martes, 1 de mayo de 2018

Folclore paleontológico italiano (8)

Heraclio Astudillo-Pombo. Universitat de Lleida

Unos curiosos fósiles marinos, cuya forma, abundancia y cotidianidad hicieron volar la imaginación popular en la región de Calabria (Italia)



Introducción

¿Un fósil que ha entrado a formar parte de la vida cotidiana, de las tradiciones y del imaginario popular de una comunidad humana, al mismo tiempo,  puede llegar a convertirse en un objeto que haga referencia a la antigüedad remotísima de la vida en aquel territorio y que  desafíe todos los intentos científicos de determinación específica con precisión y objetividad? Pues esto es lo que sucede, en la región italiana sureña de Calabria, con un fósil del Mioceno superior que resulta singular por su aspecto y vulgar por su abundancia. Se trata de un grupode especies y subespecies de unos equinoideos del género Clypeaster, que es particularmente abundantes en la zona del Monte Poro, un gran saliente del territorio que forma parte de la linea de costa italiana de Calabria. Se trata de una elevación del terreno de modesta altitud que se extiende dentro del mar Tirreno y que es llamado pomposamente Monte o Promontorio de Poro o  de Tropea, dentro de los límites territoriales de la provincia calabresa de Vibo Valentia


Columna estratigráfica de la importante localidad fosilifera calabresa de Cessaniti, con la sucesión litológica y faunística
Imagen: Geologica Romana 41 (2008), 25-34

La zona del Monte Poro un paraíso paleontológico mioceno

En la zona de Poro, los ejemplares de Clypeaster suele encontrarse muy fácilmente, pues aparecen en casi cualquier lugar campestres o que no esté demasiado urbanizado. Suelen hacerse visibles incluido en los estratos de rocas areniscosas que constituyen los resaltes de las terrazas agrícolas,  los taludes que bordean los caminos rurales o las carreteras principales, pero también a lo largo de las paredes de las paredes de los acantilados de la costa del mar Tirreno. Incluso se les puede encontrar aún en mayor cantidad, en los frentes de explotación de las antiguas canteras de aprovechamiento industrial de los estratos de arenisca poco cementadas, denominadas por los geólogos "Areniscas con Clypeaster". Antiguamente se extrajo en estos lugares ese tipo de arenisca porque de ella se podía obtener arena suelta muy fácilmente y con poco esfuerzo, luego esa clase de árido era extraído con destino a proveer la demanda de arena del sector de la construcción de la zona. Cuando su rendimiento disminuyó mucho o cesó la demanda quedaron totalmente abandonadas, razón por la que actualmente se pueden visitar libremente para buscar allí y recoger libremente, restos fósiles de organismos marinos miocenos del Tortoniense, de una antigüedad   comprendida entre 11,06 y 7,02 Ma de , de diversos tipos. La mayoría de ellos proviene de las denominadas "areniscas con Clypeaster", que además de este tipo de erizos también contienen otros restos fósiles de organimos marinos, tales como bivalvos, gasterópodos, balanos, braquiópodos y diversos géneros de otros equínidos, y también de las "arenas amarillas con Heterostegina", formadas por bancos de los delgados caparazones de los macroforaminífero de la especie Heterostegina papyracea que además contiene braquiópodos de la especie Terebratula sinuosa. Entre los fósiles más abundantes y representativos, están los equinidos del género Clypeaster, pero también pueden recogerse gasterópodos de aguas salobres como Potamides y Cyclops. Entre los más valorados por su escasez están los restos de vertebrados marinos del Mioceno tardío, como son los de tortugas y los de peces cartilaginosos como rayas y tiburones (Isurus
Mucho más raramente y de mayor valor resultan los restos óseos de mamíferos marinos como son los 'sirenios' o 'vacas marinas' de las especies Metaxytherium serresii M. medium o de mamíferos terrestres, arrastrados por corrientes torrenciales hasta la orilla del mar, como los del proboscidio Stegotetrabelodon syrticus, el rinoceronte del género Diceros, la jirafa Samotherium cf. boissieri y los de algunos restos de bovidae  indeterminados.  

Aspecto de un antiguo frente de explotación  de arenisca poco cementadas, en una 
antiguas canteras hoy abandonada. Se puede ver al pie de los diferentes niveles, la arena acumulada procedente de la descomposición natural de la roca y
 del arrastre pun grupo de tres buscadores de fósiles. Fotografía de Franco Russo 
Imagen:Paleoitalia.org 


Los 'clipeastri' unos fósiles ubicuos

Desde la antigüedad, los lugareños se han acostumbrado a la presencia frecuente y al extraño aspecto de este tipo de fósiles, los familiares y ubicuos 'clipeastri'. Nadie se sorprende de su frecuente presencia, entre los nativos de la región, cuando por azar se encuentra con algún ejemplar de este tipo de erizos marinos fósiles, en alguno de los lugares naturales o urbanizados que son más frecuentados por humanos. Pues puede suceder que se les encuentre entre la arena de las playas o bajo el agua a muy poca profundidad, en la orilla del mar. También pueden aparecer súbitamente, del interior de los montones de arena que descargan los camiones procedentes de las diversas canteras de arenisca mal cementada que hay en funcionamiento en la zona norte. Además, pueden hallarse en las cunetas de las carreteras, entre la tierra acumulada que se ha desprendido después de las primeras lluvias otoñales, en los arrastres y deslizamientos que se producen en los taludes más empinados, fenómeno erosivo que suele producirse durante las estaciones en que las lluvias son más fuertes y frecuentes.


