domingo, 19 de octubre de 2014

Grandes huesos fósiles, mitos y leyendas de gigantes (3)

por Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida


Misterios en torno a un fragmento de hueso fósil, extraordinariamente escurridizo y popular, hallado en un yacimiento arqueológico, griego, de la Edad del Bronce final.  (Parte 1)

Sobre el denominado "hueso Nicoria" o "hueso de Nijoria 


Según los primero trabajos científicos que lo mencionaban, se trataría de un fragmento de hueso, fosilizado, de unos 15 cm. de longitud de color marrón oscuro y muy pesado para su volumen, correspondiente a la parte distal del fémur derecho de un gran mamífero prehistórico, de identificación incierta.

Imagen del fragmento óseo fotografiado y marcado con el nº 16 que aparece representado en el angulo inferior, derecho, de la lámina 6-2, (p. 288). En la leyenda de la página anterior, aparece identificado como: "16. Distal end of fossil elephant femur, K25 Ibc"
Imagen: Excavations at Nichoria in Southwest Greece. Volume I. Site, Environs, and Techniques


Un nombre singular para un hueso singular

El curioso nombre de "hueso de Nicoria" o "de Nijoria", según los gustos de los traductores, al castellano, del nombre original griego Νιχώρια, que fue asignado por algunos arqueólogos, paleontoarqueólogos y etnopaleontólogos, a partir de la década de 1970, al controvertido fragmento de hueso fósil, hallado en las excavaciones de un asentamiento griego de 3000 años de antigüedad, se debe a dos circunstancias ambientales particulares. La primera al hecho de haber sido hallado en la excavación de un antiguo asentamiento micénico, de nombre original incierto, establecido sobre una cresta rocosa situada entre los actuales pueblos de Karpofora y Rizomilo, cuyo nombre moderno era el de Nijoria. Ese topónimo orográfico determinó el nombre impuesto a las ruinas del asentamiento helládico y al yacimiento arqueológico excavado. La segunda razón para darle un nombre tan particular como contundente, la constituye el hecho de ser el único hueso de los miles que fueron hallados, (R. Sloan dice que se recogieron e identificaron 30 m3) que no pudo ser identificado, con precisión y certeza, suficientes, pues  hasta veinte años más tarde, en el otoño de 1998, no se supo con la precisión y certeza, suficientes, cuál era la especie animal de la que había formado parte millones de años atrás


Mapa, esquemático, de situación del antiguo asentamiento de Nijoria, en la costa del golfo de Mesenia, en la zona occidental de la península griega del Peloponeso
Imagen: Hesperia, 41 (2): 218–273

En mi opinión, la persona que más a contribuido a que fuese identificado y a popularizar este fragmento óseo, fósil, ha sido, sin ningún género de dudas, Adrienne Mayor, investigadora y divulgadora del folclore naturalista antiguo, relacionado con la mitología clásica de la Cuenca mediterránea oriental, característico de la antigua Grecia. pues lo dio a conocer, al gran público, primero en su libro "The Firts Fossil Hunters" (2000) y luego en artículos, entrevistas y conferencias, "rematando la faena", de forma espectacular en 2011, coincidiendo con la salida al mercado de la novena edición del libro antes mencionado, con nueva introducción y nuevo subtitulo.

 
1972. Procede de un elefante del Plioceno...

Como ya se ha dicho antes, se trata de un objeto arqueológico de naturaleza ósea y el nombre hace referencia a su lugar de procedencia. El nombre toponímico "hueso Nicoria" o "hueso de Nijoria" ha circulado, desde 1972, por los ambientes arqueológicos y arqueopaleontológicos relacionados con las excavaciones en la región griega de Mesenia Occidental, para identificar a este fragmento de hueso fósil.  
El hoy popular y famoso fragmento de hueso, fosilizado, fue dado a conocer en los ambientes relacionados con la arqueología griega antigua, por primera vez, por el arqueólogo norteamericano William A. McDonald en 1972. Citado en un extenso articulo publicado en la revista de arqueología griega Hesperia, 41 (2): 218–273, en donde afirmaba que tal hueso, posiblemente, había pertenecido a alguna especie de elefante, prehistórico, de aquellas que habitaron la región griega del Peloponeso, durante el Plioceno.

