lunes, 30 de abril de 2012

“Huevos de serpiente y lenguas de dragón” (11) (Schlangeneier und Drachenzungen)


Fósiles usados por la medicina popular y la magia defensiva, antes de 1950, en Austria y algunas zonas limítrofes, de países vecinos (Continuación, 11ª parte)

El autor del te
xto original, en alemán, es el Dr. Julius Georg FRIEBE, del Museo de la Naturaleza del estado federal de Vorarlberg (Vorarlberger Naturschau), en Dornbirn (Austria).
 



La traducción y adaptación, al español, del texto original alemán, ha sido realizada por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. de Medi Ambient i Ciències del Sòl, Universitat de Lleida.


Creencias y prácticas populares relacionadas con algunos tipos de fósiles, considerados como “piedras curativas” (Heilsteine) o “piedras protectoras” (Schutzsteine) (Continuación, 6ª parte)


Las "piedras de la leche" (Milchsteine, Galactiten).

Un tipo de erizos de mar fósiles
que son muy abundantes, en sedimentos del período Cretáceo y de un color particularmente blanquecino, correspondientes a las especies Micraster schroederi, del Cretácico Superior (Campaniense) y Echinocorys ovata, del Cretácico Superior (Maastrichtiense), los cuales a causa de su coloración blanquecina y alguna otra "marca o señal" particular, fueron asociados con la leche y con su producción, siendo denominados por la gente común: "Milchsteine" y por la gente culta, "Galactiten"palabra derivada del latín, pero que en ambos casos, tienen un significado semejante eqivalente a "piedras de la leche".


Ejemplar de Echinocorys ovata, en vista lateral, la forma de pecho femenino humano, o mama, y su coloración blanquecina, facilitaron su asociación, mágica, con la leche. Ello era posible en una época en la que la teoría de los signos celestiales y de las simpatías entre los elementos y las formas de la naturaleza y los órganos del cuerpo humano, estaban a la orden del día.

 
Antiguamente, estos tipos de erizos fósiles, fueron utilizados como piedras mágicas que podían estimular la producción leche”, tanto en las personas como en los animales. Esta creencia supersticiosa, hizo que con esta finalidad, fueran muy buscados y recogidos, ávidamente, para luego ser triturados y molidos hasta reducirlos a un polvo fino que pudiera ser ingerido, sin dificultad. Una vez que había sido dispersado en agua, vino espumoso o aguamiel, era ingerido por las madres lactantes, ya que se creía, crédulamente, que este remedio mágico podía estimular el flujo natural de leche de sus pechos. "

Dos ejemplares de Micraster schroederi, en vista dorsal, la disposición cruciforme de cuatro de los surcos ambulacrales, fue considerada, tras la cristianización, como una marca divina que señalaba la posesión de propiedades protectoras sobrenaturales y su coloración blanquecina, facilitó su asociación con la leche.
  
Como ya hemos indicado antes, este mismo tipo de erizos, después de someterlos a un proceso de pulverización, semejante, era mezclados con la comida o dispersado en el agua de bebida, de las vacas lecheras, con la ingenua pretensión de que, de esta manera, se conseguiría aumentar, mágicamente, la producción de leche, en las vacas lecheras.
 

Además, con el mismo fin de conseguir incrementar la producción lechera de las vacas, a este tipo de erizos fósiles, se les aplicaban otros usos igualmente supersticiosos, como fueron introducirlos en el interior de los cubos de ordeñar y también, se les mantenían en el interior de los establos, en los que se guarecían los bovinos y dentro de los cobertizos, en los que se realizaba el ordeño de las vacas.”


Las "piedras de los Judíos" (Judensteine)

Entre los siglos XI y XIII, los cruzados que habían ido a pelear para defender los Santos Lugares,
trajeron a Europa, desde Palestina, unas piedrecillas con una forma raras piedras, en realidad, se trataba de espinas o radiolas de un tipo particular de erizo de mar fósiles que podrían corresponder a las especies Balanocidaris glandifera, Pseudocidaris mammosa o Tylocidaris sp., de las que se decía, en su lugar de origen, que tenían propiedades mágicas curativas.

