miércoles, 17 de abril de 2013

Márquetin, Enología y Paleontologia (7)


por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida.

Registro fósil y comercialización vinícola, en la Europa extra-ibérica (Quinta parte)


Vinos europeos relacionados con vertebrados, prehistóricos, no dinosaurianos (2) 

Una vez  presentados los dos únicos paleontovinos europeos relacionados con los vertebrados, prehistóricos, de tipo no dinosaurianos, correspondientes a un pterosauriovino y a un paleoornitovino, las dos próximas entradas las vamos a dedicar  presentar cuatro nuevos paleontovinos, europeos, tres de ellos está relacionados con mamíferos fósiles y uno, relacionado, con un género de peces óseos cuyos representantes actuales, pertenecen a la categoría de "fósiles viviente".


Paleomastozoovinos

El capítulo dedicado a presentar los vinos, europeos, relacionados con los mamíferos (mastozoos) prehistóricos, de tipo no homínidos, que hoy iniciamos va ha ser extremadamente corto, pues a la vista de los pobres resultados obtenidos, hasta ahora, en la investigación realizada para localizarlos, parece ser que la producción, europea, de paleomastozoovinos ha sido muy exigua
Tras numerosos intentos de localizar este tipo de vinos y varias horas invertidas, peinando y repeinando Internet, en su búsqueda, tan sólo nos ha sido posible hallar tres vinos paleomastozoicos, dos franceses y otro alemán. A pesar de tan pobres resultados, no descartamos la posibilidad de que puedan existir otros paleomastozoovinos europeos que no han podido ser detectados, debido a la falta de referencias en Internet. 

Debemos comentar que en contraste con la exigüedad de la producción europea de paleomastozoovinos de tipo no hominidos, hemos podido descubrir que los vinos relacionados con unos pocos géneros de fósiles humanos, resultan extraordinariamente abundantes, en Francia, incluso mucho más numerosos que el conjunto de todos los vinos relacionados con la demás fauna vertebrada, prehistórica, europea.
Debido a su enorme cuantía, el grupo de los "paleohominovinos" constituirán un subcapítulo temático, a parte, ya que constituye una categoría muy extensa pero muy poco variada, con la que confeccionaremos los próximos "posts", dedicados a dar a conocer las relaciones más explicitas e implícitas entre la enología y la paleontología.



Ampelomeryx, un vino paleontológico del Domaine de Pellehaut

El Domaine de Pellehaut, es una bodega situada en la localidad francesa de Montréal du Gers
una comuna del Departamento del Gers, en la región de Mediodía-Pirineos.

Produce un vino que resulta muy curioso por su extraño nombre: Ampelomeryx y por la curiosa figura que ilustra su etiqueta que muestra un lejano parecido con la cabeza de una jirafa.  
Se trata de un vino del país, blanco, con D.O. Côtes de Gascogne, elaborado a partir de la combinación de las variedades de uva blanca: Chardonnay blanc, Sauvignon blanc, Manseng  gros y Manseng petit

Aspecto de la primitiva etiqueta del vino Ampelomeryx, producto del Domaine de Pellehaut, en Montréal du Gers, bastante más sencilla que la etiqueta actual, razón por la cual destacaba, mucho más que ahora la cabeza de Ampelomeryx 

Imagen: The Hercules Wine Warehouse

Ampelomeryx es un género extinto de mamíferos herbívoros, artiodáctilos, ungulados, pertenecientes a la familia Palaeomerycidae.
La primera parte del nombre genérico, de este animal, "Ampelo", (del griego antiguo Αμπελος), significa "cepa de vid" y alude al hecho de que sus primeros restos fueron hallados en terrenos de viñedos de la localidad francesa productora del vino que lleva su nombre.