En la franja horizontal del centro de la imagen, se puede ver el corte de un estrato de roca de "arenisca de Clypeaster". Se puede observar como sobresale una parte de los caparazones de numerosos erizos fósiles, al ser más resistentes a los efectos destructivos de la erosión meteorológica y gravitacional. Tambien se puede percibir que todos están dispuestos de la misma manera. Fotografía de Franco Russo.
Imagen: Paleoitalia.org

Los ejemplares fósiles del género Clypeaster que se encuentrar incluidos en un gran número dentro de las capas de roca arenisca blanda, suelen aparecer todos dispuestos de la misma manera, con la parte más plana y ancha, abajo y la parte más protuberante, arriba. Tal disposición uniforme de todos los ejemplares se debe a que esas capas geológicas no han sufrido movimientos tectónicos, ni distorsiones volcánicas que hayan modificado su disposición original, por eso los erizos marinos fósiles siguen conservando la misma posición que tenían cuando aún estaban vivos y se deslizaban sobre los sedimentos arenosos del fondo marino, en sus desplazamientos habituales a la búsqueda de alimento, hace más de siete millones de años, durante el Mioceno superior (Tortoniense)

Aspecto de tres ejemplares del género Clypeaster, procedentes de la localidad de Cessaniti (Calabria) en Poro. A la izquierda en vista aboral o dorsal y a la derecha en vista oral o ventral. Los ejemplares 1 y 2 corresponden a la especie C. reidii y el nº 3 a C. scillae. 
Fotografía de Franco Russo
Imagen: Paleoitalia.org


Este equínido fósil es muy común en casi todos los lugares de la región de Calabria, donde ocupa un lugar destacado en el repertorio de fósiles que pueden ser hallados, debido a su extraordinaria frecuencia y por la variedad de formas que muestran sus distintas especies, formando su abundancia y diversidad una de las características dominantes de la fauna marina fósil de aquella zona. Ninguna otra región italiana, con la excepción de Cerdeña, puede igualar a la de Calabria, no sólo por la abundancia de este tipo de singulares equinoideos, sino también y sobre todo, por su perfecto estado de conservación y facilidad de extracción de la matriz sedimentaria.


Folclore turístico moderno

Su tamaño considerable y su curiosa forma que puede ser ligeramente abombada, en unos casos, o más o menos prominente en otros, según la especie de que se trate, o de forma piramidal en el caso de los ejemplares de Clypeaster portentosus hacen que resulte fácilmente visibles. A estas cualidades hay que añadir otra que los hace más atractivos aún: su sorprendente decoración, pues sobre su dorso tienen una figura en forma de estrella o de flor formada por el conjunto de cinco curiosos relieves abultados, rodeados de un surco contínuo, ligeramente deprimido, mientras que en su parte inferior tiene un orificio central del que salen cinco surcos radiales, también de aspecto estrellado. Este conjunto de características tan particulares y vistosas, tal vez hayan hecho que estas "piedras"sean una clase de objetos naturales que resulten muy atractivos la vista y muy fáciles de obtener, por lo que con frecuencia se les ve siendo destinados a ser usados como agradables objetos naturales de decoración. 

Su curiosa forma plana-protuberante, con aspecto de volcancitos, pastelitos o galletas, según sea su especie, adornada con unos relieves que parecen representar una especie de estrella de cinco brazos o flor de cinco pétalos, parece haber resultado muy atractivo para la gente que viene desde otros lugares alejados, en los que este tipo de fósiles están ausentes. Muchos visitantes forasteros los recogen gozosamente durante su estancia en esta zona calabresa, quizás como un testimonio material de su viaje o, tal vez, como una hermosa curiosidad natural local que luego, a la vuelta de la visita, se llevarán a su alejado lugar de residencia habitual para enseñarla a sus amigos.

Debido a sus cualidades formales y ornamentales, no resulta nada extraño encontrar este tipo de erizos marinos fósiles, siendo usado como "pisapapeles", en diversos negocios locales que abarcas desde los kioskos de prensa hasta los chiringuitos playeros. 
También se les puede encontrar en tiendas de 'souvenirs' y mercadillos callejeros, ofrecidos a la apetencia compradora de los turistas más 'chavacanos', una vez que los ejemplares han sido coloreados artificialmente, cubiertos con pinturas de los colores más  impensables y los tonos más chillones. Ofrecidos como una clase de recuerdos turísticos típicos de su estancia veraniega en la "lejana y exótica" Calabria, pues resultan muy llamativos de aspecto y bastante económicos de precio. Siendo objetos vulgares en su lugar sureño de origen, sin embargo resultan muy raros en el centro y norte de Europa, por lo que pueden ser llevados por los turistas "del norte" hasta sus lugares de procedencia, con la finalidad de decorar muy "llamativamente" algunos rincones de la casa o del negocio o para sorprender a sus vecinos.


Folclore recreativo rural antiguo

En el mundo rural calabrés, con anterioridad al siglo XX, este tipo de fósiles tan abundantes como llamativos, habían alimentado algunas creencias supersticiosas y ciertas costumbres populares tradicionales muy particulares que actualmente nos resultan muy curiosas. Pero a pesar de la gran familiaridad mantenida con este tipo de fósiles, aquellas gentes sencillas y humildes nunca llegaron a intuir ni a desvelar su verdadera naturaleza de antiguos organismos marinos fosilizados. 

En su trabajo sobre la geología regional calabresa “Memorie per servire alla descrizione geologica della Calabria”, publicado en 1925, el paleontólogo Giuseppe Checchia-Rispoli recogió algunos aspectos del folclore local, anterior al siglo XX, relacionado con este tipo de fósiles. Esto fue lo que escribió al respecto:

"Las personas más ancianas dicen que, antiguamente, estas " extrañas piedras " habían servido como diversión infantil durante la época navideña, debido al hecho de que estos equinoideos fósiles, al entrar en contacto con el fuego, empezaban a chisporrotear vivamente y a detonar enérgicamente, garantizando un espectáculo pirotécnico  sorprendente."
Es decir que los fósiles de Clypeaster, tan familiares en la zona, formaban parte del folclore infantil y familiar, típicamente ivernal y navideño, de la región calabresa. en asociación con el fuego...y quizás, como recuerdo de antiguos rituales domésticos relacionados con el culto a los ancestros...y/o a la divinidad solar, en ocasión del solsticio de invierno.

"También contaban las personas más ancianas que durante las noches de verano, con ocasión de las celebraciones del fin de la siega y la cosecha, los recolectores más jóvenes disfrutaban mucho combinando algunas notas musicales de la tarantela, con los chisporroteos producidos diestramente, lanzando fragmentos de clipeaster en las fogatas cercanas, de la manera oportuna." 