Aspecto de un muy raro ejemplar de
Pseudocidaris mammosa que ha conservado las radiolas, unidas al caparazón Imagen: http://www.thefossilforum.com/index.php/topic/24477-casts/


En Europa se les aplicaron diversos usos terapéuticos, extraídos de la farmacopea clásica:
"La piedra de los Judios se encuentra en Judea, tiene forma de bellota, de color blanco, y presenta una serie de líneas en franjas paralelas muy uniformes; pulverizada no tiene sabor. Si es del tamaño de un guisante, pulverizada, puede ser usada como Kollyrion ( ungüentos, crema o pomada); una de estas piedras, molida y disuelta en 3 tazas de agua que luego sea bebida, tiene poder para ayudar a combatir la retención urinaria y para pulverizar las piedras de la vejiga de la orina.·"
(Dioscórides, del primer siglo. DC, Libro V, cap. 154)

Posible "montaje" paleontológico, para coleccionistas de piezas espectaculares, en el que se ha reconstruido, artificialmente, el aspecto de un ejemplar de
Balanocidaris glandifera que, tras la litificación, hubiera conservado las radiolas dispuestas, ordenadamente, alrededor de su caparazón  

Imagen: http://www.fossilplanet.com/ficha_fosil.php?ref=E113&id=00000419

Además, como este tipo de espinas tenía una forma semejante a la de un hueso de aceituna, más o menos grueso, su forma ahusada y redondeada característica, fue comparada y asociada, supersticiosamente, con ciertos órganos humanos, relacionados con la fecundidad y la reproducción.
Las espinas que eran muy anchas, con forma de botijo, fueron comparadas y asociadas a los pechos femeninos. Por otra parte, las espinas o radiolas que eran más alargadas que anchas, se compararon y
asociaron con el falo masculino. Por ambos motivos, de parecido y de asociación, este tipo de radiolas fueron usadas como amuletos protectores de la reproducción humana, las más gruesas para potenciar la fertilidad y lactación, femeninas, mientras que las más alargadas, se usaron para combatir la impotencia masculina, problemas que como muchos otros, antiguamente se suponía, supersticiosamente, que podían ser causadas mediante brujería y por mal de ojo. 


Un par de radiolas de Balanocidaris glandifera, a la izquierda la de tipo "femenino" más hinchada, más menos, de aspecto mamario y a la derecha, la de tipo "masculino", más menos, de aspecto fálico  
Imagen: http://www.thefossilforum.com/index.php/topic/24477-casts/


Nota del traductor y adaptador:

Para completar el texto original, también se ha extraído alguna información, puntual, de la obra de Thenius, Erich & Vavra, Norbert. 1996. Fossilien im Volksglauben und im Alltag. Frankfur. Kramer

 

miércoles, 11 de abril de 2012

Un libro "revolucionariamente clásico" para regalar a jóvenes paleontólo@s, o no, el próximo 23 de abril "Día del Libro"


por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Dept. Medi Ambient i Ciències del Sòl. Universitat de Lleida.



Planet ocean. A story of life, the sea, and dancing to the fossil record  

Un libro escrito por Bradford Matsen e ilustrado por Ray Troll, publicado en 1994 por Ten Speed Pres, Berkeley, California.


El libro que hoy presentamos, después del tiempo que ha transcurrido, desde su primera edición, en el hoy ya lejano año de 1994, no pretendemos colarlo como si fuera una una novedad editorial. Nuestra única pretensión es dar a conocer, este divertido clásico, norteamericano, de iniciación a la Paleontología que quizá no es demasiado conocido en nuestro país.
La obra en cuestión es un libro conceptualmente ligero y muy atractivo visualmente, apto para toda clase de lectores: jóvenes y adultos, urbanitas y neorrurales, chicas y chicos, bebedores de cerveza, de tinto, de sidra, de txacolí y abstemi@s, "¿estudias o trabajas?", etc.. El único requisito imprescindible, para poder disfrutar de su entretenido e interesante texto, es que sus lectores potenciales posean un aceptable dominio de la lengua inglesa y, además, que no sean, especialmente, buenos conocedores de la apasionante ciencia dedicada al estudio y comprensión de la evolución de la Vida, en tiempos remotos.

