miércoles, 2 de julio de 2014

Grandes huesos fósiles, mitos y leyendas de gigantes (2)

Por Heraclio Astudillo Pombo. Universitat de Lleida

Los gigantes en los mitos y en la literatura de la antigüedad (2ª parte)


Posible origen de las creencias, antiguas y moderna, en gigantes (1)

La creencia en la existencia de humanos o humanoides de gran tamaño, es una creencia universal e intemporal, pues ha existido en la mentalidad de muchos individuos de muchas sociedades de todos los continentes y tal creencia se ha dado todos los tiempos, incluido el tiempo actual
Una creencia tan primitiva como antigua, con bastante probabilidad, podría haber aparecido como consecuencia de la conjunción de algunos hechos particulares, específicos para cada comunidad cultural humana. La creencia en humanoides gigantes estaría derivada de experiencias y circunstancias, favorables a la aparición de ideas en torno a la certeza, la posibilidad o la probabilidad de que pudieran existir o haber existido personas o seres semejantes, de enormes dimensiones.
Creemos que las diversas circunstancias que pudieron estar relacionadas con la aparición de las creencias relacionadas con gigantes podrían ser las siguientes:


1- Contemplación o avistamiento de verdaderos gigantes humanos

La existencia de algunos individuos de talla extraordinaria, por estar afectados por dos tipos de anomalías fisiológicas que producen un desarrollo corporal exagerado, conocidas como gigantismo y acromegalia, a pesar de ser un fenómeno muy raro, pudo ser conocido, directamente, por algunas personas que luego darían testimonio de la existencia de hombres de talla gigante.

Individuo de 2,40 m. de altura, afectado de gigantismo, extremo, junto a otro de talla normal. De acuerdo con el "Libro de los Récords de Rusia", la persona más alta en toda la historia y del mundo, era un ciudadano ruso, llamado Fedor Mach, se afirma que medía de 2 metros 85 centímetros de altura y su peso era de 182 kg.
Imagen: Vestnik k

En algunos casos, estos gigantes pudieron haber sido conocidos por medio de ciertos espectáculos itinerantes de exhibición de curiosidades y rarezas humanas que transitaban por multitud de poblaciones de diversas regiones. Espectáculos populares de tal tipo, no son una moderna atracción de feria, puesto que se sabe que espectáculos similares ya existían en la antigüedad.

Cartel de propaganda de una única jornada de exhibición de Bob Wadlow, el muchacho más alto del mundo (2,72 m.). En la fotografía ilustrativa aparece junto a su padre (1,82 m.)
Imagen: Robert Wadlow

Otra posible fuente de observación, directa, de gigantes vivos, pudieron ser los hombres libres, de excepcional tamaño, que habían sido contratados como mercenarios, para constituir ciertos grupos de élite, usados en la guerra como forma de amedrentar a los hombres del ejército contrario, o como forma de protección de ciertos gobernantes contra los posibles ataques de sicarios, pagados por potenciales conspiradores de su propia comunidad.  

Uno de los gigantes guerreros más famosos, de todos los tiempos, fue Goliat, cuya muerte vergonzosa, a manos de un muchacho, ha sido divulgada durante siglos por una narración del Viejo Testamento.
Imagen: David and Goliath


El mismo tipo de "trabajo" fue realizado por esclavos liberados, o no, procedentes de países lejanos, que fueron integrados en ese mismo tipo de unidades ofensivo-defensivas. Antiguamente, a veces, se contaba que tales individuos procedían de ciertas regiones lejanas, en las que todos sus habitantes, eran gigantes que presentaban sus mismas enormes dimensiones sobrehumanas.
Podría haber sido posible que pudiese haberse creído que podrían existir otros individuos de la misma raza, aún, mucho más grandes en sus reales o imaginarios países de origen.
La realidad es que el verdadero gigantismo y la acromegalia son dos enfermedades del desarrollo, que aparecen como consecuencia de un desorden hormonal. 


Una mujer muestra los enormes zapatos elaborados a medida para el hombre más alto del mundo, el ucraniano Leonid Stadnyk (259 cm).
Imagen: Zapatones

Ambas enfermedades producen, entre otros muchos síntomas, un crecimiento descomunal y descontrolado. En los casos más extremos se suelen producir deformaciones corporales que suelen conducir a la invalidez y con frecuencia a la muerte, prematura, de las personas que  padecen gigantismo. Lógicamente los sepulcros y los esqueletos de los difuntos que hubiesen padecido de este tipo de anomaías, tendrían unas dimensiones anormalmente grandes, en comparación con los de los individuos de talla normal. 
Tal vez algunos testimonios de humanos afectados de gigantismo, de sus esqueletos o de sus tumbas cuando explicasen sus vivencias, a otras personas, exagerasen más o menos, las verdaderas dimensiones de unos u otros contribuyendo a crear el mito de los gigantes partiendo de hechos reales pero magnificados de forma involuntaria o voluntaria.