Grupo de campesinos bailando la tarantella, según una representación dibujada y coloreada al gouache, por Saverio della Gatta (Italia, 1777-1827).
Imagen: Getty Images

Vemos que los fósiles de Clypeaster también formaban parte del folclore campesino estival, relacionado con las fiestas de celebración de la cosecha de cereales. Pero como la tarantela es un baile popular muy antiguo que desde la Edad Media se había usado con finalidades mágico-curativas, para sanar ciertos tipos de demencias e intoxicaciones supuestamente causadas por la picadura de las arañas tarántulas o de otros animales venenosos, tal vez, primitivamente los efectos pirotécnicos causados por la cremación de los fragmentos de clipeaster no tuviera un finalidad recreativa, sino mágica, conservado su recuerdo en forma lúdica.


Folclore lingüístico

El nombre común culto que se ha utilizado en toda Italia, desde mediados del siglo XIX, para referirse a los ejemplares de clipeaster es el de clipeastro que es una vulgarización del nombre científico genérico Clypeaster, impuesto por Lamarck, en 1801El nombre del género, Clypeaster, se deriva de la contracción de dos nombres latinos: "clypeus" que significa escudo redondo  y "aster" que significa estrella, con referencia a las formas típicas de este grupos de organismos.

Debido a la abundancia y amplia distribución geográfica de este género de fósiles, se ha podido constatar que en las diferentes localidades de Calabria, los nombres dados a los clipeasteres, varían mucho de una zona a otra y están motivados por un enfoque particular sobre alguna de sus características morfológicas más relevantes. 


Esquema geográfico de la zona costera calabresa del Monte Poro, con la situación de las diversas localidades. En color amarillo los núcleos costeros y en negro los del interior en terreno más montuoso.
Imagen: La Costa degli Dei e l'entroterra del Monte Poro - Serre


El recuerdo lejano de aquella piedra chisporroteante que antiguamente era conocida popularmente como pietra che spara”, es decir, "piedra que dispara”, aún sigue vivo hoy en día en el léxico popular de algunos pueblos de Calabria. El uso lúdico y festivo que se les dio antiguamente a los ejemplares de clipeaster ha perdurado en el nombre popular dado a este tipo de erizos marinos fósiles, pues se le llama popularmente "petrispara” que es una contracción de pietra che spara

En las estribaciones de las Sierras Vibonesas, a los clipeaster se les llama "vulcaneji", es decir, "volcancitos" por su similitud con un pequeño volcán, especialmente adecuado cuando el ápice del caparazón está ausente por no haberse conservado completo. 

En la zona de Nicotera y Capo Vaticano, se les denomina “stelletti” , es decir, "estrellitas", evidentemente, por los cinco relieves en forma de pétalos que parecen esculpidos, sobre la superficie superior del 'exoesqueleto’ o caparazón de estos fósiles.

En Belcastro, sin embargo, se les llaman "panicelli" , es decir, "panecillos" debido a su forma característica, vagamente semejante a la de una clase de panecillos tradicionales denominados “michetta
En estudios del folclore paleontológico de Inglaterra, también se ha constatado una antigua atribución popular semejante a los equinidos del género Micraster pues fueron denominados "panes de hadas" (“fairy leaves”), y se les consideraba objetos con podres mágicos propiciadores para hacer crecer la mass del pan, tal como informa la paleontóloga Antonella Cinzia Marra, en su artículo "Ovum anguinum: l’universo in un riccio di mare en la sección temática dedicada al folclore paleontológico, titulada "FOSSILI ... CHE MITO!" (pp. 14-18) en el  número 21 de Boletín PaleoItalia.


Investigación y divulgación

Hoy día aún se conserva un considerable margen de incertidumbre para la determinación del nivel taxonómico específico de estos equinoideos italianos, ya sea por la gran diversidad morfológica del género, como por la insuficiente literatura publicada, o tal vez sea porque en el ámbito de la investigación equinológica especializada, el estudio se ha limitado al de la observación y comparación de la variabilidad de los caracteres morfológicos externos. 
Después de los valiosos estudios sobre este género de equínidos fósiles, en la zona de Calabria, realizados por G. Checchia-Rispoli (1925, 1940) y por M. Imbesi Smedile (1958), sería deseable y es muy necesario que se despertara de nuevo el interés por el estudio de este hermoso género de equínidos fósiles.

En la sede social del Grupo Paleontológico Tropeano, situada en el edificio de la antigua escuela de Educación Secundaria de la localidad de Parghelia (provincia di Vibo Valentia) fue inaugurada una exposición permanente para mostrar a los visitantes y a los locales interesados, la extraordinaria variedad de formas que han podido adquirir los millares de ejemplares del género Clypeaster, descubiertos hasta ahora en la cuenca miocena de Cessaniti-Zungri en la provincia calabresa de Vibo Valentia.




Fuentes:

- Carone, Giuseppe. 2009. "Il Clipeastro: una presenza discreta che fa volare la fantasia" PALEOITALIA. Newsletter della Società Paleontologica Italiana. Modena.  Numero 21. Dicembre (p. 19-21) 
- Gramigna, Pierparide; Guido, AdrianoMastandrea, Adelaide  & Franco Russo. 2008The paleontological site of cessaniti: A window on a coastal marine environment of seven million years ago (Southern Calabria, Italy) Geologica Romana, 41 (25-34
- Mastandrea, Adelaide y Ruso, Franco. Cessaniti (Calabria): Galletas y vacas marinas. PALEOITALIA. Sitios de interés paleontológico italiano 
- Pacciarelli, Marco & Rombolà, Francesco. 2005. "Il Promontorio del Poro: Geografia e Risorse", en "L'archeología prehistorica e protohistórica nel promontorio de Poro". Universidad Federico II de Nápoles

jueves, 1 de marzo de 2018

El registro fósil en la heráldica municipal europea (22)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO,  Universitat de Lleida.


Blasones municipales, de algunas localidades europeas que se muestran orgullosas de su patrimonio paleontológico. (Continuación, parte veintiunava).


