protegido asegura la conservación de dos antiguas canteras, a cielo abierto, de explotación de roca caliza en las que estuvo observando y recolectando Alcide D. d'Orbigny en 1849. Este lugar atrae a muchos visitantes especialmente interesados en la Geología.
Los habitantes y el ayuntamiento de la localidad han querido manifestar en su escudo municipal la existencia de esta particularidad geocronológica, por medio de una figura heráldica representativa de esta división de la escala temporal geológica, la última edad y piso del Jurásico Inferior.

Panel informativo de la Reserva Natural del Toarciano, visible en el interior de la cantera de Groies. Se describen las características zoológicas de los ammonites, muy abundantes en la roca caliza de esta cantera y se relacionan con calamares, sepias y pulpos. Fotografía de Pierre Thomas.
Imagen:
 Planet Terre, 03/06/2019

El blasón municipal original fue diseñado por el artista local Claude Jamin, por encargo del ayuntamiento, puede verse pulsando aquí
El nuevo escudo comunitario fue adoptado legalmente el 27 de enero del 2017. Es por tanto un escudo municipal de muy reciente creación.



Solicitud de colaboración ciudadana

Si por ventura, alguno de l@s visitantes de esta entrada, dispusiera de la información heráldico-paleontológica que no hemos podido hallar por nuestro propios medios, y que tanta necesidad nos hace, le estaríamos enormemente agradecidos si tuviera la amabilidad de comunicarnos esa información con la que poder iluminar nuestra actual ignorancia.


Fuentes

- Anónimo. Sainte-Verge. Wikipedia
- Anónimo. Réserve naturelle nationale du Toarcien. Wikipedia
- Anónimo. Site officiel de la commune de Sainte-Verge. http://www.sainte-verge.fr/
- Berthelin, Jean-Baptiste. 2019. Noms de Ville insolites: Sainte-Verge (79 Deux-Sèvres). Héraldie, 2019/02/19

- Thomas, Pierre (2019). Le stratotype du Toarcien à Sainte Verge, banlieue de Thouars (Deux-Sèvres) Planet Terre, 03/06/2019

domingo, 17 de octubre de 2021

Folclore paleontológico húngaro (2)

 por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Univ. de Lleida

Interpretaciones legendarias de varios tipos de fósiles y los correspondientes productos culturales populares derivados. En Ipolytarnóc, distrito de Losonc, condado de Nógrád. (2)


Huellas petrificadas de pisadas de diversos vertebrados terrestres, inductoras de folclore
 
Hace aproximadamente 21 millones de años, el mar poco profundo que anteriormente cubría el territorio de la zona de Ipolytarnóc, se retiró (regresión marina) y el paisaje se transformó completamente. El agua de los rápidos arroyos que bajaban de la montaña hacia el mar directamente, ahora tenían interpuesta una gran llanura plana, desde el pie de las montañas hasta la línea de costa. Por este motivo, ahora, los antiguos arroyos tuvieron que discurrir hacia el mar describiendo numerosos meandros, generando cursos lentos, ondulantes o trenzados, situación que contribuyó a crear una zona pantanosa, con algunas lagunas que constituirían abrevaderos para la fauna, más adelante. Con el tiempo, aquel territorio inicialmente yermo, fue colonizado por vegetación y con el tiempo acabó convirtiéndose en una densa selva tropical, constituida por una exuberante vegetación de variada flora que daría cobijo a una rica fauna. Estos seres vivos, terrestres, vivieron hace 17 millones de años.


Aspecto de la "Sala de las Huellas" o del "Estanque Petrificado", las pasarelas de madera conducen al visitante 
por un itinerario para que pueda ver diversos tipos de huellas fósiles. La iluminación intensa y rasante resalta el relieve de la superficie rocosa, haciendo visibles las diferentes huellas petrificadas. En los paneles murales iluminados que se ven al fondo, aparecen representaciones de la fauna vertebrada que deambuló por este lugar, dejando impresas sus huellas en el blando barro de los márgenes de arroyos y lagunas prehistóricas. 
Imagen:

En el antiguo barro blando de aquella antigua zona costera húmeda, de tipo pantanoso, hoy  totalmente litificado, convertido en una finísima calciarenita y calcilutita, se encuentra una multitud de huellas fosilizadas de pisadas de animales prehistóricos. Fueron estampadas por diversos tipos de vertebrados prehistóricos terrestres, hay huellas de animales herbívoros de aspecto semejante a las de alce, ciervo y rinoceronte. También se han hallado otras de animales carnívoros, depredadores de los anteriores, como el "felino dientes de sable" o el "perro oso". También se han encontrado huellas de pisadas de reptiles del tipo varano y de aves y otros muchos rastros fósiles, pero están tan mal conservados que no han podido ser identificados. 
Se han hallado e identificado unas 3.000 huellas individuales, dejadas por el paso de 11 especies distintas de vertebrados terrestres que habitaron el lugar hace 17 millones de años. 

Reconstrucción zoológica, a escala real, de una familia de rinocerontes miocenos de la icnoespecie Rhinoceripeda tasnadyi, cuyas huellas de pisadas fosilizadas aparecen estampadas en la roca arenisca, sedimentada en medio lacustre continental, próximo a la antigua zona costera de Ipolytarnóc.
Imagen: Alchetron

La catástrofe volcánica de Ipolytarnoc, como en la antigua erupción del Vesubio, comenzó con una suave erupción de tipo pliniano, por este motivo no es de extrañar que en la literatura turística se denomine a esta zona  "Antigua Pompeya Húngara". La siguiente erupción del volcán fue precedida por un rocío de fino polvo, cuya capa más baja, de color marrón amarillento se acumuló en la superficie del antiguo terreno, acompañada de una condensación simultánea de humedad del aire, favoreciendo la preservación de las huellas de plantas más hermosas para la posteridad. Luego se produjo la explosión eruptiva que tumbaría todos los árboles de mayor altura, seguida de una terrible avalancha volcánica de toba de riolita, que enterraría todo aquel hábitat primitivo, con todos los seres vivientes que habitaban allí y no pudieron escapar.

Visitante del Parque Natural Paleontológico de Ipolytarnóc, fotografiado junto a una reconstrucción zoológica, a escala real, del mayor depredador de la zona, denominado "perro oso" (
Bestiopeda maxima), uno de los diversos carnívoros miocenos que frecuentaron la llanura aluvial en la que dejaron estampadas las huellas fósiles de sus pisadas, a partir de las cuales se le identificó y reconstruyó su aspecto.                            Imagen: Comenius University in Bratislava.                                                                                        El primer naturalista que descubrió huellas de pisadas de animales prehistóricos en la base del árbol gigante de Ipolytarnóc, fue Hugo Böckh. Quien en 1900 hizo extraer una enorme losa de piedra de 4x4 m, conteniendo numerosas huellas de pisadas de animales prehistóricos que fue transportada a Budapest. Donde todavía se exhibe, en una sala de conferencias del Instituto Geológico Húngaro (HGI), conocida por tal motivo como la "Sala de las Huellas".

László Kordos (1985) identificó 11 icnoespecies de animales vertebrados, fundamentalmente mamíferos y aves, basándose en el estudio y comparación de todas las huellas conocidas en ese momento. 
Las icnoespecies de aves más comunes son la Ornithotarnocia lambrechti de tamaño  mediano con tres huellas y la Tetraorniothopedia tasnadii de tamaño similar que dejó cuatro huellas, mientras que Aviadactyla media se caracteriza por huellas rectas en forma de varilla. Huellas del pequeño pájaro cantor Passeripeda ipolyensis están presentes, pero no son tan comunes como las de las otras aves. 