A partir del 2007, la antigua etiqueta del vino Ampelomeryx, se modifica al pasar el fondo del blanco al color salmón e incorporarse, como imagen de fondo, tras la cabeza de Ampelomeryx, una dibujo difuminado representando esquemáticamente el “Chateau” Pellehaut y de una serie de hileras de viñas.
Imagen: Auctionair

Los primeros restos óseos de Ampelomeryx, consistentes en el cráneo de un macho, fueron descubiertos, en 1992, en el yacimiento de Béon, en Montréal du Gers.  
Inicialmente, los restos fueron asignados al género Palaeomeryx, pero a partir de ciertas diferencias morfológicas, en 1995 se creó el nuevo género: Ampelomeryx, que fue asignado a Palaeomerycinae en 2007.
El género Ampelomeryx está emparentado, lejanamente, con las jirafas y ocapis, actuales.

Probable aspecto que pudo tener un ejemplar adulto, macho, de la especie Ampelomeryx ginsburgi, cuyos restos han sido hallados en Montréal du Gers. Recreación a tamaño natural, existente en Museo de Historia Natural de Tolosa.Imagen: Muséum de Toulouse

Los machos de Ampelomeryx tenían un par de apéndices frontales, semejantes a cuernos y un par de apéndices occipitales, bifurcados en la parte superior y soldados en la parte inferior. Este género es muy similar Tauromeryx y Triceromeryx.

El Domaine de Pellehaut es una de las entidades colaboradoras del Muséum d'Histoire Naturelles de Toulouse, contribuyendo a facilitar y financiar la investigación relacionada con los mamíferos del Mioceno medio, cuyos restos están presentes en el yacimiento de Béon, en Montréal du Gers.

Al parecer, este vino paleomastozoológico, francés, empezó a ser comercializado, en el año 2005



Domaine de Bablut- Anjou-Villages Brissac un vino paleontológico del Domaine Bablut

La bodega Domaine Bablut, propiedad de Daviau vignerons, en la población de Brissac, del municipio  de Brissac-Quincé, en el Departamento de Maine-et-Loire de la region Pays de la Loire, produce un vino tinto, fino, de larga conservación procedente de cultivo "biológico", que se obtiene de la combinación de dos tipos de uva: 
El 70% de Cabernet franc, cultivado en suelos de arcillas calizas, derivadas de unas margas de ostracéos del Mesozoico, concretamente del Cretácico (Cenomaniense).
El 30% de Cabernet Sauvignon, cultivado en suelos de pizarras paleozoicas, concretamente del Silúrico y del Ordovícico.

En el año 2007, con motivo de la novena edición del Festival BD o de Bande Dessinée, equivalente
francés de "tira cómica", de Angers (Francia), Christophe Daviau, enólogo y propietario de la bodega, produjo una partida limitada, de un vino de la variedad "Anjou-Villages Brissac", destinada al mercado del coleccionismo de etiquetas vínicas por estar personalizada con una etiqueta especial conmemorativa.

En este caso, particular, el origen del contenido de la botella no tiene ninguna relación con el animal que aparece en la etiqueta de esta botella, pues no supone la representación de un yacimiento paleontológico determinado, sino una humorada del del dibujante, Emmanuel Roudier, gratamente consentida por el bodeguero.

Cartel anunciador de la edición de la 9ème cuvée, Angers-BD, spécial Cinéma, 1-2 décembre 2007, Angers
Imagen: BD Gest'

Una de las características más singulares del Festival Angers-BD, un festival relacionado con las historietas gráficas que viene celebrándose, desde hace 14 años, en la ciudad francesa de Angers, es la presencia de una serie de “stands” de bodegas de la región. 

En el transcurso de la primera edición del festival, surgió la idea de que los autores invitados, deberían realizar una etiqueta relacionada con el tema del vino y de las bodegas, de la región vitivinícola. Con este fin, cada año se seleccionan diverso productores de vino que disponen de un stand en el festival. Los dibujantes de cómics, invitados, en cada edición del festival elijen el "stand" de una bodega, para la que luego diseñarán su particular versión de una etiqueta conmemorativa. A continuación, los dibujantes se instalan en el "stand" elegido donde firmarán autógrafos, de manera que acaban convirtiéndose en lugar de peregrinación y concentración al que se dirigen los fans para que
de cada autor invitado les dediquen sus álbumes, favoritos.
Además, de servir para identificar una partida de vino del productor, la asociación
Angers-BD, promotora y gestora del festival, con la finalidad de financiar algunas actividades del festival, se reserva un cierto número de etiquetas que luego vende a muchos coleccionistas, venidos de todos los rincones de Francia e incluso desde el extranjero, que codician poseer algunas de estas etiquetas tan especiales.
Al cerrarse la octava edición del festival, en diciembre del año 2006, ya se habían superado las 150 etiqueta conmemorativas, realizadas las primeras de ellas en 1999.