El gigantesco tronco fósil de Pinuxylon, del Mioceno, de Ipolytarnóc (Hungría) (3ª y última Parte)


Historia y circunstancias del expolio, destrucción y casi desaparición del tronco petrificado del árbol gigante de Ipolytarnóc

La mayoría de las actividades extractivas causantes de la mayor devastación del tronco fosilizado de Ipolytarnóc se iniciaron en el año 1836, coincidiendo con la divulgación de su descubrimiento científico. Las noticias sobre el excepcional descubrimiento publicadas por los principales medios de comunicación de la época, produjeron un efecto de llamada, para los expoliadores de toda Europa y de algún otro continente, acudiendo hasta la localidad de Ipolytarnóc. Una multitud de expoliadores de toda condición, formación y con diversas intenciones visitaron durante años el barranco de Borókás, atraídos por la singularidad y la magnificencia del hallazgo y todos querían obtener su preciado trofeo desgajando un pedazo más o menos grande del tronco fosilizado que yacía al alcance de todos. 

Grabado antiguo, publicado en 1850, cerca de la época de su hallazgo científico y primeros estudios. En la parte inferior se ha representando el tronco petrificado del árbol gigante de Ipolytarnóc, en su entorno natural. Atravesado sobre el barranco del torrente de Borókás, con algunas personas situadas cerca del portentoso fósil. Dibujo original de Marko Karoly, realizado hacia 1840. (Foto: Veronika Bokor )
Imagen:
5 Minutos de geología


Los habitantes locales y comarcales recogieron fragmentos del tronco petrificado para poder usarlos como llamativos detalles arquitectónicos de adorno, encastrados 
en los muros de piedra de las nuevas construcciones que estaban realizando. Otros propietarios locales, tomaron fragmentos de mayor tamaño que luego usaron como adornos curiosos en sus jardines particulares. Los recolectores locales más humildes y prosaicos recolectaban fragmentos pequeños para elaborar con ellos prácticas piedras de afilar. 
Enjambres de forasteros supuestamente "coleccionistas de recuerdos" se presentaban en tropel y rompían en pedazos pequeños los grandes fragmentos con los que poder elaborar exóticos "souvenirs" que luego pensaban ofrecer y vender a compradores caprichosos y coleccionistas de lugares lejanos.

Secciones pulidas de troncos petrificados de árboles prehistóricos, hallados en el barranco Borókás y expuestas en el Parque Paleontológico de Ipolytarnóc. Arriba, a la derecha, la sección vertical de un tocón fósil, mostrando el veteado característico de la madera silicificada, y abajo, a la izquierda, la sección horizontal de un tronco, mostrando los anillos concéntricos de crecimiento anual. Fotografía original de Robert Németh
Imagen:
Paleontological ehxibition site


El curioso aspecto de la piedra en que se había convertido la madera fósil, lisa, dura, reluciente y hermosamente veteada, estimuló la creatividad y fantasía comercial de los lapidarios de la región, de tal modo que el tronco petrificado se convirtió en una mina a la que acudían para extraer grandes fragmentos de aquella piedra tan rara y atractiva, destinados a elaborar unas originales y valoradas lápidas funerarias con las que decorar las tumbas de gente adinerada. 
Además también se sumaron los recolectores especializados en objetos naturales para uso museístico que por encargo de diversos museos europeos y americanos, visitaron el lugar del hallazgo y con sus recolectas contribuyeron a la destrucción del magnífico y raro ejemplar paleontológico.

Dándose cuenta de la grave situación de expolio masivo e imparable que afectaba a la conservación del tronco fósil, Ferenc Kubinyi inicialmente, pensó que la mejor solución sería aplicar con urgencia el sistema de la protección de los restos fosilizados “ex situ”. Varias grandes porciones del gigantesco tronco petrificado que restaban al descubierto, fueron extraídas del yacimiento, arrastrándolas fuera del barranco por medio de un sistema de cables y poleas accionado por un tiro de 11 pares de bueyes. Luego, los grandes fragmentos del tronco se rompieron en grandes pedazos y los numerosos fragmentos resultantes fueron transportados hasta diverso museos privados, relativamente cercanos con la intención de que los restos del tronco petrificado fueran conservados en territorio húngaro.

Grupo de geoturistas actuales, situados ante uno de los venerables fragmentos del tronco fósil gigante de Ipolytarnóc, hallados en el barranco de Borókás. Están escuchando atentamente las expertas y didácticas explicaciones del guía de la visita paleontoturística a las instalaciones del Parque paleontológico de Ipolytarnóc. Fotografía de Robert NémethImagen: Paleontological ehxibition site 


 Hacia 1860, Ferenc Kubinyi tras más de dos décadas observando los estragos que sobre los restos fósiles del árbol gigante  seguían causando las variadas y masivas formas de explotación minera desenfrenada, quiso proteger "in situ" aquellas partes del tronco fósil del árbol gigante que resultaban más accesibles y por lo tanto más amenazadas de expolio. Puesto que como en esa época no había ninguna ley que protegiese aquel patrimonio natural que aún permanecían en el lugar y al alcance de los excavadores, ya habían sido desenterradas y puestas al alcance de la legión de expoliadores que estaban extrayendo innumerables porciones de la atractiva roca con destino a sus diversos aprovechamientos. 
Con su razonada y persistente insistencia, Ferenc Kubinyi consiguió que los responsables de la Academia Real y del Museo Nacional dieran los pasos necesarios para que en 1866 se construyera un sólido edificio de bloques de piedra arenisca, obtenida en ese mismo lugar, sobre los restos que aún quedaban del tronco fósil, con la finalidad de albergar, proteger y conservar lo que aún quedaba del gigante fósil. Gracias a esta operación se descubrió que esta masa de roca arenisca contenía multitud de dientes fósiles de tiburones, innumerables impresiones fósiles de fragmentos de plantas y numerosas huellas fósiles de pisadas de mamíferos prehistóricos.
Algunos años más tarde, viendo Ferenc Kubinyi que no se detenían las variadas formas de devastación ejercidas sobre aquellos restos del majestuoso y venerable tronco del árbol gigante fósil porque habían quedado fuera de la construcción protectora y porque eran los más superficiales y por lo tanto más susceptibles de ser fácilmente excavables y expoliables, consiguió que fueran recubiertos de una gruesa capa de piedras y tierra "para evitar que los restos que quedan sin protección caigan en manos de expoliadores o que sean presa fácil de vándalos, ya que ambas acciones lamentables, son muy comunes en este país en nuestra época."