“Raptor!”, pastel on paper, 19” x 25”, 1995, © Ray Troll

Leer este libro, en el que nada es ciencia-ficción aunque, a veces, pueda parecerlo, puede ser un placer, incluso para los adolescentes, a pesar de que la mayoría de lo que se narra en él, son sólo hechos sobre la Evolución. Porque aunque a los jóvenes les encanta aprender sobre muchas cosas diferentes, en el caso de la Evolución y de los fósiles, muy rara vez se sienten suficientemente motivados, como para dedicar su precioso tiempo, en ponerse a leer largos, densos y aburridos libros sobre estos temas. Pero este libro es muy diferente a los libros de divulgación más tradicionales, porque es ligero, fresco, colorido, y lleno de información muy interesante que es presentada de una forma atractiva, entretenida, sorprendente y  comprensible.

“The Lucky Fish Gets the Cheeseburger!”, mixed media on paper, 22” x 30”, 1993, © Ray Troll

Hace aproximadamente 600 millones de años, las primeras formas de vida compleja comenzaron a nadar en el salado océano de nuestro planeta. ¿Cómo evolucionó la vida desde las primitivas criaturas unicelulares hasta los evolucionados seres multicelulares terrestres? 

La búsqueda concienzuda de la respuesta a esa pregunta, realizada por una pequeña parte de los seres humanos, es la fascinante historia que recoge este libro, titulado “Planeta Océano” y subtitulado "Una historia de la Vida, del mar y del baile del registro fósil". Esta obra, muestra una parte de la evolución biológica, la de sus inicios, que incluye desde unos seres con aspecto de pez, como fueron el Pikaia y el pez pulmonado Eustheopteron, hasta llegar a algunos animales terrestres gigantescos, como fueron el Tyrannosaurus y el Parasaurolophus.

“Blast From the Past”, pastel on paper, 32” x 40”, 1995, © Ray Troll

Este libro narra un irreverente viaje, a través de cientos de millones de años de evolución biológica, se trata de un recorrido veloz y sin complejos, en el que se combinan, hábilmente, nociones de paleontología, geología, oceanografía e historia natural, anotaciones sobre peculiaridades del itinerario de viaje y observaciones de primera mano, recogidas por Brad Matsen, un paleontólogo aficionado, en su cuaderno de campo. En este viaje paleontológico, evolutivo e ilustrativo, que va desde Kansas hasta la Columbia Británica, se recorren los yacimientos fosilíferos más interesantes que existen a lo largo del recorrido. Todo el texto aparece cumplimentado con las extravagantes, oníricas  y coloridas ilustraciones de Ray Troll que, a menudo, consisten en unos fantásticos dibujos y unas atrayentes y divertidas pinturas, todo ello, realizados con técnicas mixtas.

“Jurassic Seas”, colored pencil on paper, 11” x 20”, 1993, © Ray Troll


 Matsen nos relata su viaje, junto al artista Ray Troll, lleno de emocionantes descubrimientos, entrelazando la información científica imprescindible de una forma muy didáctica. Brad y Ray, realmente, realizaron diversos viajes a muchos de los lugares que son descritos en el libro que son contados de forma entretenida, al amenizarlos con pequeños 
toques de humor personales, como la visión del mar cretácico, de Brad, cuando viajaban a través de Kansas, o el descubrimiento y la denominación de una especie totalmente nueva de pterosaurio, por Ray, o la comparación del goce sentido durante sus viajes de pesca, realizados conjuntamente y otras anécdotas semejantes, del tipo que tanto atraen la complicidad del lector. De esta manera, se llega a intimar fácilmente con la Historia de la Vida en la Tierra, gracias a las amables descripciones del narrador y las ocasionales y amenas, historias personales.