En el 9ème Angers-BD, spécial Cinéma, celebrado 1-2 diciembre de 2007, uno de los diversos autores invitados al festival fue el famoso artista gráfico e historietista
Emmanuel Roudier, autor de multitud de álbumes de cómics que gozan de gran aceptación y prestigio entre los aficionados al género.

La ilustración humorística de la etiqueta de este vino, muestra un mamut de color violeta, dentro de un tonel, sosteniendo una copa de vino tinto en la trompa, a modo de brindis, y con carilla de beoda alegría.
Imagen: Emmanuel Roudier-Neandertal blogspot

Creemos que la imagen de esta etiqueta, especial, parece corresponder a una metáfora compleja. Por una parte, la elección de este animal prehistórico y con este color tan antinatural, parece aludir a la expresión francesa "voir des éléphants roses", es decir, “ver elefantes rosas”, una locución usada para decir que alguien está totalmente ébrio. En
segundo lugar, la sustitución del familiar elefante de la frase popular, por un prehistórico mamut, parece aludir a las inclinaciones intelectuales (la arqueología) y profesionales (la comunicación de la vida humana en la prehistoria) del autor, el dibujante francés de historietas Emmanuel Roudier
 
Ilustración de E. Roudier, en la que aparece representado, de forma realista, un mamut. Extraída del tomo 2, de la serie Vo'hounâ, titulado "La Saison de Mordagg".
Imagen: Dessin de couv pour le T2 

Al parecer, las botellas de vino con esta etiqueta sólo se comercializaron desde diciembre del 2007, hasta mayo del 2008, cuando se agotó el "stock", limitado, del que disponía la bodega. Tan corto periodo parecer ser debido al hecho de que hay mucha demanda, de este tipo de botellas, con etiqueta conmemorativas, por parte de coleccionistas especializados en el tema de todo el mundo.
 

Fuentes:

- Anónimo. Montréal (ou Montréal-du-Gers) Wikipedia
- Anónimo. 2007.  9ÈME ANGERS-BD, SPÉCIAL CINÉMA, Communiqué Angers-BD, BD Gest' 30/11/2007  
- Duranthon, F., Sola, S.M, Astibia, H. & Koehler. 1995. Ampelomeryx ginsburgi nov. gen. nov. sp. (Artiodactyla, Cervoidea) et la Famille Paleomerycida. Comptes Rendus de l'Academie des Sciences, Serie II. Sciences de la Terre et des planetes, Vol. 321, Nº 4 (339-346)
- Rebollar, Luis M.  2013.  Viernes bibliográficos: Neandertal (y Korg)Pleistoceno juego de rol en el Paleolítico, viernes, 4 de enero de 2013 
- Roudier, Emmanuel. 2007. Cool Week-End, Neandertal blog, mardi 4 décembre 2007

jueves, 21 de marzo de 2013

“Huevos de serpiente y lenguas de dragón” (15) (Schlangeneier und Drachenzungen)


Fósiles usados por la medicina popular y la magia defensiva, antes de 1950, en Austria y algunas zonas limítrofes, de países vecinos (Continuación, 14ª parte)

El autor del texto original, en alemán, es el Dr. Julius Georg FRIEBE, del Museo de la Naturaleza del estado federal de Vorarlberg (Vorarlberger Naturschau), en Dornbirn (Austria).
 
La traducción y adaptación, al español, del texto original alemán, así como la elección de las imágenes ilustrativas, ha sido realizada por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. de Medi Ambient i Ciències del Sòl, Universitat de Lleida.
 