Todas las acciones extractivas ejercidas sobre los restos fósiles del tronco del árbol gigante que se han mencionado en entradas anteriores, mantenidas durante varias décadas de forma muy activa, contribuyeron a que el singular fósil llamado "tronco gigante petrificado de Ipolytarnóc" se fuera fraccionando, trasportando y desapareciendo paulatinamente del yacimiento, porque sus innumerables fragmentos iban siendo trasladados lejos del lugar de su afloramiento original. Solamente se conservaron aquellas parte que permanecían profundamente enterradas en el terreno.
Desafortunadamente para la preservación del famoso tronco del árbol gigante petrificado de  Ipolytarnóc, los denodados esfuerzos realizados por Ferenc Kubinyi, para llevarse lejos del barranco del Enebro, las partes más expuestas y frágiles del tronco gigante no surtieron demasiado efecto. Tampoco sirvió de mucho la construcción de un edificio protector en 1866 para albergar y conservar a las partes restantes, puesto que aquel primitivo edificio considerado como la última oportunidad de ofrecer un refugio efectivo para la protección de lo que aún quedaba del árbol petrificado, resultó destruido dos décadas después, durante una revuelta popular armada en el inestable y violento imperio austro-húngaro de la época, quedando nuevamente desprotegidos frente las variadas e insidiosas formas de expoliación y de vandalismo de las que se le pretendía defender. 
Como la zona del Barranco del Enebro, no fue declarada oficialmente como Reserva de Patrimonio Natural de interés científico e histórico hasta el año 1944, el expolio se mantuvo activo hasta ese mismo año, reduciéndose significativamente los restos fósiles del tronco del árbol gigante de Ipolytarnóc conservados en el lugar. A partir de ese año, la protección del gobierno estatal, permitió conservar lo que quedaba y ponerlo en valor.

Entrada al moderno edificio del Museo de los Fósiles de Ipolytarnóc, en el que se conservan y exponen los restos del gigantesco tronco de árbol petrificado de Ipolytarnóc. También se conservan y exponen muchos otros restos  como son las impresiones vegetales fosilizadas, las huellas fósiles de pisadas de mamíferos o los dientes fósiles de tiburones hallados en la misma localidad.
Imagen: Ipolytarnóci Ősmaradványok 


El tronco  petrificado del árbol gigante de Ipolytarnóc, en la actualidad

Hoy día solamente se conservan tres grandes fragmentos de aquel admirable, legendario, primitivo y gigantesco tronco de árbol petrificado, pero nada comparable con lo que era en la época de su descubrimiento. Los restos del tronco fosilizado del árbol gigante se mantienen protegidos de la acción destructiva de la intemperie y de la acción depredadora de los expoliadores profesionales y aficionados, en un moderno edificio de reciente creación, en el que están expuestos a admiración de los numerosos visitantes del Geoparque. También se conservan y exponen muchos otros restos como son las impresiones vegetales fosilizadas, las huellas fósiles de pisadas de mamíferos o los dientes fósiles de tiburones hallados en la misma localidad. Los restos del tronco fosilizado se muestran en tres espacios distintos de las instalaciones del Parque Paleontológico de Ipolytarnóc. La parte actualmente conservada que corresponde a la zona basal del tronco gigante, está expuesta en una sala subterránea, mientras que la parte conservada que corresponde a la zona central del tronco, está expuesta en una sala de la planta baja y la parte que corresponde a la parte culminal del tronco,  que fue  hallada hace relativamente muy pocos años, en 1994, cuando se excavaba el terreno para construir los fundamentos y la planta subterránea del futuro edificio del museo, está expuesta en la zona entrada y de recepción de los visitantes del museo.
En un almacén subterráneo, también se conservan numerosos fragmentos, relativamente pequeños, procedentes de diferentes partes del tronco que han sido recuperados durante los últimos años como donaciones (devoluciones) de los herederos de los antiguos recolectores y primeros propietarios privados, a la espera de poder restaurar con ellos, algunas partes hoy ausentes.
Por supuesto, del venerable y gigantesco tronco petrificado, actualmente también se conserva su representación simbólica en forma gráfica e idealizada, en forma de icono heráldico, en el escudo cívico del municipio y en la imaginación de todas aquellas personas que conocen las leyendas populares surgidas a su alrededor, aquella que está más relacionada con el tronco petrificado, ya fue mostrada aquí en la entrada del 17 de agosto de 2017.


Fuentes:

- Anónimo. Ipolytarnoc fossils. Wikipedia
- Anónimo. Ipolytarnóc. Wikipedia
- Anónimo. Ferenc Kubinyi. Wikipedia
- Anónimo. Ipolytarnoc, National and Historical Simbols of Hungary
- Anónimo. Ősmaradvány mítoszaink. Ipolytarnóci Ősmaradványok.
- Anónimo. Ősvilági Pompeji. Aktív turizmus

- Anónimo. A kövesedett fa matuzsálem (the petrified tree). Osmaradvany-mitoszaink
- Anónimo. La Reserva Natural de Fósiles de Ipolytarnóc. Wikipedia  
- Elter, Thomas. 2015. Ipolytarnóc, a palóc PompejiTurista Magazin
- Fözy, István & Szente, István. 2013. Bridge over Time: A 50-Meter-Long Giant Fossil Tree Trunk in Fossils of the Carpathian Region. Indiana University Press 
- Kubinyi, Ferenc. 1842. "Nógrádmegyében Tarnóczhelység határában találtató óriásnagyságu kövesült fárol és azt környezó kónemekról földisméreti tekintetben"
- Tranquillius. 2015. Ipolytarnóc: 5 perc geologia miocen park. Pangea


domingo, 4 de febrero de 2018

Folclore paleontológico italiano (7)

Heraclio Astudillo-Pombo. Universitat de Lleida


Fósiles relacionados con algunas tradiciones populares sanpaulinas, en Italia (7)


Antigua publicidad impresa anunciando las virtudes y usos de unos imaginarios ojos y lenguas de serpientes, petrificadas por san Pablo en la isla de Malta


