martes, 24 de enero de 2012

“Huevos de serpiente y lenguas de dragón” (8) (Schlangeneier und Drachenzungen)

Fósiles usados por la medicina popular y la magia defensiva, antes de 1950, en Austria y algunas zonas limítrofes, de países vecinos (Continuación, 8ª parte)

Autor del texto original, en alemán, Dr. Julius Georg FRIEBE, del Museo de la Naturaleza del Estado Federal de Vorarlberg (Vorarlberger Naturschau), en Dornbirn (Austria).

Traducción y adaptación al español, del texto original alemán, realizada por Heraclio ASTUDILLO-POMBO, Dept. de Medi Ambient i Ciències del Sòl, Universitat de Lleida.


Creencias y prácticas populares relacionadas con algunos tipos de fósiles, considerados como “piedras curativas” (Heilsteine) o “piedras protectoras” (Schutzsteine) (3)

Las huellas de “La cacería salvaje” ("Die Wilde Jagd"), marcadas sobre las rocas.

Antiguamente se creía que cuando
los "druden", (término ambiguo que engloba espectros, duendes, pesadillas, brujas, elfos y demonios) realizaban sus maléficas correrías nocturnas, por las montañas de los Alpes, dejaban su huellas marcadas, prodigiosamente, sobre la superficie de las rocas en las que habían puesto sus pies. 
Los antiguos habitantes de la zona alpina de Austria, a partir de la observación e interpretación de la forma de estas curiosas y extrañas "huellas diabólicas", pudieron "descubrir" que esta clase de espíritus nocturnos, malignos (los "druden"), no tenían los pies como los humanos. La extraña forma de sus pies podía coincidir con la que era característica de muy diversos tipos de animales salvajes que incluían desde la forma de los pies de las grandes aves rapaces, hasta la de las pezuñas de cabra, ciervo o vaca.


Grabado en madera, de época renacentista, representando al rey Salomón, en una audiencia real concedida a diversos tipos de demonios, los cuales le están transmitiendo conocimientos mágicos. Obsérvese que los pies de los demonios que resultan visibles, todos muestran aspecto no humano, semejantes a los de diferentes animales: cabra, equino, depredador carnicero 
Imagen: Solomon the magician 


Posiblemente lo que sucedió es que, los supersticiosos montañeses austriacos, empujados por su falta de conocimientos, sus mitos ancestrales y su fantasía, interpretaron ciertos tipos de icnitas, impresas en la roca, y las secciones de diversas clases de de conchas y caparazones de invertebrados marinos, , fósiles, como si fueran auténticas marcas de pisadas diabólicas
Debido a esta clase de ingenuas creencias supersticiosas, en ciertos lugares de la zona alpina austriaca, en donde eran muy abundantes ciertos tipos de conchas de moluscos fósiles con aspecto de pisada de bovino, en algunos bloques de roca y en determinados niveles de distintos afloramientos calizos, se creyó de forma muy generalizada que eran las huellas dejadas por el paso nocturno, frecuente o en tropel, 
por aquel lugar de los malos espíritus.
Con mucha menor frecuencia, en algunos otros lugares de Austria, los mismos tipos de fósiles fueran interpretados como las marcas diabólicas producidas por el impacto del rayo, supuestamente, originado por el diablo....
Este tipo de creencias supersticiosas hicieron que los lugareños evitase pasar por aquellos lugares que estaban "marcados por el diablo", especialmente, en horario nocturno y crepuscular.

Anormal concentración de marcas en la roca, con forma de pezuña, que parecerían indicar el lugar en el que se han reunido un grupo de "seres sobrehumanos", dotados de pie bovino o caprino.
Dibujo esquemático, representando un conjunto de conchas de pelecípodos megalodontidos del género Conchodon infraliasicus, dispuestos en posición de vida, por eso están agrupadas y todas seccionadas, paralelamente, al plano de estratificación. El esquema fue dibujado a partir de una losa pulida, existente en el Museo de Historia Natural de Viena, la muestra real procedía de la zona montañosa, austriaca, de Tennengebirge (Extraido de Zapfe, 1957).
Imagen:
 Fossil shells sections 


El ejemplo austriaco más conocido de fósiles asociados al paso de malos espíritus nocturnos por unos determinados lugares, es el de las secciones de las grandes conchas de diversas especies de bivalvos megalodontidos(Hippuritoidea), que resultan muy abundantes en la meseta caliza, alpina, de Dachstein 
Ese tipo de conchas bivalvas, son de un gran tamaño, suelen superar los 10 cm., de longitud y con frecuencia alcanzan los 15 cm., no siendo raro que lleguen a alcanzar los 20 cm. 