 “Cretaceous Road Dream” colored pencil on paper, 9” x 7”, 1993, © Ray Troll

 Matsen y Troll, destacan que todos nosotros somos descendientes de aquellos primeros peces que, hace unos 375 millones de años, salieron a tierra firme, dando origen, con este sorprendente hecho a todos los vertebrados terrestres, antiguos y actuales, incluidos todos nosotros.
La evolución biológica se muestra en el libro como un hecho imprevisible que ha surgido como resultado de una serie de extinciones en masa, del impensable triunfo, "a priori", de algunas improbables especies supervivientes, de ciertos buenos comienzos, luego fracasados que dejaron paso a otras especies aparentemente peor dotadas y, también, de posibles factores influyentes, todavía hoy, desconocidos y pendientes de resolución.

“Not in Kansas Anymore”, pastel on paper, 32” x 40”, 1993, © Ray Troll

El tema central del libro se indica claramente en la primera página: "La naturaleza no es un templo, donde todo está hecho y es inmutable, sino un taller en el que todo lo que se inventa, se pone a prueba y lo que no funciona es desechado". Matsen dedica el resto del libro a apoyar esta idea, explicando que la Vida no es el resultado de un diseño inteligente, perfectamente ejecutado y de funcionamiento impecable, sino de la acumulación de un motón de chapuzas para ir saliendo del paso, a pesar de que las especies vivientes parecen haber evolucionado ascendiendo por una escalera de progreso y perfección. Por el contrario, la evolución biológica ha resultado ser una condición ineludible para persistir en el escenario de la Vida, frente a los cambios ambientales que se han ido produciendo, sin un una dirección fija, ni un sentido prefijados, sino completamente al azar, pero lo único que se necesita una especie para persistir en el tiempo, es irse adaptando a los cambios radicales que, cada cierto tiempo, se van produciendo en el lugar del planeta en el que habita y conseguir sobrevivir, para luego poder dejar descendientes que lo sustituyan.

Sabemos que los animales domésticos y las plantas cultivadas, tienen ascendientes salvajes, a los que, generalmente, no se parecen demasiado y que producen descendientes que con cada generación sucesiva, son ligeramente diferentes, a sus progenitores y a sus hermanos y que continuarán siendo cada vez un poco más diferente, hasta que los descendientes más lejanos acaban por no parecerse, en nada, a la generación matriz original.

 “Trout Waiting for Dinosaurs to Go Away”,  colored pencil on paper, 11” x 10”, 1992, © Ray Troll

Además de la mayor o menor variabilidad genética de una especie, que le permite adaptarse mejor o peor a los cambios ambientales, existen ciertos procesos totalmente ajenos a las especies, como son algunas circunstancias evitables o inevitables que afectan a las especies, habiendo veces en que esta influencia externa le va a hacer bien o mucho bien, a toda la especie en su conjunto, mientras que en otras ocasiones, las circunstancias hacen que la especie sea empujada hacia un callejón sin salida que la saca fuera del escenario de la Vida. El medio ambiente funciona como el mercado de valores financieros – en el que con suerte se pueden amasar grandes fortunas, y en el que, también, la mala suerte ha hecho que se pierdan fortunas fabulosas. La metáfora del destino de una especie, como el aleatorio resultado de "tirar los dados", aparece varias veces a lo largo del libro.
El texto escrito por Matsen es sumamente entretenido, interesante, y muy informativo. En una de mis partes favoritas, del libro, describe el éxito de los trilobites, unos seres primigenios que sobrevivieron en los océanos paleozoicos de la Tierra, durante 300 millones de años:

 “Trilos by Fire”, pastel on paper, 19” x 25”, 1995, © Ray Troll

"Eran capaces de comerse cualquier cosa y de reproducirse en cualquier lugar, y se hicieron tan poco atractivo para los depredadores, como les fue posible. Todos tenemos algún familiar que se parece a ellos. Después de su éxito biológico y persistencia temporal [la de los trilobites], su estrategia evolutiva se ha convertido en una regla general de la evolución. Cuanto más se va especializando una especie, se va convirtiendo en menos capaz de afrontar el cambio cuando éste resulta inevitable y una vez que el cambio se ha producido, en su antiguo hábitat, éste ya no les resulta habitable" [...]. En otras palabras, por regla general, perduran más las especies generalistas que las especialistas, porque el progreso evolutivo, no es necesariamente una cuestión de mayor especialización [...] El noventa por ciento del éxito de una especie es, simplemente, saber mantenerse en el escenario de la Vida, mientras dura la función. Pregúntele sino a un artrópodo, como por ejemplo un trilobites o una cucaracha. [...] Bien es verdad que sólo con generalismos y vulgaridades, nadie consigue llegar al Carnegie Hall, con su violonchelo, pero una cucaracha no necesita de un violonchelo para llegar e instalarse en el Carnegie Hall." (p. 14).

“Cambrian Explosion”, pastel on paper, 19” x 25”, 1992, © Ray Troll

Este tono desenfadado, propio de una conversación entre amigos, es utilizado a lo largo de todo el libro y, realmente, funciona muy bien. El texto de Matsen nos recuerda el diálogo que siempre nos hubiera gustado tener, después de una clase, con un generoso y muy paciente profesor de biología, ese tipo de conversación que siempre deseó mantener, pero que nunca pudo llevar a cabo. Matsen trata temas muy difíciles de entender de modo diferente a como lo haría un científico, y los va explicando de una forma muy comprensible, pero sin llegar a simplificarlos tanto que puedan resultar un insulto a la inteligencia del lector, un poco informado.

“Paleo-Fishing Charters”, pastel on paper, 19” x 25”, 1993, © Ray Troll

Sugiere incluso divertido métodos mnemónicos para recordar el orden de las diversas épocas geohistóricas que constituyen los periodos Paleozoico y Mesozoico ("Crying over sleeping dragons may puzzle people, terrify, (or) joyfully convert") así como del  periodo Cenozoico ("Palaeontologists eat only murky plankton porridge hot"), evidentemente, cuando estas frases, originalmente en inglés, se traduce al castellano pierden su función nmotècnica original, pero con un poco de imaginación ibérica pueden ser remplazadas con el mismo efecto didáctico….

Por supuesto, no hay que perderse la maravillosa parte artística del libro. Ray Troll es un ilustrador meticuloso e imaginativo, y su sentido del humor, tan poco convencional, está perfectamente de acuerdo con el espíritu desenfadado del libro. Por ejemplo, su ilustración representando las dudas de un pez pulmonado, al salir a tierra, fuera del agua, que titula, "Fuera del cieno y nacido para cruzarlo".

“Out of the Ooze and Born to Cruise”, linoleum block print on paper, 12” x 12”, 1992, © Ray Troll

Tampoco hay que perderse sus imaginativos "falsos anuncios" como el de un reloj de pulsera que mide el tiempo geológico; o el de la Sopa Primordial de la marca Burgess; ni el del gran vino francés, denominado “Chateau Mosasaurio”. Pinturas al pastel y dibujos, muy detallados, están esparcidos por todas partes y contribuyen a que el precio del libro, valga la pena, ya sólo por su calidad intrínseca.


El libro de Matsen y Troll, consigue producir en el lector, simultáneamente, un efecto de asombro y de emoción, mediante su participación imaginaria en un viaje informativo y mágico que es mucho más divertido de leer y más fácil de entender que aquellos otros textos científicos comunes, que se ocupan de explicar las mismas cuestiones científicas, de una forma mucho más seria, completa y respetable, pero también de una manera mucho más árida, extensa y difícil de asimilar, por parte de los lectores no iniciados.