Introducción:

Durante los siglos XV, XVI, XVII y buena parte del XVIII se extendió por toda Italia y a través de ella a buena parte de sur y centro de Europa, el uso y consumo de 3 tipos de objetos muy característicos, procedentes de la isla de Malta. La principal novedad fue que tenían un nuevo nombre, en italiano, y que estaban relacionados con el culto a los poderes antivenenosos de san Pablo Apóstol, esos nuevos productos malteses eran la "Piedra de san Pablo", las "Lenguas" de piedra y los "Ojos de Serpientes" de piedra. Estos tres tipos de objetos de efectos supuestamente milagrosos, llegaron a ser muy populares en su tiempo en toda Italia y fueron comercializados y usados masivamente, como preventivo o aplicados como paliativo en los casos de envenenamientos de origen muy diverso. Pero el ámbito donde su uso llegó a tener una mayor aceptación, fue en los casos relacionados con las picaduras y mordeduras ponzoñosas, causadas por ciertos tipos de animales que eran comunes en el territorio rural y que por esta misma razón ocasionaban, con cierta frecuencia, daños más o menos graves a las personas que vivían y trabajaban en el campo (1).

Mitad inferior de la Lámina: XII, con grabados de Agostino Scilla, para su libro "La vana speculazione disingannata dal senso"(1670). 
La Fig. II. Piedra de Malta con un estuche calcáreo adherido, del que queremos decir que se trata del caparazón de un gusano marino, llamado por el vulgo ‘Serpe petrificato
Fig. III. Estuches de gusanos marinos que en una gran cantidad y con 
 formas  estravagantísimas, están adheridos en las rocas, bajo el mar, en el puerto de Messina.
Imagen: La vana speculazione disingannata dal senso

En la popularización y masificación del uso de estos tres tipos de objetos mágico-milagrosos, supuestamente procedentes de la isla de Malta, además de la circulación de la leyenda que narraba la petrificación milagrosa de muchas serpientes venenosas de la isla de Malta, también jugaron un importante papel, la circulación de unas hojas de papel impresas que se distribuían entre los potenciales clientes, ya fuese en el interior de las farmacias o en las plazas públicas con ocasión de mercados y ferias. En ellas se enumeraban las virtudes milagrosas, los usos más convenientes y las diferentes formas de aplicación más recomendables. Ilusionados con tales informaciones tan favorables a sus necesidades y preocupaciones, las gentes sencillas se dejaban embaucar y soltaban su dinero confiando en futuros prodigios de aquellas reliquias maltesas de san Pablo.


"Piedra de san Pablo"

El primer tipo de estos objetos milagrosos, usados con finalidades preventivas y curativas, era la denominada "Piedra de san Pablo", eran pequeños fragmentos pétreos, de un tipo de roca caliza blanda de color blanco y de tonalidad cenicienta. Este material pétreo con capacidades curativas prodigiosas, había sido extraída supuestamente del interior de "la cueva de san Pablo" de Malta. Una cavidad semisubterránea, donde la tradición sanpaulina maltesa sostenía que el Apóstol S. Pablo estuvo refugiado de las inclemencias meteorológicas, durante un cierto tiempo, tras el naufragio que sufrió el barco que lo llevaba Roma para ser juzgado, antes de que fuese acogido en su casa por algunos isleños principales, conversos al cristianismo por sus milagros. 
Aquella clase de piedra maravillosa era denominada "Piedra de san Pablo" ("Pietra di San Paolo") y de ella se extraían sus raspaduras que eran usadas como remedio curativo o preventivo. Posteriormente se substituyó el primitivo material, un fragmento de piedra en bruto, por una alternativa más fácil de usar y de apariencia más profesional la "Tierra de san Pablo". Después de haber molido la piedra se obtenía un polvo fino que luego era compactado mediante prensado y aglutinado en húmedo, dándole al final del proceso de moldeo formas diversas: pequeñas pastillas o comprimidos, tabletas, grandes bloques e incluso en forma de serpiente enroscada en espiral. A este nuevo material obtenido por molido  de la roca se le llamaba "Terra di San Paolo" o "Gracia di San Paolo" e iba identificada con unas marcas o figuras en relieve, muy características y exclusivas de cada fabricante, eran estampadas con la finalidad de evitar las falsificaciones más groseras, por este motivo también se le asignaba a esta clase de "tierra" el nombre de "Terra Sigillata Melitensis" o "Terra Sigillata Sancti Pauli".

Dibujo, representando el aspecto externo de una pastilla de "terra sigillata melitense", de 25 mm. de diámetro y de un dracma de peso, ilustración aparecida en 1655, en la página 7 del Museo de Olaus Worm. 
Este tipo de pastillas de  "medicamento", también fueron usadas como amuletos, supuestamente con efecto protector contra mordeduras y picadiras de animales venenosos y contra la ingestión de venenos. Al prensar la masa de polvo calizo aglutinado que constituía la tableta, en la parte anterior se había impreso en bajo relieve la figura de un busto humano que representa a san Pablo Apóstol sosteniendo un bastón en el que aparece enroscada una serpiente, recuerda bastante a Esculapio. En la parte posterior de la pastilla de "terra sigillata"aparece impresa la cruz de la Orden de Malta.
Imagen: recorte de pantalla en "
Museum Wormianum, seu, Historia rerum rariorum


Las "lenguas de san Pablo" y las "lenguas de serpientes" petrificadas

El segundo tipo de objetos maravillosos de procedencia maltesa y vinculados al culto sanpaulino, lo constituían los dientes fósiles de diversos géneros de tiburones, a los que por su forma triangular estrecha, aguda por un extremo y ahorquillada por el otro fueron interpretados como las lenguas petrificadas de las serpientes venenosas que san Pablo maldijo, cuando una de ellas le mordió en la mano. Se les denominaba popularmente "lenguas de san Pablo" ("lingue San Paolo"), a las de mayor tamaño, y "lenguas de serpientes" ("lingue di serpenti") a las de menor tamaño.