2- Contemplación o avistamiento de  representaciones antropomorfas colosales

Infografía de Santiago Caruso representando el hipotético sistema de levantamiento de la enorme escultura en piedra de un "Moai" en Isla de Pascua por los antiguos habitantes
Imagen: Ediciona 

La existencia de esculturas, relieves, pinturas murales y grabados rupestres, representando individuos de aspecto humano, de dimensiones colosales, en diversos lugares del mundo, ya abandonados por sus pobladores originales, pudo haber inducido a creer, a ciertas personas supersticiosas y crédulas, llegadas desde muy  lejos, que pudiera tratarse de representaciones a escala proporcional a la gran talla de algunos o de todos los antiguos habitantes del lugar, y por lo tanto, que antaño estuvo habitado por gigantes. 

Reproducción de la antigua gigantesca estatua, hoy desaparecida, de la diosa Atenea Partenos, esculpida por Fidias. Sobre el pedestal, un hombre sirve como elemento de referencia de las verdaderas dimensiones de la escultura de la diosa griega.
Imagen: La Atenea Partenos de Fidias


Imágenes de formas humanas muy sobredimensionadas, aparecen decorando ciertos lugares considerados por la comunidad social como muy especiales. En unos casos se trata de lugares cargados de significado simbólico, que pudieron estar dedicados al uso sagrado, destinados a establecer comunicación con ciertos seres míticos de capacidades sobrehumanas,  a veces considerados como divinidades de la comunidad.

Bajorrelieve egipcio representando al faraón Ramsés II, supuesto rey-dios, con talla de gigante, sosteniendo por los cabellos a tres guerreros hititas, apresados en la batalla de Kadesh.
Imagen: Ramsés II

Tales tipos de obras magnificadoras de la forma humana, algunas otras veces tenían una función social y politica y su finalidad era puramente propagandista. Estando dedicadas a promocionar el pretendido valor, bravura, magnificencia y poderío del gobernante que las había hecho construir. Generalmente se erigieron para satisfacer su egocentrismo, impresionar a sus súbditos,  empequeñecer a sus competidores e irritar a sus enemigos. 



3Contemplación o avistamiento de construcciones ciclópeas

El descubrimientos, ocasional, en algunos lugares lejanos o difícilmente accesibles de ciertos tipos de construcciones, levantadas con descomunales bloques de piedra, antiguamente, indujo a creer que tenían que haber sido construidas por individuos dorados de capacidades sobrehumanas.

Druidas y neopaganos, actuales, reunidos el día del solsticio, en el interior del reconstruido observatorio astronómico circular, prehistórico, de Stonehenge Construido con gigantescos bloques de roca, hace 4000 años, cerca de Amesbury, condado de Wiltshire, Reino unido.
Imagen: Stonehenge


Parece ser que la atribución más razonable, en tiempos antiguos, fue la de suponer que los grandes bloques de piedra debieron  haber sido tallados y levantados por constructores gigantes. Tal suposición determinó que a este tipo de obras, antiguamente, se las denominase "ciclópeas" aludiendo a unos constructores gigantes míticos: los cíclopes, modernamente, se las denominó construcciones megalíticas, aludiendo no a los hipotéticos constructores sino a las enormes dimensiones de las piedras usadas.


Grupo de estudiantes de educación sencundaria, posando delante de la "Naveta des Tudons". Una construción ciclópea, existente en la isla de Menorca, realizada con enormes bloques de piedra caliza. Compárese el gran tamaño de muchos de los bloques de la construcción.
Imagen: Camp d'Aprenentatge es Pinaret



4- Contemplación de grandes osamentas de animales extintos.

En la antigüedad, los hallazgos casuales o intencionados de restos óseos de muy grandes dimensiones, indujeron a creer que pudieran haber pertenecido a a algunos de los seres gigantescos que cuyas andanzas eran descritas por su propia mitología. En algunos casos llegaron a ser identificados con ciertos personajes legendarios, de tamaño y capacidades sobrehumanas que eran mencionados con su nombre propio en los mitos fundacionales de la propia cultura. 

El esqueleto de un elefante de mediano tamaño, cuando es reconstruido, en posición bípeda, adquiere un aspecto y unas dimensiones que contemplados con los ojos de los antiguos y supersticiosos descubridores, hace 3000 años, habría pasado a convertirse, en los supuestos restos de un auténtico gigante. Sencillo montaje con juguetes anatómicos infantiles, muy elemental pero muy didáctico de Adrienne Mayor.