Bloques diagrama mostrando, a la derecha, cinco conchas de diferente tamaño, denominadas Kuhtrittmuscheln, hace millones de años, en posición de vida, semienterrada en el lodo del fondo marino y, a la izquierda, como secciones transversales que es tal como se pueden ver en las superficies rocosas, en la actualidad 
Imagen:  Thenius & Vavra, 1996


Las secciones transversales de este tipo de conchas, incluidas en la roca desgastada y pulida por los hielos glaciares, muestran una forma acorazonada que recuerda mucho la forma del contorno de una pezuña de vaca, razón por la que se asociaron con las "huellas petrificadas", dejadas por la pisada del algún tipo de ganado bovino que pasó por ese lugar, hace miles de años, por este motivo en tiempos modernos, se les conoce 
en el dialecto alemán local como "Kuhtrittmuschel", es decir, “concha pezuña de vaca”.

Aspecto cordiforme del molde interno, en vista lateral, de un ejemplar de Megalodus sp., que con este particular punto de vista, adquiere una forma que recuerda, claramente, la típica forma de una pezuña de vaca, ciervo o cabra o de un molde de su huella, petrificada.
Imagen: megalodon

Antiguamente, cuando se ignoraba que se trataba de conchas fosilizadas, a este tipo de conchas fósiles que aparecían incrustadas en la roca caliza, en forma de marcas o huellas de vaca se les llamaba “Kuhtritten”, es decir, “pies, pezuñas o pisadas de vacas”. 

Debido a que en aquella época y lugar, la gente carecía de los más mínimos criterios racionales para poder interpretar esas marcas, como conchas fósiles, las interpretó como las huellas dejadas, al pasar por aquel lugar, por los malos espíritus nocturnos, componentes de la llamada "Cacería salvaje".
Según la creencia popular, era una horda infernal formada por “almas condenadas” y demonios, que en determinadas noches del año, solían atravesar el cielo nocturno, ruidosamente, armando una gran algaravía (hoy día sabemos que, en realidad, se trata de grandes bandadas de aves migratorias, como ocas o grullas, desplazándose hacia el norte o hacia el sur, según la época del año). 

Pintura de Peter Nicolai Arbo, titulada "Åsgårdsreien", representando, artísticamente, una versión épica de la horda de espectros nocturnos, desplazándose, mágicamente, por los aires
Imagen:
 
la caceria salvaje

Se contaba que la horda diabólica, circunstancialmente, descendían a tierra, para capturar a los viajeros, incautos o pecadores, que viajaban de noche y no estaban protegidos bajo un techo, para capturarlos e incorporarlos a la horda diabólica. Estos descensos terrestres eran la razón por la que, en ciertos lugares del país, sobre la superficie de ciertos bancos de caliza, aparecían marcadas las huellas de su paso.

Grabado representando la escena de "la la bendición de las balas mágicas", en la cañada del Lobo, con la pavorossa aparición de la "Horda Salvaje" cruzando el cielo, por encima de los dos protagonistas, en el segundo acto de la ópera "Der Freischütz" de Carl Maria von Weber 
Imagen: Die Wilde Jagd

No sabemos que a este tipo de fósiles se les haya atribuido ningún uso terapéutico, específico, tal vez porque, acostumbran a encontrarse demasiado fragmentados y dañados por la meteorización, como para poder encontrar alguno completo, cuyo buen aspecto, pudiera haber inducido a inspirar alguna creencias sobre posibles virtudes mágicas y usos provechosos

Sabemos que en los Alpes bávaros, en Alemania, hasta tiempos relativamente recientes, los vaqueros de la zona alpina, utilizaban bloques de piedra caliza en los que hubiera una gran concentración de este tipo de marcas, supuestamente mágicas o diabólicas, para formar con ellos una parte de los muros o de los fundamentos de sus cabañas estivales, en las zonas de pastos de alta montaña. 
El motivo del "uso arquitectónico" de este tipo de fósiles fue que se creía que tenían poder mágico para repeler y mantener alejados a los malos espíritus. Por esta razón fueron usados como remedio preventivo para mantener alejados del lugar del campamento a la mala suerte y las desgracias que ella puede acarrear. Para defenderse contra los maleficios procedentes de la brujería que, antiguamente, se creía que era la causa de muchos problemas de la salud de los pastores, así como de la de su ganado, así como el origen de la malogración de la conservación de sus productos lácteos y de guiar hacia el pastor o su rebaño el impacto del los rayos generados durante las violentas tormentas de verano.