Dibujo esquemático representando la reconstrucción del paisaje abrupto, de hace 3000 años, en el que se instalaron los primeros "nicorianos". En primer término la cresta rocosa y sobre ella el antiguo asentamiento micénico, cuyos restos hoy son denominados sitio o yacimiento arqueológico de Nijoria
Imagen: Excavations at Nichoria in Southwest Greece. Volume I. Site, Environs, and Techniques

El articulo de W. McDonald es una introducción general y global, a los artículos más especializados y particulares de otros expertos de la expedición de la Universidad de Minnesota a Mesenia (Grecia). Informaba de forma amplia, sobre los planteamientos y metodos, así como de los resultados obtenidos en los estudios realizados durante las 3 primeras campañas anuales (1969-1971), de excavaciones arqueológicas, estivales, realizadas por un grupo de arqueólogos norteamericanos de la Universidad de Minnesota.  
Como novedad innovadora, por primera vez y por influencia de W. McDonald, principal promotor de la Expedición arqueológica de la Universidad de Minnesota a Mesenia, entre 1969 y 1975, al personal y planteamientos típicos de especialistas en historia y cultura griega clásica, se incorporaron nuevos planteamientos y personal relacionados con las Ciencias Naturales y Sociales y las Humanidades, cuyas aportaciones contribuyeron a planteamiento novedosos y a resultados exitosos, debido los planteamientos y métodos interdisciplinarios, conjuntos. 

Ingenioso sistema para obtener vistas fotográficas aéreas, de forma autónoma y económica, mediante una cámara fotográfica colgada de un globo de hidrógeno, cautivo, que se podía supender a las alturas requeridas por cada ocasión. En la fotografía se ve a J. Whittlesey el operador fotográfico, sujetando el invento, a punto de comenzar una serie de tomas. 
Imagen: "Excavations at Nichoria, 1969-71" 

El grupo de investigadores norteamericanos se desplazaron desde EE. UU, hasta un remoto lugar, de la Grecia rural sureña, situado en la costa del Golfo de Mesenia, en la región griega de la antigua Mesenia, en el Peloponeso, donde trabajaron en colaboración con unos pocos colegas griegos, relacionados con la American School of Classical Studies at Athens

W. McDonald, en la sección correspondiente a los hallazgos de huesos y dientes de animales, sucedidos en las campañas de 1969 a 1971, titulada "Animal Bones", recogidos y estudiados con la finalidad de conocer aspectos particulares de aquella comunidad micénica de 3000 años atrás, relacionados con la ganadería, la caza, la pesca y la alimentación, dice escuetamente:  "distal portion of the femur of a fossilized elephant."  
Evidentemente se refiere al hueso que posteriormente será denominado en los ambientes arqueológicos "el hueso de Nijoria".

De ese mismo articulo de W. McDonald, también resulta muy interesante el siguiente párrafo, contenido en la sección de las conclusiones finales (p 270):
"De cierto interés es el descubrimiento de la porción distal de un fémur de elefante, porque ha sido encontrado en un contexto arqueológico. El animal representado es una forma, extinta, probablemente del Plioceno que antiguamente vivió en la zona. Es evidente que algún habitante prehistórico de Nijoria tuvo que recoger y llevar hasta su asentamiento el fragmento de hueso fósil, tal vez atraído por su densidad  o sorprendido por su aspecto." 

Montaje comparativo de forma y dimensiones: a la izquierda, fémur completo de adulto humano y, a la derecha, fémur de elefante pleistoceno, adulto, de la especie  Palaeoloxodon antiquus. En la parte inferior, está situada la zona articular de la rodilla, equivalente al fragmento hallado en el sitio de Nicoria
Imagen: Adrienne Mayor & Princeton University Press. The First Fossil Hunters: Paleontology in Greek and Roman times.