Dientes fósiles de diversos géneros de tiburones, representados en una ilustración de la página 334 del libro titulado "Metallotheca Vaticana", de Michael Mercati, que recogía una descripción de las colecciones geológicas del Papa Clemente XI y fue publicado en Roma en 1717.
Aparecen agrupados bajo el título de "Glossopetrae minores" aludiendo a su forma de piedras en forma de lenguas y a su tamaño reducido o moderado, en contraposición a las denominadas "Glossopetrae maiores" que incluían los dientes fósiles de los tiburones de mayor tamaño, como los del Cacharocles megalodon. Durante los tres siglos anteriores, a las que, supuestamente, procedían de la isla de Malta, se las conocìa como "lenguas de san Pablo" ("lingue San Paolo"), a las de mayor tamaño, y "lenguas de serpientes" ("lingue di serpenti") a las de menor tamaño.

Imagen: "Metallotheca Vaticana"


Los "Ojos de Serpientes" petrificadas

El tercer tipo de objetos maravillosos de procedencia maltesa y vinculados al culto sanpaulino, lo constituían los dientes fósiles de un género de peces denominado Lepidotes, a los que por su forma cupuliforme y su coloración se interpretaron como los ojos petrificados de las serpientes venenosas que san Pablo maldijo cuando una de ellas le mordió en la mano. Se les denominaba popularmente "ojos de serpientes" ("occhi di serpenti") petrficadas.

Decenas de ejemplares de dientes palatales fósiles de peces osteictios del género  Lepidotes, en este caso particular, recolectados en sedimentos marinos mesozoicos del Reino Unido, reunidos en la exposición del Museo Escocés de Historia Natural. En el Reino Unido, desde la antigüedad, este tipo de fósiles, eran conocidos popularmente como "toadstones", es decir, "piedras de sapo", pero en el sur y centro de Europa, desde finales de la Edad Media y durante el Renacimiento, fueron conocidos como "ojos de serpientes" ("occhi di serpenti"), supuestamente pertenecían a las serpientes petrificadas por san Pablo en Malta.



Uso de un sistema publicitario moderno para la difusión y propaganda de estos tres famosos producto de importación, procedentes de la isla de Malta

Como forma de difundir y publicitar las excelentes virtudes salutíferas de su mercancía, los boticarios afincados y los charlatanes ambulantes, hicieron imprimir en hojas de papel las virtudes de los productos que ofrecían. Luego se repartían esas hojas impresas por los mercados y plazas muy frecuentadas para captar la atención de los ignorantes y atraer el dinero de los clientes potenciales, ilusionados en poder disponer de unos preventivos y remedios tan prodigiosos contra venenos y animales venenosos, por el hecho de ser el resultado de un milagro realizado por san Pablo.

A continuación se transcribirá la traducción castellana del texto original escrito en italiano que aparece impreso en una hoja de papel del tipo denominado "hoja volante" o "hoja de mano" titulada: "Virtudes de la piedra de San Pablo y de las Lenguas y Ojos de Serpientes de piedra que se encuentra en la isla de Malta", impresa en Ferrara por el impresor Maresti. Aparece sin fecha de impresión, pero debió ser publicada durante la segunda mitad del siglo XVII, pues el impresor Maresti, se manestuvo activo desde 1654 hasta 1675. En esa hoja propagandística se ensalzaban las virtudes preventivas y curativas de la "tierra de san Pablo" y de las "Lenguas" y "Ojos de serpientes" de piedra. Además se informaba de las diferentes aplicaciones posibles y de las formas de usos más convenientes. Según la opinión de alguna fuente experta, el texto sería una reproducción de otro más antiguo, texto originalmente publicado por D. Vittorino Maffei, en Messina, en 1714.

Seguramente el trabajo de la imprenta Maresti de Ferrara se hizo para cumplir el encargo de algún comerciante, ya fuese un boticario fijo o "charlatán" ambulante por ferias y mercados. Se debió usar con fines propagandísticos, durante la segunda mitad del siglo XVII, superado ampliamente el Medievo y el Renacimiento, puesto que se describían y se magnificaban las muchas y variadas virtudes imaginarias de la tierra y de los fósiles malteses relacionados con el culto y los milagros de san Pablo Apóstol en la isla de Malta.



 "Virtudes de la piedra de San Pablo y de las Lenguas y Ojos de Serpientes de piedra que se encuentra en la isla de Malta"

"Esta Tierra llamada Piedra de San Pablo se encuentra en la nobilísima isla de Malta, en la Cueva de San Pablo, situada a ocho millas de la Città Nova, es de color blanco: y se modelan con ella Imágenes, medallas, copas, jarras, y otras cosas.
Las Lenguas [de serpientes] son de color ceniciento, y los Ojos de serpientes, de piedra son de color anaranjado, se encuentran por toda la isla, todas son de esa tal naturaleza y así es como se formaron, representan el grandísmo milagro realizado por Glorioso Apóstol san Pablo, cuando estuvo predicando durante tres meses en la mencionada isla, y convirtió a la fe de Cristo a sus habitantes, y despojó del veneno a todas las serpientes, que había entonces, dejando de ser agresivas y desarmadas para atacar, quedando sus lenguas y ojos como hechos de piedra, privilegiando conjuntamente, a la Tierra y a las Piedras mencionadas, con muchas virtudes y gracias.
Las virtudes de la Piedra [de san Pablo], de los Ojos, y de las Lenguas [de serpientes] mencionadas, son maravillosas, porque valen contra todo tipo de venenos, y mordedura de animales venenosos, no sólo para preservarse de esos accidentes, sino que además son un remedio efectivo, después de alguien hubiese tomado veneno, o hubiera sido mordido por algún animal venenoso."



Aspecto del panfleto propagandístico que está coronado con la figura de la cruz de la Orden de Malta, titulado: Virtud de la Piedra de S. Pablo y de las lenguas y ojos de serpientes petrificados los cuales se encuentran en la isla de Malta.
Se trata de una "hoja volante" en la que dentro del espacio delimitado por la cenefa marginal se anunciaba las virtudes terapéuticas y preventivas de determinados fósiles de la isla de Malta. Este modelo de hoja volante publicitaria se imprimió en Malta y en Ferrara, pero no sabemos en que año por que no aparece fechado. Colección privada.
Imagen:
Tra bambini e acque sporche.