Creencias y prácticas populares relacionadas con algunos tipos de fósiles, considerados como “piedras curativas” (Heilsteine) o “piedras protectoras” (Schutzsteine) (Continuación, 9ª parte)


Las “piedras de los sapos” (Krötensteine), "bufonites" (Bufoniten)
 

El siniestro y repugnante sapo, tradicionalmente, relacionado con las brujas, ha desempeñado un gran papel en las creencias populares, pues se sabe con certeza que fue utilizado por las brujas, medievales, en rituales de magia y como componente, importante, de muchas pociones mágicas secretas.
Antiguamente, se creía que la “piedra de sapo”, crecía en el cerebro de los sapos, que podía alcanzar un buen tamaño dentro de la cabeza de algunos sapos viejos y que de la cabeza del rey de los sapos, se podían obtener varias de estas valiosas piedras mágicas.
Se decía que para obtener la “piedra de sapo”, el sapo debería ser envuelto en el interior de un pañuelo de color rojo, mientras se recitaba una fórmula mágica. El sapo se moría después de expulsar la piedra, del interior de su cabeza.

Ilustración, extraída, del libro 'Ortus sanitatis' (1497), en la que se representa a un hombre extrayendo "piedras de sapo" de la cabeza, abierta, de un ejemplar enorme de este tipo de animal. Los 2 objetos situados entre ambos, representarían dos ejemplares de ese tipo de piedra mágica muy popular en la Edad Media.
Imagen: Fabulous Stones and Fossils

"Botrax significa "piedra de sapo", porque un sapo viejo la lleva dentro de la cabeza. Hay dos variedades: una es blanca, mejor y más rara. La otra es oscura, negra y un poco amarillenta,  es mejor cuanto más oscura. 
Si se toma la piedra de un sapo vivo, entonces [la piedra] tiene el poder de los ángeles. Pero si se saca de un sapo  muerto hace tiempo, el veneno del sapo ha destruido los poderes y arruinó la piedra. 
Quién se traga la piedra entera, con la comida, luego de que ha pasado por todas las tripas queda curado, pues absorbe todas las substancias mórbidas [= impuras]. Y si ella [= la piedra] ha curado el interior de la gente, es porque lo ha dejado limpio, de nuevo. Esta fuerza tiene la piedra blanca de sapo. 
En el extranjero la llaman "crapadinam. También se dice que el uso de esta piedra es efectivo contra el envenenamiento..."
(Konrad von Megenberg, 1350; citado por RÄTSCH & GUHR, 1989) 


Ilustración del libro Mvsaevm Metallicvm del famoso naturalista italiano Ulisse Aldrovandi en el que trata sobre las características, la procedencia de las piedras que constituían una parte de sus colecciones particulares, muchas de las cuales, en aquella época tenían usos médicos.  
Imagen: The Toadstone

En la antigüedad, especialmente, durante la Edad Media y el Renacimiento, una época en la que morir envenenado no era un hecho infrecuente, laspiedras de sapo” o  "bufonites",  fueron usadas como un tipo de piedras preciosas, por sus virtudes mágicas, en amuletos que consistían en anillos, elaborados en oro o plata, y dotados de una o más piedras de sapo. Se creía que las "piedras de sapo" que los adornaban, podían transmitir una gran fuerza y resistencia a su portador, protegerle contra las enfermedades, alejar las desgracias y neutralizar los hechizos que sus enemigos pudieran lanzar contra él
También se creía que tenía una gran virtud curativa, especialmente, útil para tratar personas afectadas por reumatismo, heridas abiertas y úlceras. 
Todo el poder mágico de las "piedras de sapo" estaba condicionado por el contacto directo con la piel de la persona a quien debía proteger o curar.
Además, de todas virtudes anteriores, también se creía que se podía prevenir la inflamación y aminorar el dolor, causados por las picaduras de abejas o de avispas, mediante la colocación de la  “piedra de sapo, sobre el lugar, del cuerpo, en el que se había producido la picadura.
 