Según relata el propio W. McDonald, en la campaña de 1969 todos los huesos de animales, hallados en el yacimiento de Nicoria (o Nijoria), fueron cuidadosamente etiquetados, empaquetados y almacenados, pero no fueron estudiados por falta de expertos en arqueozoología. 
En la campaña de 1970 se pudo disponer la arqueozoóloga Ingeborg Westfall fue la experta que comenzó la tarea sistemática de limpieza e identificación del material. En la campaña  de 1971 fue el arqueozoólogo Donald Wolberg quien se encargó de la identificación del material óseo hallado por l@s arqueólog@s. 
Se desconoce en cuál de las tres campañas se produjo el hallazgo del denominado "hueso de Nijoria" por no haberse encontrado ninguna referencia, explicita, a tal acontecimiento, ni a qué arqueozoólogo fue el responsable de tal identificación provisional. 

Según comenta A. Mayor, los zooarqueoólogos de la expedición, en la segunda y tercera campaña, Ingeborg Westfall (1970) y Donald Wolberg (1971) sólo eran expertos en fauna griega moderna y, además, su enfoque identificador estaba centrado, fundamentalmente, en el reconocimiento de huesos de fauna doméstica y salvaje de utilidad alimentaria. Eso explicaría porque confundieron unas valvas fósiles de ostras y vieiras del Plioceno, con residuos alimentarios contemporáneos, este error fue puesto de manifiesto y corregido por el paleontoarqueólogo David Reese (1992). 

Lámina 6-13, titulada "Shark tooth and typical molluscs", los objetos nº 6. Pecten species
 y nº 8a y 8b. Ostrea edulis, no fueron reconocidos como fósiles, sino confundidos con residuos alimentarios de los pobladores. En realidad, sin finalidad alimentaria, habrían sido recogidos como rarezas o curiosidades...
Imagen:
Excavations at Nichoria in Southwest Greece. Volume I
 
Se puede leer en "Zooarchaeology of Nichoria" (Sloan & Duncan, 1978: 60) un párrafo bastante clarificador: 
"Un estudiante de postgrado, entrenado en osteología y trabajando bajo la dirección de Sloan (en Minnesota), estuvo siempre presente en el sitio arqueológico después del primer año (1969)."  
Es decir, el trabajo de reconocimiento de los huesos de animales, "in situ", recayó sobre historiadores, previamente, entrenados en ese tipo de trabajo, y no en zoólogos. Las identificaciones se hacían, remotamente, dirigidas y supervisadas por el zoopaleontólogo R. Sloan, desde los EE.UU.
También en "Autobiography of Robert Evans Sloan", de abril de 1996, encontramos otro párrafo bastante clarificador:  
"Durante los años anteriores (1968-1973) se había acumulado una enorme cantidad de huesos de animales que necesitan ser identificados. Varios estudiantes habían intentado identificarlos, con pocas posibilidades de mantener el ritmo de la excavación."
Es decir, las personas ocupadas en tareas de reconocimiento de huesos de animales excavados, "in situ", debían ocuparse de los trabajo de excavación en las áreas asignadas, durante cada una de las diferentes campañas.

Resulta bastante evidente que las deficiencias en formación zoológica, e inexperiencia en reconocimiento de fauna fósil, podrían haber sido la razón de que tampoco supieran asignar una identidad zoológica y cronología, concreta, al fragmento del gran hueso fósil hallado en Nicoria.  Parece ser que tan sólo pudieron afirmar que el extraño fragmento óseo, de unos 15 cm. de longitud, era la parte distal del fémur derecho de un gran mamífero, prehistórico, que debió haber habitado la zona sur de Grecia, bastantes miles de años atrás, tal vez, hasta más de un millón de años antes. 

Área de clasificación, estudio e identificación de los huesos y dientes de animales excavados en el yacimiento de Nicoria. A la derecha la entrada al sótano convertido en almacén, estudio y laboratorio fotográfico
Imagen: Excavations at Nichoria in Southwest Greece. Volume I.