Las huellas fosilizadas de mamíferos que son más comunes, son las estampadas por algunos herbívoros, de diversas dimensiones y grupos zoológicos. Incluyen las huellas redondeadas y de tres dedos de un tipo de rinocerontes prehistóricos, tanto de adultos como de juveniles, de la icnoespecie  Rhinoceripeda tasnadyi, así como las de otros ungulados más pequeños, unas de tipo cérvido pequeño, denominado Pecoripeda hamori  y otras más grandes correspondientes a un gran cérvido denominado Megapecoripeda miocaenica.    
                                                                                                                      
Reconstrucción zoológica, a escala real, de un felino de dientes de sable (Carnivoripeda nogradensis), encaramado sobre un tronco, en actitud de estar al acecho de alguna presa. Otro de los animales identificados a partir de las características morfológicas de las impresiones de sus pisadas.              Imagen: A magyar Jurassic Park                                                                                         Numerosos carnívoros vivieron aquí hace 20 millones de años. Entre ellos, las huellas más grandes pertenecen a la rara Bestiopeda maxima, ilustrada por primera vez por Abel (1935). Asombrosamente frescas y distintas son las tres huellas de un solo individuo de  Carnivoripeda nogradensis, las huellas borrosas de Bestiopeda tarnocensis y las huellas de las garras de un peculiar mustélido, Mustelipeda punctata. 

Dibujo esquemático mostrando las características básicas del aspecto de algunas de las huellas fósiles de diferentes clases de animales, estudiadas por L. Kordos (1985)                                                          Imagen; Prehistoric mammals of Ipolytarnóc, Hungary

Antiguamente, los lugareños de Ipolytarnóc se refirieron a esta zona rocosa del barranco de Borókás, de superficie desnuda, relativamente plana y lleno de huellas de extrañas pisadas, como "el estanque petrificado" (Kőmedencze). 
Algunas personas observadoras habían observado que, en cierta época del año, a la hora del crepúsculo la luz rasante y dorada del sol, hacía aparecer unas figuras. Reconocían en las figuras estampadas en la superficie de piedra de aquel lugar las formas de diversas clase de huellas petrificadas de diversos animales, pero de animales entonces completamente desconocidos en la región.

En este caso, se han podido hallar dos interpretaciones legendarias y sus breves leyendas populares, inventadas por algún lugareño, y luego aceptadas por los demás, para explicar de manera fabulosa, la forma más comprensible y creíble, hace unos siglos, el origen de las abundantes marcas de pisadas de animales desconocidos, que eran visibles impresas en la superficie de aquella roca pelada. 

Según el relato de una de aquellas dos leyendas populares, "Aquellas marcas eran de la época del Diluvio y las habrían dejado impresas la multitud animales que descendieron del Arca de Noé. Tal cosa habría sucedido cuando se retiraron las aguas de la bíblica Gran Inundación, por que el Arca embarrancó en aquel lugar y cuando la multitud animales que había en su interior descendieron a tierra, al salir del Arca tuvieron que moverse sobre el blando terreno embarrado que la rodeaba".  

El "Arca de Noé en el monte Ararat" una pintura al óleo, sobre madera, de Simon de Myle. Sin fecha, posiblemente hacia 1570. El artista ha representado una infinidad de animales, en el momento de abandonar el interior del Arca, en la que se habían mantenido encerrados durante 40 días. 
Imagen: El País

Según el breve relato de la otra leyenda popular que ha podido ser localizada "Aquel conjunto confuso y desordenado de huellas de pisadas, de extrañas formas animalescas, eran el resultado de las reuniones de las brujas de la comarca con el Diablo y sus demonios. Pues en ciertas noches del año, que eran festivas para todos ellos, solían reunirse en aquel lugar para celebrar la festividad bailando, quedando sobre la superficie de piedra aquellas marcas de extraña figura"

Grabado antiguo en madera, representando una reunión nocturna de brujas y demonios, bailando en algún lugar recóndito del campo, para celebrar festivamente su encuentro. Es una ilustración del libro 'Reino de las tinieblas: o la historia de los demonios, espectros, brujas, apariciones, posesiones, disturbios y otros delirios sobrenaturales', de Nathaniel Crouch, publicado en Londres en 1728.
Imagen: The Day

También se ha podido encontrar una creencia irracional, una práctica supersticiosa y una costumbre popular tradicional, puesta en práctica para conjurar la aparición de desavenencias graves e irresolubles entre los miembros de las parejas recién casadas.