Anillos británicos del  siglo XVII, elaborados con oro y adornados con una o más  "toadstone", es decir, "piedras de sapo"
Imagen: Victoria & Albert Museum


Una característica prodigiosa, particular, de estas piedras mágicas, es que se las creyó dotadas de la extraordinaria virtud de poder exteriorizar ciertas señales, muy evidentes, cuando permaneciera en las proximidades de sustancias tóxicas. Se decía que, en presencia de venenos, su color natural cambiaba y, también, que comenzaban a sudar, tan copiosamente, que llegaban a desprender gotas de líquido. Debido a estos supuestos poderes mágicos, las "piedras de sapo" fueron muy utilizadas por la gente pudiente, como un sistema seguro para detectar los tóxicos, ocultos, y prevenir los envenenamientos, accidentales o intencionados.

Miniatura, representando el  ambiente durante un aristocrático banquete renacentista, al parecer, celebrado tras una batalla. En tan tumultuosas condiciones, no debía resultar difícil intentar añadir veneno a la comida o bebida de algún invitado al que, por diversas razones, se pretendiera eliminar. Imagen extraída del Libro de Horas del Duque de Berry (1410)
Imagen: Gastronomía medieval
 

Muy posteriormente a la vigencia masiva de las costumbres y creencias relatadas, ya en el siglo XVIII, algunos naturalistas que se dedicaban al estudio de la Geología descubrieron un tipo de fósiles, que se asemejaban 'demasiado' a la mayoría de las denominadaspiedras de sapo”, que la gente pudiente, lucían e los anillos-amuleto. La conexión entre geólogos y zoólogos marinos, permitió descubrir que tanto unos como otras, en realidad, eran los dientes palatales pertenecientes a cierto género de peces óseos que vivió desde finales del Jurásico hasta medisdos del Cretácico, denominado científicamente Lepidotus o Lepidotes, sp.
En otros casos se trataba de dientes molariformes de peces del Género Sparus sp. que vivieron durante el Mioceno.

Aspecto de diversos tipos de dientes palatales de lepidoto, con colores y tonalidades diferentes.
Imagen: Hunterian Museum of Galsgow University


Ambos tipos de dientes fósiles, al igual que los "bufonites", eran más o menos globosos, de forma convexo-cóncava, a veces casi hemisféricos, de tonalidad oscura a clara, de color negro, marrón-violáceo o crema, a veces con el borde mucho más claro, la superficie convexa era muy lisa y brillante, mientras que la cóncava era rugosa y mate. 

En el pasado, el conjunto de características típicas de los dientes de Lepidotus y de Sparus, debieron inducir a la confusión, cuando alguien hubiera podido notar la semejanza de estas "piedras" con los ojos abombados, oscuros y brillantes de los sapos. La mentalidad mágica y la ignorancia hicieron el resto, pues aquellas raras piedrecilla llegaron a ser confundidas con verdaderos ojos de sapo, petrificados.  

Mandíbula de Sparus aurata, del tiempo actual, en la que se pueden ver my claramente el aspecto de los dientes molariformes, cuyos equivalentes fósiles fueron interpretados, supersticiosamente, como ojos de sapo petrificados. Fotografía original de Pavel Zuber 
Imagen: BioLibcz
 
A través de la supuesta relación entre los sapos y las brujas o su uso ciertas prácticas mágicas de hechicería, se pudo suponer que aquellos ojos petrificados deberían gozar de las mismas virtudes que se suponía que poseían los sapos vivos.

Un auténtico ojo de sapo, en fotografía de aproximación, mostrando un detalle  de la cabeza de un sapo. Se puede apreciar su forma y colores, relativamente semejantes a ciertos tipos de las  fabulosas "piedras de sapo".
Imagen: Chickpeasrule
 
A pesar de que el uso, supersticioso de las llamadas piedras de sapo, descendió, notablemente, al conocerse su verdadero origen, no desapareció totalmente pues, entre ciertas personas, se mantuvo la creencia y el uso hasta mediados del siglo XIX.