La antigüedad del "hueso de Nijoria" como "objeto cultural" no pudo ser establecida por los arqueólogos estadounidenses, con gran precisión y seguridad, debido a haber sido hallado en una zona en la que materiales de diversas épocas aparecieron mezclados y revueltos. Tuvo que ser situado, en un periodo histórico amplio comprendido entre la Edad del Bronce final y la del Hierro inicial
(1300 a 800-700 a.C.). Tampoco se le pudo asignar ninguna posible utilidad o función social.

El propio "Bob Sloan", en su Autobiografía de 1996, afirma que pisó el terreno griego, en el que se realizaba la excavación de Nicoria, por primera vez, en agosto de 1974, es decir, dos años más tarde de la primera cita escrita que menciona e identifica el "hueso de Nijoria". También dice que, permaneció en el yacimiento, únicamente, entre el 1 y el 20 de agosto y que tuvo que identificar una gran cantidad de huesos, acumulados durante los seis años de excavaciones, anteriores, y que en los trabajos le ayudó Mary Ann Duncan.

¿Entonces, cuál o quién fue la fuente de información, innominada, sobre la que se basaron las afirmaciones del arqueólogo W. McDonald, sobre la naturaleza elefantina del fragmento  de hueso? Puesto que W. McDonald por su formación y especialización, no debía saber lo suficiente sobre paleontología de vertebrados, ni sobre anatomía comparada de mamíferos terciarios para llegar por sus propios medios a tal grado de precisión identificatoria en aquella muestra atípica...

Cubierta del volumen 1 de la serie de 3, dedicados a exponer los planteamientos, métodos y resultados de la Expedición de la Universidad de Minnesota a Messenia, en el asentamiento de Nijoria.  Contiene toda la información relativa a los aspectos y elementos más naturalistas del yacimiento, obtenidos mediante procedimientos científicos.
Imagen: Excavations at Nichoria in Southwest Greece. Volume I: Site, Environs and Techniques.

El aparente misterio se desvanece, inmediatamente, al leer en la introducción del capítulo titulado "Zooarchaeology of Nichoria", publicado  en 1978 el siguiente párrafo:
"Un estudiante de postgrado, entrenado en osteología y trabajando bajo la dirección de Sloan, estuvo siempre presente en el sitio arqueológico, después del primer año (1969). Ingeborg Westfall y Donald L. Wolberg estsuvieron como personal osteólogos en 1970 y 1971-1972, respectivamente. En 1973 y 1974, Duncan fue el osteólogo residente y conjuntamente con Sloan en 1974." 
Es decir, el osteólogo verdaderamente experto y finalmente responsable de todas las determinaciones zoológicas de huesos y dientes animales, hallados en el yacimiento de Nicoria, desde 1969 hasta 1975, durante todo el periodo de excavaciones fue R. E. Sloan y, por lo tanto, él debió ser quien tuvo que informar a W. McDonald cuando redactó su articulo publicado en la revista Hesperia, en abril de 1972.


1978. Es un hueso de elefante, pero podría ser del Plioceno o del Mioceno...

Según contaba la investigadora de la Universidad de Princeton, Adrienne Mayor, en la primera edición de su libro "The Firts Fossil Hunters" (2000), cuando en la primavera de 1998, se hallaba documentando, concienzudamente, su hipótesis "mitico-etnopaleontológica, greco-romana", para los grandes huesos fósiles de la Cuenca Mediterránea, pues ya había empezado a redactar el mencionado libro que al cabo de dos años la catapultaría a la fama, halló la primera referencia escrita al "hueso de Nijoria". Sucedió leyendo la parte del informe arqueológico dedicada a los restos de animales hallados en el yacimiento de Nicoria titulado "Zooarchaeology of Nichoria" de R. E. Sloan & M. A. Duncan, incluído en el vol 1 de los tres que componían la memoria "Excavations at Nichoria in Southwest Greece", publicados en 1978, se encontró con que el paleontólogo Robert E. Sloan, profesor de Geología y Palentología de la Universidad de Minesota, hacía mención a que se había hallado un fragmento de fémur de elefante prehistórico, de Plioceno o del Mioceno. 
En el capítulo titulado "Zooarchaeology of Nichoria", firmado por Sloan, R. E. and Duncan, M. A., 1978, en el apartado final titulado "Invertebrates and Miscellaneous Animal Remains" (p. 70), aparece la confirmación de lo dicho por A. Mayor, en el siguiente párrafo: 
"Finalmente, hay que mencionar una porción del fémur fósil de un elefante del Plioceno o Mioceno (Lám. 6-2) que se recuperó a partir de un depósito de materiales revueltos de edades mixtas, en la trinchera K25 Ibc. Era, claramente, un objeto voluminoso que se llevó hasta la Acrópolis (de Nijoria), como una curiosidad."