“Devonian D-Day”, pastel on paper, 32” x 40”, 1992, © Ray Troll

El difunto Carl Sagan decía que la divulgación científica, siempre, debe ser "user-friendly", es decir, atractiva y de fácil comprensión y nunca debe ser presentada utilizando la jerga habitualmente usada por los científicos. Sagan decía que todas las personas, en general, deberían poder tener acceso a los últimos descubrimientos científicos, de una forma atractiva y  comprensible, si viviera, C. Sagan se sentiría orgulloso del libro “Planet Ocean”.

Este libro es una excelente introducción a la Evolución, a la Paleontología, a la Biología marina, y/o a la Oceanografía, realizada de manera divertida y seria, a la vez. Al final del libro, se tiene la sensación de que es una lástima que el libro se termine. Cuya lectura, a pesar de que condensa en su interior 650 millones de años de Historia de la la Vida sobre la Tierra, acaba resultando una experiencia muy gratificante.
Se trata de una obra altamente recomendable que sugerimos, con mucho 
entusiasmo, que sea puesta al alcance de sus hij@s, sobrin@os, niet@s, ahijad@s, cuñad@s, prim@s, etc., especialmente, si tienen algún interés por la ciencia y muy especialmente si ese interés apunta hacia la paleontología.
Hay que felicitar al autor del texto y al ilustrador, por haber conseguido realizar una obra genial que estoy seguro que puede resultar muy útil para reclutar entre los adolescentes que lo lean, a l@s futur@s paleontólog@s de la próxima generación. 

“The Family Tree”, pen and ink on paper with digital color, 18” x 22”, 1994, © Ray Troll



PARA PALEOMUSICADICT@S:

Cuando, en 1995, se publicó el libro al que hemos dedicado esta entrada, la Academia de Ciencias de California, en San Francisco, convidó a Ray Troll a exponer su trabajo gráfico en una exposición titulada “Bailando sobre el registro fósil", en el Smithsonian Museum, a Ray, músico aficionado, le quedó claro que necesitaba una banda sonora genial, compuesta de temas musicales inspirados en el contenido científico de la exposición y que se pudieran escuchar en los pasillos del el gigante de los museos de Historia Natural, norteamericanos, sin causar la distracción del público asistente.

“Dancing top the Fossil Record”, linoleum block print on paper with watercolor, 18” x 24”, 1994, © Ray Troll
Ilustración que luego fue utilizada, ligeramente modificada, para la carátula del CD

Ray contactó con su colega, Russell Wodehouse, líder del grupo musical “Ratfishs Wranglers" que fue quie escribió la música y la mayoría de las letras. En muchas de las canciones se pueden escuchar grandes perlas de la sabiduría científica, colo las de mi querido amigo el Dr. Rainer Zangerl, en un tema llamado ‘Extinction’s Drums’, del Dr. John McCosker sobre los ataques de los tiburones en ‘The One You Can’t See’, del Dr. Jacques Gauthier sobre la evolución en ‘Seconds in a Lifetime’ y en ‘Chain of Being’ y también del artista y buscador de fósiles y Chuck Bonner, en ‘Planet Ocean’.

 Carátula del CD: “Dancing top the Fossil Record”



Cliqueando aquí se pueden acceder al web promocional y escuchar, íntegramente, dos de los cortes mencionados, anteriormente: 'Seconds in a Lifetime', con la "participación" del Dr. Jacques Gauthier, actualmente, en la Universidad de Yale, y: 'Dancing to the Fossil Record', usado para promocionar el lanzamiento CD.





PARA ADMIRADORES Y SIMPATIZANTES DE LA OBRA DE RAY TROLL o para curios@s impenitentes:
Si las ilustraciones del libro que te hemos mostrado, te han parecido pocas y quieres echarle un ojo a algunas más, solo tienes que clicar sobre le título que te interese, ¡ Así de fácil!:

                                                                                  .... and many more!  
Porque esta obra es, parcialmente, revisable en "Google books"

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