"Inexpertos todavía en muchas enfermedades, como de continuo se ven muchos casos en la isla de Malta, y en otras partes, de acuerdo con la devoción particular de sus usuarios, las tratan con [la Piedra de san Pablo, las Lenguas y los Ojos de serpientes] dotados de muchas gracias por S. D. M., después de haberse encomendado devotamente al Señor Dios, y al mencionado Apóstol San Pablo, con la intercesión del cual fueron transformadas.
La manera de usarlos es la siguiente, cuando se trata de los mencionados Ojos de serpientes, por lo general se incrustan a modo de gemas en unos pequeños anillos, en los que están puestos de tal modo que toquen la carne. Cuando lo que se usa son las Lenguas entonces se llevan colgando del cuello o del brazo.
Se puede beber el agua, el vino o el licor, en el que se haya raspado un poco de esa Piedra blanca. O en los que hubiese estado infundido por un corto tiempo uno de esos Ojos, o Lenguas petrificadas.
También se puede beber el agua o el vino que haya permanecido dentro de unas vasijas hechas con esta clase de Piedra.
Y, sobre todo hay que asegurarse de que, la Piedra, y todas las otras cosas mencionadas sean verdaderas y auténticas, no falsificadas, que hayan sido llevados desde dicha Isla de Malta por alguna persona de total confianza"
[Y mejor aún, si van acompañadas con los debidos documentos que certifican la autenticidad de su origen y naturaleza]



Conclusión:

La mayoría de las hojas volantes que publicitaban las virtudes y usos de los famosos tres remedios mágico-religiosos procedentes de la isla de Malta, se imprimieron en esa misma isla de Malta. Son conocidos ejemplares de los impresos en Malta conservados de las impresiones de 1643, 1646, 1654 y otro no datado de la Ferrara maltesa. También se imprimieron este tipo de prospectos propagandisticos en Sicilia: en Palermo, n.d.; Messina, n.d.; Messina  n.d. y otro, n.d.]. De Italia continental se conservan ejemplares de este tipo de prospectos propagandísticos, correspondientes a dos impresiones romanas. El más antiguo data del año 1630 y es el primero de su especie que se conoce, fue publicado en Roma por el impresor Giacomo Mascardi, mientras que el segundo prospecto romano, es más moderno pues data de 1768 y el último que se imprimió de su especie que se sepa
Generalmente estas hojas volantes medían 215 x 135 mm, pero también se publicaron otras un poco más grandes que miden 243 x 170 mm. 
Generalmente los textos de estos prospectos se escribieron en italiano y llevaban el título de "Virtu della Pietra di San Paolo, Lingue et Occhi di Serpe pretiosi che si trovano nell 'lsola di Malta", o alguna otra pequeña variante del mismo.
También se escribieron en francés y llevaban el título de "Les virtus de la Pierre de Saint Paul & des Langues & Yeux  de Serpent qu'on trouve dans l'Isle de Malte, o alguna otra pequeña variante del mismo. No se han hallado prospectos impresos en ningún otro idioma, ni siquiera en lengua maltesa, esto quizás indicaría dónde estaban concentrados  la mayoría de los consumidores de estos productos: Francia e Italia, pero se sabe que eran conocidos y usados en el resto de Europa.
En algunos libros antiguos, impresos durante los siglos XVII a XVIII, también se han hallado recogidas las traducciones al alemán o al latín del contenido italiano o francés de los prospectos mencionados con títulos como “Vires Lapidis S. Pauli, Linguarum item, oculorum Serpentum pretiosorum, qui in Insula Melita reperiuntur” o alguna otra pequeña variante del mismo


Notas:

(1) Si se quiere conocer el alcance de la implicación mágico-religiosa de los fósiles, con el fenómeno italiano del culto al patronazgo antiofídico y antivenenoso de san Pablo Apóstol, en profundidad, es recomendable consultar los 6 posts publicados anteriormente:

1- Una bolsita de curandero "sanpaolaro" con un contenido problemático (1ª parte)
2- Una bolsita de curandero "sanpaolaro" con un contenido problemático (2ª parte)
3- Restos fósiles de animales marinos, en la exposición de amuletos italianos, integrantes de la colección de Giuseppe Bellucci 
4- Muestra de algunos objetos mágico-religiosos relacionados con el patrocinio antiofídico de San Pablo apóstol, usados en la región de Perugia. Colección "Giuseppe Bellucci" del Museo Arqueológico Nacional de Umbría 
5- De cómo las viejas piedras-lenguas o glosopetras de Europa, al final de la Edad Media, fueron substituidas por las lenguas de san Pablo y las lenguas de serpientes de Malta
6- De cómo las viejas "piedras de sapo" ("pietre di rospo") de Europa, fueron substituidas por los "ojos de serpiente" ("occhi di serpente") procedentes de Malta, hacia el final de la Edad Media 


Fuentes:

- Baronti, Giancarlo. 2008. Tra bambini e acque sporche. Immersioni nella collezione di amuleti di Giuseppe Bellucci. Morlacchi Editore, Perugia.
- Montinaro, Brizio. 1984. San Paolo a Malta. Tradicione Paoline. 
Rivista Apulia, I-84. Banca Popolare Pugliese. Matino.
- Savona-Ventura, Charles. 2010. Virtu della Pietra di S. Paolo. Commentary. Grand Priory of the Maltese Islands. The Military and Hospitaler Order of Saint Lazarus of Jerusalem. Malta, 
- Stilon, Alfredo. 1926. "Alcuni nostri amuleti" (Letta nella tornata del 6 maggio).  Società Stórico- Scientífica Maltese. Archivum Melitense. p. 94-103
- Worm, Ole. 1655. Museum Wormianum, seu, Historia rerum rariorum: tam naturalium, quam artificialium, tam domesticarum, quam exoticarum, quae Hafniae Danorum in aedibus authoris servantur. Leiden. Holanda. Imp. Iohannem Elsevirium.
- Zammit-Maempel, George. 1978. Handbills extolling the virtues of fossil sharks’ teeth. Melita Historica 1978; 7(3): p. 211-224