"Primera piedra", con una marca del tipo llamado"Kuhtritt", bien visible, formando parte del muro de fundamentación, de una vieja cabaña de vaqueros, construida en la zona de pastos de alta montaña, en el lugar de Lainl, del municipio alpino de Jachenau en los Alpes bávaros (Alemania) 
Imagen: Megalodonten 


En la Alta Baviera, según información del Dr. Helmut Mayr, del Museo de Paleontología de Munich, las secciones transversales de los grandes bivalvos megalodontes, del Triásico Superior, se conociero antiguamente, como "Hirsch", es decir, "(huella de) venados", pero con mucha mayor frecuencia se les llamaba "Kuhtritt", es decir, “(huella de) vaca”, mientras que en la zona de Franconia, se referían a ellos como "Geißenfüße", es decir, “pisadas de cabras”.
Siendo considerados, en la mayoría de todos esos lugares, como los marcas dejadas por el paso de "Die Wilde Jagd", es decir, "La cacería salvaje" o como las huellas de las "Wildfrauen", es decir, las "mujeres salvajes", unos personajes femeninos, legendarios, que eran un residuo cultural de una antigua divinidad pagana, similar a Diana cazadora de la mitología romana que, según la creencia popular, habitaban en la espesura de los bosques de montaña y se entretenía cazando fieras...y a incautos humanos que, imprudentemente, se aventuraban a transitar en solitario, por aquellos agrestes lugares.

Todas las denominaciones populares, anteriores, ponen en evidencia la antigua crencia popular de que los espíritus del bosque, como los elfos, las mujeres salvajes, los Druden y los demonios, formas cristianizadas de los antiguos sátiros mitológicos, no tienen los pies como los de los seres humanos, sino como los de cierto tipo de animales.

Grabado en madera, del siglo XVII, representando a un sátiro, en actitud de estar amenizando, con su instrumento musical, un baile de ninfas. Este tipo de evento mitológico, de tipo orgiástico, posteriormente, sirvió para imaginarse, organizar o describir, los sucesos que eran típicos de los akelarres o reuniones de brujas y brujos, presididas por el diablo que se produjeron o se imaginaron, entre los siglos XVI al XVIII, en Europa.

Los fósiles responsables de todas estas antiguas y curiosas creencias y prácticas populares, propias de los habitantes de las zonas alpinas, eran las secciones transversales de las grandes conchas fosilizadas de unos grandes bivalvos gregarios, de los géneros Conchodon y Megalodon, causadas por la erosión glaciar sobre determinados niveles, de aquellos estratos calizos, en los que se habían acumulado las conchas marinas, cuando el material original formaba capas de blandos, finos e inconsitentes sedimentos del fondo marino.

En los Alpes austriacos, en la meseta caliza de Dachstein, el tipo de bivalvo megalodontido, más típico es la especie Conchodon infraliasicus, sin embargo en la zona de Hauptdolomite, los megalodontidos predominanantes pertenecen a la especie Megalodon gümbeli. Se trata, en ambos casos, de dos tipos de grandes bivalvos, de hasta 10 a 15 cm de longitud, pero que con frecuencia llegaban a alcanzar longitudes de 18 a 20 cm., y que aparecían, y todavía aparecen, en grandes cantidades, por ser gregarios, en las calizas del Triasico superior, apareciendo vinculados a los niveles que van desde el Noriense hasta el final del Rhaetiense (215-205 MA).

Paisaje calizo, de la meseta austriaca de Dachstein, mostrando las gradas de piedra, en cuya superficie pulimentada por los glaciares, se suelen encontrar las legendarias marcas, antes mencionadas. Fotografía original de David Bressan
Imagen: 
history of geology

Grandes conchas fósiles de ese tipo se suelen encontrar incluidas, en determinados niveles de ciertas capas de caliza, existentes por toda la cordillera de los Alpes, no sólo en la meseta austriaca de Dachstein, sino en otros muchos otros lugares alpinos de Austria, Alemania, Italia e, incluso, en los Cárpatos. Pero en la meseta austriaca de Dachstein, es la zona europea en donde se hallan en una abundancia más extraordinaria.


En la zona alpina italiana, de las Dolomitas, ambos especies de bivalvos megalodontidos, también han dado origen a creencias, leyendas y nombres populares, más o menos similares, pero esa es otra historia.... que abordaremos en el futuro cuando tratemos sobre algunos casos característicos de la etnopaleontología italiana


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