Los habitantes de Ipolytarnóc creían que si los novios, el día de su boda, tras celebrase la ceremonia de su matrimonio, bailaban sobre aquella superficie de piedra pelada, en la que estaban estampadas las huellas de muchos animales antiguos, a la hora del día en la que los rayos del sol poniente las hacían visibles, sus lazos conyugales serían tan resistentes como aquella roca y sus pasos por la vida se mantendría unidos, como estaban unidas en aquella superficie de piedra aquellas huellas petrificadas.
De manera que fue costumbre que los recien casados, sus familiares y amigos, acompañados de músicos, se desplazaran hasta aquel lugar para bailar y cumplir con la tradición.
Además, se decía que de esta manera los descendientes, mantendría eternamente el recuerdo de sus antepasados fallecidos, pues cada vez que volviesen a bailar sobre aquella superficie de piedra, su recuerdo retornaría. 
Con frecuencia, cuando una superstición es compartida por todos los miembros de la comunidad, esa creencia absurda e irracional puede servir para unir a las personas y fortalecer la conservación de sus tradiciones ancestrales. 


Fuentes

- Anónimo. Ősmaradvány mítoszainkIpolytarnóci Ősmaradványok.
- Anónimo. Ősmaradvány mítoszok Ipolytarnócról.  https://www.osmaradvanyok.hu/hu/smaradvany-mitoszaink
- Anónimo. Ipolytarnóci Ősmaradványok Természetvédelmi Terület. Wikipedia   
Anónimo. A vulkáni katasztrófa: https://www.osmaradvanyok.hu/hu/a-vulkani-katasztrofa
- Anónimo (2019). Ilyen volt az Ipolytarnóci Ősmaradványok 1976-ban. Nógrád-Hont 01/09/2019: https://nogradhont.hu/helyi-hirek/2019/01/ilyen-volt-az-ipolytarnoci-osmaradvanyok-1976-ban 
- Hágen, András; Horváth, Dóra & Stromp, Márk (2014). Az ipolytarnóci ősemlősök sebessége, in Fehér B. (szerk.) (2014): Az ásványok vonzásában. Tanulmányok a 60 éves Szakáll Sándor tiszteletére. Herman Ottó Múzeum és Magyar Minerofil Társaság, Miskolc, pp. 105–114

domingo, 3 de octubre de 2021

El registro fósil en la heráldica municipal europea (36)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Universitat de Lleida.

Blasones municipales, de algunas localidades europeas que se muestran orgullosas de su patrimonio paleontológico (parte trigésimocuarta)


Blasón cívico de Omey, Francia

Omey es un pequeñísimo municipio francés, que apenas sobrepasa los dos centenares de habitantes. La localidad está ubicada en la región del Grand Est (antiguamente Champaña-Ardenas), departamento del Marne, en el distrito de Châlons-en-Champagne y cantón de Marson.

Desgraciadamente para nuestros intereses de conocimiento del registro paleontológico local, apenas han podido hallarse datos geológicos ni paleontológicos, de alguna utilidad práctica. Necesarios para los fines de avaluación y argumentación paleontológica y cultural que necesitamos poder disponer, en esta sección de heráldica paleontológica, con los que se podría justificar o desautorizar, paleontológicamente, el correcto uso de un determinado tipo de figura heráldica. En este caso particular la representación de la figura de un ammonite
Ante la falta casi absoluta de datos científicos de contexto geológico y biológico, informando sobre la procedencia paleogeográfica, la edad geocronológica, la identidad paleontológica, etc. resulta imposible poder atribuirle una familia, género o especie particular, ni una antigüedad geocronologica concreta al ammonite emblemático de la localidad francesa de Omey.

Aspecto del blasón municipal de Omey, mostrando la figura heráldica de un ammonite, en el tercio superior izquierdo, del lector, o derecho del escudo. En el tercio superior derecho, la viña el cultivo más importante. En el tercio inferior, las llaves de san Pedro, el patrón de la ocalidad.
Imagen:
A
rmorial de France