La curiosa e irracional idea de que el animal puede llegar a vomitar, espontáneamente, la piedra que tiene alojada dentro de la cabeza, cuando se le envuelve en un pañuelo rojo, quizá podría explicarse por el hecho observado de que las ranas y sapos, pueden ser atraídos, e incluso "pescados", si se cubre el anzuelo con un fragmento de tela de intenso color rojo y se agita cerca de su cabeza. Se debió creer que se produciría  el mismo "efecto atractivo"  sobre la piedra que se creía encerrada en el interior de su cabeza.



En el cuarto superior izquierdo de la lámina tres vistas de un mismo diente fósil de Sparus cinctus, del del Mioceno medio-superior (Serravaliense superior-Tortoniense inferior), hallado en Yecla (Murcia), con una edad comprendida entre 14-6’5 Ma. A la derecha los dos maxilares en vista interna y externa, en la primera se ve la disposición de los dientes molariformes que cuando se desprenden y dispersan, al ser hallados fueron considerados y usados como piedras de sapo”. Debajo se ve representado aspecto de un espárido viviente actual: la dorada (Sparus auratatus) emparentada con el anterior
Imagen: Hallazgo de dientes

Esta "piedra" que fue tan famosa en toda Europa, y a la que, durante el siglos, se la creyó milagrosa, llego a ser incorporada por la literatura clásica de grandes autores, sirva este verso del famosísimo autor inglés Shakespeare como ejemplo:

"Dulce es el fruto de la adversidad,
que como el sapo, feo y venenoso
 
lleva en la cabeza una joya portentosa."
(
William Shakespeare, “Como gustéis”, 1599 , Acto segundo, Escena primera) 


Las “Piedras de la victoria” (Siegsteine)

Los amonites que también fueron denominados con nombres alusivos a seres extraordinarios como pudieron ser: "Drachenstein" (piedra de
dragón), "Schlangenstein" (piedra de serpiente), "Ophite" (serpiente de piedra), "Wunderstein" (piedra maravillosa), también fueron denominados "Siegstein" (piedra victoriosa), este último nombre, tan explícito de su virtud maravillosa,  lo compartían con los dientes fosilizados de cierto tipo de peces óseos (veáse “piedras de sapos”). 

Aspecto del molde interno de un amonite, muy bien conservado, con todos sus relieves, perfectamente visibles, proporcionando al conjunto un cierto parecido con la forma de una serpiente, fuertemente enrollada sobre si misma
Imagen: Ammonshorn

Antiguamente, por diversos motivos supersticiosos, se creyó que este tipo de piedras, con formas tan extraordinarias, poseían virtudes mágicas, se creía que sus poderes prodigiosos consistían en que eran capaces de atraer la buena suerte y el éxito a sus poseedores y portadores, ayudándolos a conseguir, siempre, el éxito o la victoria en cualquier empresa, por difícil que ésta fuera, por esto se las conoció con la denominación de piedras de la victoria" o “piedras victoriosas" .

Aspecto del molde interno de pirita de un "amonite piritizado", muy bien conservado, sin muestras de oxidación, el color y brillo, dorados y la dorma acaracolada, inclinó a darles el nombre popular de "Goldschnecke" (caracol de oro), esto hizo pensar en algún tipo de origen y poderes maravillosos
Imagen: Ammonshorn 

Se usaban en aquellas ocasiones en las que se tuviera que participar en algún tipo de competición, tales como podían ser los concursos de cualquier tipo, en los que se debían superar determinadas pruebas, así como en los enfrentamientos físicos, ya fueran lúdicos o bélicos. 

Miniatura de un códice medieval, representando a cuatro caballeros, enfrentados en un torneo, disputándose el logro de alguna clase de mérito o trofeo, mientras los espectadores discuten sobre los resultados.
Imagen: Sociedad medieval

También, se creyó que este tipo de piedras podían conseguir que su portador resultara absuelto, de todo tipo de cargos, cuando debía someterse a enjuiciamiento, frente a un tribunal civil o eclesiástico.