Plate 6-2. Typical elements of cow, worked bone, and a fossil elephant bone, all x 1/2 except 10 and 16 x 1/3.
1. Horn core, L23 Pfg level 12, 1763, LHIIA
2. Horn core L23 Ukl 2120, DAI II
3. Left pelvic fragment, M22-II 134, LHIIB
4. Left jaw ramus in two fragments, medial view above, lateral view
below, 5; anterior end of right ramus, same individual,
M23 Akl 3384/3, DAI
6. Distal end of left tibia, K25 Gbc, level 2, 877, Byzantine (Area II)
7. Left calcaneum, M22-II, 134, LHIIA2-B
8. Cuneiform, L23 FGop, level 2, 3214/1-6, MHI
9. Naviculocuboid, K25 Ibc lot 985, LHIIIB2
10. Proximal end of right radius, L23 FGop, level 2, 3224/6, MHI
11. Proximal end of right metacarpal of cow, sawed off with metal saw,
L23 DEn, level 6, 4060/SW, MHI
12. Cow phalanx with cut marks, L23 Rj 4142/a, Byzantine (Area IV)
13. Cow long bone fragment with hack marks, L23 Qfg
level 7, 3262/4, LHIIIA
14. Bone fragment with hack mark, K25 Ibc, level 2, 985, LHIIIB2
15. Bone fragment with chew marks, L23 PQfg 4072, LHIIA
16. Distal end of fossil elephant femur, K25 Ibc
 
Imagen: Excavations at Nichoria in Southwest Greece. Volume I

Según cuenta Adrienne Mayor, en el libro The Firts Fossil Hunters, el estudio e  identificación del llamado "hueso de Nijoria", fue encomendado a paleontólogo Robert Sloan, del que comenta que era especialista en dinosaurios. No queda claro si tal precisión se hace con la intención de disculparle del error cometido o de indicar la causa de que tal error fuera posible...
Sorprende mucho que R. Sloan no argumentase y recalcase que dadas las reducidas dimensiones del fragmento del "hueso de Nijoria", éste debería haber pertenecido a algún individuo juvenil, de alguna especie de elefante prehistórico. Puesto que el hueso sólo eran el doble de grande que su equivalente anatómico humano. Relativa semejanza de forma y tamaño "razonable" posiblemente fueron las razones que animaron la imaginación de los antiguos nijorianos, a asociar el hueso con la rodilla de un gigante mitológico, 
También sorprende bastante que R. Sloan cuando atribuye al hueso, hallado fuera de su contexto geológico original, una determinada antigüedad, no haya acompañado su  presunción cronológica de algún argumentos geocronológico razonable. Tal vez, creyó que no era necesario, pues los destinatarios del informe eran arqueólogos, no geólogos o paleontólogos a los que sí hubiese podido interesar este tipo de argumentos.
Y por último, uno se pregunta, retóricamente, ¿Qué es lo que pudo suceder en el entorno personal o en la mente de Robert Sloan, entre 1972 y 1978, para que la posible antigüedad del "hueso de Nijoria" pudiera variar "un pelín", pasando de suponérsele una estricta y segura edad pliocena a una más laxa e imprecisa cronología "del Plioceno o del Mioceno"? 


En 1998 habrá cambios de identidad y cronología muy sustanciales... continuará próximamente....