El escudo municipal de Omey, aparece dividido en tres campos o tercios, cada uno con su correspondiente figura heráldica simbólica y su significado específico.
Dada la orientación paleontológica de nuestro blog, de los tres tercios constituyentes, solamente se va a prestar atención al primero de ellos, por contener una figura paleontológica.
Sin esfuerzo alguno se puede reconocer la representación típica de un ammonite típico.
Desafortunadamente para nuestros objetivos informativos carecemos de cualquier información científica relacionada con el tipo de fósiles a los que representa.
Según se informa en un par de fuentes heráldicas consultadas, se dice escuetamente que "el amonita representa, simbólicamente, la presencia de fósiles en el subsuelo de la campiña margosa de la localidad." 
Sin concretar nada más, ni aportar detalles sobre las características del ammonite escogido y representado, ni remitir a alguna fuente informativa en la que quien quisiera más detalles puediera ampliar la información básica.
Las mismas fuentes informan que el blasón municipal de Omey fue concebido, diseñado y realizado gráficamente, por el heraldista Jean-François Binon.

Tras jubilarse como funcionario, Jean-Francois Binon se dedica a crear gratuitamente los escudos de armas para los ayuntamientos más pequeños que carecen de este símbolo y aceptan su proyecto.
Imagen: L'Union

La denominada "Champagne crayeuse"​ es una región natural de Francia situada en la antigua región de Champaña-Ardenas, cuyo sustrato se compone principalmente de margas gredosas del Cretácico, la última etapa del Mesozoico. En la antigüedad a esta zona francesa se la llamó la "Champagne pouilleuse"; nombre probablemente derivado del adjetivo "pouilleux",​ es decir, "miserable" (piojoso), debido a la tierra tan infértil e improductiva de la región, a causa de su alto contenido en greda. Debajo de esta capa superficial del terreno existen capas de rocas calizas cretácicas que contienen restos fósiles de fauna marina cretácica. Se trata de conchas, caparazones y moldes fosilizados de varias clases de animales marinos del Cretácico, entre ellos los vistosos moldes internos de las conchas de ammonites
Además de la abundancia predominante de este tipo de moluscos cefalópodos fósiles, entre la fauna marina cretácica de la región, posiblemente, fue el atractivo visual del molde interno de la concha de algún genero particular de ammonite lo que inspiró al artista heraldista, en el momento de escoger uno de los símbolos de la localidad para incluirlo en el escudo cívico.

Pieza de caliza cretácica de la región de Châlons-en-Champagne con varios moldes internos y externos de la concha de diversos género de ammonites. Está claro que este tipo de invertebrados marinos son un fósil emblemático para la región.
Imagen:
Réseau des bibliothèques municipales de Châlons-en-Champagne


El proceso de información y de elección del nuevo escudo municipal

El heraldista Daniel Juric, al tratar sobre este escudo, aporta algunos datos que permiten conocer cuándo y cómo fue presentado el diseño del proyectado nuevo escudo municipal de Omey, a la comunidad local .
Previamente a su votación popular, fue dado a conocer y presentado a los habitantes de la localidad, en la pág. 36 del "Bulletin" municipal Nº 25, publicado el año 2016.
Además se informaba que en relación a la aprobación definitiva del futuro blasón municipal de la localidad, presentado a la población por medio del Boletín nº 25, que para realizar su aprobación definitiva y, luego, proponer su homologación al estado, el Consejo Municipal se había reunido el 20 de enero de 2016 para realizar una deliberación sobre la idoneidad del nuevo emblema municipal. En la sesión del Consejo Municipal celebrada ese día, seguida de una votación para aprobar o rechazar el proyecto del nuevo escudo municipal de Omey, se había obtenido el resultado siguiente: 7 votos favorables y 2 abstenciones. Habiéndose aprobado por mayoría el nuevo diseño.
Como puede concluirse, fácilmente, a partir del relato presentado más arriba, el actual emblema cívico comunitario de la localidad francesa de Omey (Dep. de Marne) es muy "joven" pues su creación es muy 
reciente, fue adoptado por el ayuntamiento de la localidad francesa  el 20 de enero del año 2016.


Fuentes

- Anónimo. Omey. Wikipedia
- Brignoli, Jean-Paul. (2016). Bulletin municipal No 25. Mairie d'Omey
- Escamilla, Mathilde (2019). Jean-François Binon crée gratuitement des blasons pour les mairies. L'Union 09/01/2019
- Juric, Daniel. Omey, (Marne). Armorial de France