He oído contar, de las piedras que las víboras y los sapos tienen [dentro de la cabeza]
que en ellas reside una gran virtud y quien posee alguna, siempre sale victorioso de cualquier contrariedad que se le presenta. Aquellos que pueden disponer de alguna „piedra de la victoria“, si son atacados por algún gusano que llevan en el interior del cuerpo [= accidente cerebrovascular], se recuperan bien del ataque, así es que nada puede matarlos.
(
"Codex Viennensis", siglo XIV, citado por ABEL, 1939)

El juglar apodado "Der Stricker" que vivió
a principios del siglo XIII, fue una persona, totalmente escéptica, respecto a las supuestas virtudes, mágicas, de todo tipo de piedras, protectoras y curativas y que además, se manifestó en contra de la matanza de los animales supuestamente portadores de piedras en el interior de sus cabezas, defendiendo la idea de que sapos y serpientes debían ser protegidos de los supersticiosos sanguinarios que, en gran número, los perseguían buscando conseguir la fabulosa piedra mágica. En esa época, era muy común encontrar, por todas partes, los cadáveres de serpientes y sapos que aparecían con la cabeza abierta lo que indicaría que habían sido muertos, con la absurda intención de extraerles las imaginarias piedras prodigiosas. 

Vistosa y colorida representación múltiple de la serpiente mágica primigenia, existentes en el momento de la creación del mundo actual habitado por humanos. Pintura totémica de finalidad mágico-simbólica, creada por un artista aborigen, australiano.
Imagen: Magical Snakes.

Der Stricker”, es decir, “El Tejedor”, era un juglar que se ocupó de las piedras curativas, en un poema satírico y lo hizo de una manera tan contundente, crítica y sarcástica que desencadenó la ira de los que vivían de propagar las creencias irracionales y promocionar el uso de las piedras mágicas con finalidades curativas y protectoras
“Der Stricker” cuyo apodo parece indicar un origen plebeyo, una condición sociocultural que, en el siglo XIII, debería haber hecho de él una persona crédula y supersticiosa, resultó ser un "cantautor" escéptico y racionalista, cualidades que no le ayudaron mucho en su tiempo. 

Portada de un recopilatorio de la producción literaria de "Der Sticker", titulado: "Cuentos, fábulas y discursos", editado en 1999, en Ditzingen.
Imagen: Der Stricker


A causa de que
“Der Stricker” había hecho mofa de la "magia de las piedras", el autor de «Das Steinbuch» (1250), es decir, “El libro de las piedras”, llamado Uhl, W., más conocido como Volmar o Volmer (s. XIII) , le acusó de hereje y exigió a las autoridades que se debería dar muerte al juglar “Der Stricker”, por impío, pues se había burlado de sus escritos que trataban sobre las virtudes de las piedras curativas, cuya fuente principal de información, argumentaba, había sido la sagrada Biblia. De la que había extraído informaciones sobre las virtudes de diversas piedras, concretamente del Libro del Éxodo, uno de los diferentes relatos que en conjunto componen el Antiguo Testamento. en el que se trataban sobre las doce piedras preciosas que los Sumos Sacerdotes de Israel, portaban en el pectoral sagrado.
Volmar, también, consideraba que la conducta del juglar era un delito muy grave puesto que no sólo desacreditaba las virtudes y el uso de las piedras curativas, sino que además ridiculizaba a los médicos, acusándolos de engañabobos avariciosos. Además, también escarnecía a los enfermos, por ser tan crédulos, ignorantes y supersticiosos que confiaban en que ciertas piedras, servirían para prevenirles la aparición de ciertos males, serían capaces de sanarles determinadas enfermedades o mitigarles el sufrimiento, causado por ciertas dolencias.




Notas del traductor y adaptador:

Con el fin de mejorar la comprensión de los hechos e ideas expuestos en el texto original, el traductor ha añadido algunas palabras o frases en aquellos párrafos que en su opinión resultaban algo opacos para los lectores no especializados.
Así mismo se han añadido los dos últimos párrafos, dedicados al juglar "Der Sticker", que no aparecían en el texto original y que son de elaboración propia, a partir de diversas fuentes consultadas y cuya adición ha sido efectuada para facilitar una mejor contextualización histórica, de la sociedad, y de la personalidad del juglar.