 
En unas ocasiones se consideró que los huesos encontrados eran los auténticos despojos de enormes monstruos o de gigantes enemigos de los dioses y de los hombres. Otras veces se creyó que eran los huesos de unos gigantes amigos de los dioses y los hombres y, hasta se les llegó a asociar con los restos mortales de antepasados heroicos, protagonistas de ciertas leyendas épicas de la propia comunidad étnica.

Cartografía de la distribución geográfica de los antiguos hallazgos de "huesos de gigantes y héroes" mitológicos, según A. Mayor en The firts fossil hunters (2000)
Imagen: Foro chileno CC.OO.

Parece ser que en la antigüedad clásica por toda la Cuenca Mediterránea, se hallaron las ruinas de algunos enormes sepulcros, conteniendo huesos gigantescos, supuestamente, pertenecieron a héroes legendarios. Pretendidamente muertos en sucesos violentos, tales como combates, asesinados alevosamente o enfrentados a monstruos, sucedidos décadas o siglos antes. Tales huesos fueron hallados en pleno campo o en la costa, de forma portentosa, recogidos respetuosamente, piadosamente transportados y luego devotamente depositados con gran pompa fúnebre en sus recién construidas gigantescas tumbas. La explicación a tales tumbas y huesos estaría en la invención del culto religioso a los antiguos héroes y la abundancia de restos de megafauna terciaria dispersa por toda la zona de cultura griega que de forma supersticiosamente errónea fue interpretada como reliquias heroicas.

Reconstrucción, a partir de un enorme esqueleto, hallado en el interior de una caverna, del supuesto aspecto humano que debió tener en vida con sus 9 m. de altura. Abajo a la derecha, comparación entre los tamaños relativos de humanos y gigantes bíblicos. Según Athanasius Kircher en Mundus subterraneus (1664)
Imagen: Gigantes míticos

en el Como los hallazgos de este tipo de construcciones pétreas y de restos óseos de grandes dimensiones se produjeron, a lo largo de todos los tiempos, antiguos, y en todos los continentes, no es extraño, que la mentalidad humana, primitiva o precientífica, creara unos personajes en consonancia con sus creencias y sus observaciones. 



5- Narraciones míticas o legendarias sobre enfrentamientos con gigantes, en tiempos remotos

La mitología y el folclore de todas las culturas, de todos los continentes del mundo, y de todas las épocas históricas, ha recogido y conservado muchas de las primitivas creencias y concepciones sobrenaturalistas, imaginadas por algunas personas tant fantasiosas como supersticiosas para dar respuesta a preguntas inquietantes sobre hallazgos misteriosos. Las explicaciones míticas o legendarias aparecieron de forma "natural" al intentar encontrar una explicación comprensible y satisfactoria para los conocimientos y mentalidad de sociedades muy poco avanzadas racional y científicamente. 

Ilustración de una fábula germánica, representando, en primer plano, un gigante constructor, cargando una gran  piedra con la que pretende levantar una construcción megalítica. Al fondo, otros gigantes, como causantes de desprendimientos de grandes rocas, en la parte alta de un acantilado...
Imagen: Lernkiosk 

La falta de conocimientos biogeográficos, etnográficos, arquitectónicos, arqueológicos y paleontológicos, de los que carecían aquellas personas antiguas, con los que poder entender, racionalmente, los hechos observados, por distas personas, en distintos lugares y en distintas ocasiones, condujo a la lógica asociación irracional de distintos tipos de observaciones. Mediante la invención de una teoría explicativa, sencilla y global, que permitiera relacionar todos los fenómenos conocidos, directa o indirectamente: las personas gigantes, las antiquísimas construcciones ciclópeas, de origen ignorado, las representadciones antropomorfas magnificadas, y los grandes huesos de naturaleza desconocida. 
Imaginar explicaciones coherentes, con muy pocos recursos intelectuales, sobre cómo podrían ser, realmente, los seres representados en gran formato, o porqué existían algunas personas que alcanzaban una talla muy superior a la normal, o quiénes habían podido levantar enormes construcciones con grandísimos bloques, o a quiénes pudieron haber pertenecido los enormes huesos que afloraban en el terreno de ciertos lugares... condujo a la invención de los correspondientes mitos generales o universales y de las lógicas leyendas particulares y locales.

“Odiseo en la cueva del gigante Polifemo”; pintura de Jacob Jordaens, s. XVII. Se puede apreciar que la estatura del gigante es casi el doble de la altura de los humanos, se le suponía una altura de unos 2,5-3 m.
Imagen: Polifemo

Con el paso del tiempo, la astucia manipuladora de ciertas élites convirtió mitos y leyendas, cuentos y fábulas en verdades históricas aceptadas acríticamente por la credulidad e ignorancia de la mayor parte de la población acabaron por convertirse en referentes fundamentales de creencias y prácticas religiosas, antiguas y modernas.

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